Y ella sola se murió
El sector bancario siempre marca tendencia y el camino a seguir. En los últimos años hemos asistido a la consolidación de nuestro sistema bancario con la desaparición del sector de cajas de ahorro (qué tristeza) y se está diseñando una Unión Bancaria a nivel europeo sin precedentes.
Por tanto, pienso que el sector público va a pasar por una metamorfosis similar en las próximas décadas, o quizás sea más rápido. Europa, Administración Central, Comunidades Autónomas, Diputaciones Regionales y Ayuntamientos. De los cinco escalones sobran 2-3 porque no se pueden mantener tantas duplicidades de cargos políticos, una creciente complejidad de la burocracia y una legislación no homogénea en la Unión Europea.
Mientras estemos en la Unión Europea (y espero que sea para siempre) tenemos claro que las instituciones europeas tendrán cada vez una mayor presencia en el diseño de nuestra sociedad. Del mismo modo, tenemos también claro que las Diputaciones Regionales ya tendrían que haber desaparecido.
Por tanto, nos queda España (Administración Central), las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos para 1-2 plazas vacantes. Y no creo que todos los españoles adoptemos las mismas soluciones. Algunas Comunidades Autónomas acabarán independizándose de España y otras desaparecerán cuando estas declaraciones de independencia alimenten el orgullo patriótico del resto de los españoles. Y, como siempre, todos nos echaremos la culpa los unos a los otros mientras permanecemos impasibles ante tales acontecimientos.
En España llevamos equivocándonos muchos años. Se ha permitido a determinados partidos nacionalistas "llegar muy lejos" porque apoyaban en el Parlamento otras políticas del Gobierno de turno. Y así, los habitantes de estas regiones estaban felices porque conseguían "cosas nuevas" y los seguidores de los partidos mayoritarios disfrutaban de esa misma felicidad cuando estaban en el poder… y se indignaban cuando les tocaba la oposición.
Pero todo se torció cuando se acabó el dinero... y llegaron los recortes.
En Europa llevamos dos décadas contemplando la desintegración de países sin inmutarnos: la Unión Soviética, Yugoslavia e incluso Checoslovaquia. Me da pena, pero no creo que nosotros seamos la excepción. Los intereses cortoplacistas de nuestros dirigentes políticos en el pasado, nuestra propia miopía ante la gestación de estos conflictos y nuestra incapacidad actual (de políticos y ciudadanos) para alcanzar los acuerdos globales que tanto necesita la sociedad española han escrito ya el final de esta historia.
Pero yo no le tengo miedo a la desintegración de España... sino al saqueo que vamos padecer los ciudadanos. Hay un refrán que dice: "si estás muerto, guarda para el entierro".
Hemos presenciado con indignación (y una lenta justicia) como los banqueros-políticos han saqueado unas cajas de ahorro con 150 años de historia y han dejado un agujero de 62.407 millones de euros (incluyendo FROB y MEDE). Y contemplo con pánico cómo la deuda pública ha aumentado en 501.566 millones de euros desde 2007 (¡83 billones de pesetas!) mientras celebramos a los cuatro vientos que vamos a crecer un 0,3% en 2014. ¡Qué buenos gestores!
Llevamos desde 2008 escuchando "el año que viene es el malo". Y eso es lo que yo pienso por las noches. Que el verdadero tsunami aún no ha llegado.
Más artículos de Ramón Pedreño en su blog del Círculo de Economía
Por tanto, pienso que el sector público va a pasar por una metamorfosis similar en las próximas décadas, o quizás sea más rápido. Europa, Administración Central, Comunidades Autónomas, Diputaciones Regionales y Ayuntamientos. De los cinco escalones sobran 2-3 porque no se pueden mantener tantas duplicidades de cargos políticos, una creciente complejidad de la burocracia y una legislación no homogénea en la Unión Europea.
Mientras estemos en la Unión Europea (y espero que sea para siempre) tenemos claro que las instituciones europeas tendrán cada vez una mayor presencia en el diseño de nuestra sociedad. Del mismo modo, tenemos también claro que las Diputaciones Regionales ya tendrían que haber desaparecido.
Por tanto, nos queda España (Administración Central), las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos para 1-2 plazas vacantes. Y no creo que todos los españoles adoptemos las mismas soluciones. Algunas Comunidades Autónomas acabarán independizándose de España y otras desaparecerán cuando estas declaraciones de independencia alimenten el orgullo patriótico del resto de los españoles. Y, como siempre, todos nos echaremos la culpa los unos a los otros mientras permanecemos impasibles ante tales acontecimientos.
En España llevamos equivocándonos muchos años. Se ha permitido a determinados partidos nacionalistas "llegar muy lejos" porque apoyaban en el Parlamento otras políticas del Gobierno de turno. Y así, los habitantes de estas regiones estaban felices porque conseguían "cosas nuevas" y los seguidores de los partidos mayoritarios disfrutaban de esa misma felicidad cuando estaban en el poder… y se indignaban cuando les tocaba la oposición.
Pero todo se torció cuando se acabó el dinero... y llegaron los recortes.
En Europa llevamos dos décadas contemplando la desintegración de países sin inmutarnos: la Unión Soviética, Yugoslavia e incluso Checoslovaquia. Me da pena, pero no creo que nosotros seamos la excepción. Los intereses cortoplacistas de nuestros dirigentes políticos en el pasado, nuestra propia miopía ante la gestación de estos conflictos y nuestra incapacidad actual (de políticos y ciudadanos) para alcanzar los acuerdos globales que tanto necesita la sociedad española han escrito ya el final de esta historia.
Pero yo no le tengo miedo a la desintegración de España... sino al saqueo que vamos padecer los ciudadanos. Hay un refrán que dice: "si estás muerto, guarda para el entierro".
Hemos presenciado con indignación (y una lenta justicia) como los banqueros-políticos han saqueado unas cajas de ahorro con 150 años de historia y han dejado un agujero de 62.407 millones de euros (incluyendo FROB y MEDE). Y contemplo con pánico cómo la deuda pública ha aumentado en 501.566 millones de euros desde 2007 (¡83 billones de pesetas!) mientras celebramos a los cuatro vientos que vamos a crecer un 0,3% en 2014. ¡Qué buenos gestores!
Llevamos desde 2008 escuchando "el año que viene es el malo". Y eso es lo que yo pienso por las noches. Que el verdadero tsunami aún no ha llegado.
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