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Opinión |
Jueves, 17 de Octubre de 2013

El batacazo de Banksy

Hará unos cinco años, el diario The Washington Post, hizo un experimento que consistió en colocar de incógnito a uno de los mejores violinistas del mundo, Joshua Bell, en el metro de Washigton, para comprobar si “sería capaz la belleza de llamar la atención en un contexto banal y en un momento inapropiado”.

Bell estuvo tocando durante 43 minutos, con su Stradivarius de 1713, valorado en unos 3,5 millones de dólares. Cuando terminó su actuación, habían desfilado por su lado más de mil personas, de ellas, sólo siete se pararon a escucharlo y veintisiete le dieron dinero, aunque no se detuvieron. La recaudación ascendió a 32 dólares y 17 céntimos (que fueron donados a beneficencia). Tres días antes, el prestigioso violinista, había dado un multitudinario concierto en el Boston Symphony Hall, donde la gente pagó alrededor de 100 dólares por entrada, y no eran de las más caras.

Con estos antecedentes, a Banksy, el grafitero más famoso del mundo, más le valdría haberse estado quieto, pero no, él tenía que probar, tal vez imaginó que no le iba a suceder lo mismo, qué ingenuo.

El domingo pasado, puso un anónimo puesto callejero en el neoyorquino Central Park, donde podían adquirirse decenas de lienzos originales firmados por él mismo al irrisorio precio de 60 dólares. Siete horas tuvo el chiringuito abierto y de todas las personas que desfilaron por allí, sólo tres le compraron: una señora adquirió dos obras para sus dos hijos pequeños, con un descuento del 50%; otra mujer, se llevó dos piezas sin especificar para qué, a su precio de venta al público; y, por último, un señor se hizo con cuatro originales porque estaba decorando su nueva casa y necesitaba algo con lo que llenar las paredes. Su recaudación ascendió a 420 euros (que en principio no dona a beneficencia).

Todo esto lo grabó Banksy y lo colgó, al día siguiente, en la página web donde recoge lo más destacado de su experiencia como artista en las calles de Nueva York (www.banksy.co.uk). Si se fijan en el primer fotograma del vídeo puede verse el original de un hombre embozado arrojando un ramo de flores como si se tratara de un cóctel molotov, una pieza similar fue vendida el pasado junio, en Londres, por  159.178 € (unos 215.000 dólares).

En definitiva, las personas que le compraron a Banksy deben de estar muy contentas, pero lo más importante es que se confirma una teoría de mi madre que siempre me dice: no suspires más por Brad Pitt, si lo vieras de basurero (la profesión elegida varía según su estado de ánimo) en la calle, ni te fijarías en él.

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Love is in the Air (2006), en www.artprice.com

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