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Con estos mimbres no se pueden hacer buenos canastos

Por mucho ánimo que se quiera infundir el futuro aún nos reserva importantes sacrificios. Hemos superado y al parecer establemente la recesión. Pero seguimos sumergidos en una profunda crisis de la que resultará muy difícil salir. El propio Gobierno apunta crecimientos del PIB muy débiles este año y el siguiente, manteniendo una recuperación que en 2016 puede alcanzar el 2%. La repercusión de este débil crecimiento en el paro es negativa y, de mantenerse estos aumentos en el PIB, no alcan-zará niveles satisfactorios antes de 2016.

Por otra parte la deuda pública está en valores muy difíciles de soportar -el mismo Gobierno afirma que en los próximos años puede rebasar el 101% del PIB, esto es: será superior a la producción  total neta del país-. También  el consumo nacional continúa muy debilitado.

Con estos mimbres no se pueden hacer buenos canastos. No es recomendable incrementar impuestos, lo que permitiría que los déficit del Estado disminuyesen, pues ello supondría un menor crecimiento, sobre todo si estas subidas afectasen al IVA, lo que inmediatamente ocasionaría una reducción del consumo.

El incremento de la actividad industrial depende de tres factores principales: la demanda nacional, las posibilidades de financiación de las empresas y las exportaciones.

En cuanto a la demanda nacional ya hemos señalado su debilidad, el crédito parece ser que tiende a mejorar, pero más en las grandes empresas que en las PYMEs que constituyen la base de nuestra economía. Solo podemos esperar que las exportaciones sigan creciendo, pero ello requiere que los demás países –sobre todo en el UE- crezcan igualmente.

En consecuencia parece ser que el único camino que nos queda es la reducción del gasto público, es una medida traumática, pero de rápido efecto y también con influencia sobre el consumo.

Si se hace bien y “desengrasando la administración” a la par que se reducen en un porcentaje escalado según su cuantía los sueldos de los altos cargos, desde los más elevados hasta los de 3.000 € mensuales, por ejemplo, podría lograrse una reducción importante de gasto público sin dañar seriamente el consumo, reducción a la que se podría añadir la producida por una más eficiente lucha contra el fraude fiscal.

Las indicadores de coyuntura siguen mostrando, debilidad aunque mejore alguno de los publicados esta semana.

La industria.
La cifra de ventas de la industria española menguó un 9,6% en agosto en tasa interanual, mientras que los nuevos pedidos retrocedieron un 5,4% ese mismo mes, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística. Si se eliminan los efectos estacionales y de calendario, la tasa de ventas es del –7,1%, más de cinco puntos por debajo de la de julio.

Servicios. El sector servicios registró un descenso de su facturación del 4,5% el pasado mes de agosto en relación al mismo mes de 2012, tasa 5,5 puntos inferior a la de julio, cuando la facturación de este sector aumentó un 1%, según revelan los datos provisionales de los indicadores de Actividad del Sector Servicios

La facturación del sector descendió en el 4,5% el pasado mes de agosto en relación al mismo mes de 2012, tasa 5,5 puntos inferior a la de julio, cuando la facturación de este sector aumentó un 1%, según revelan los datos provisionales de los indicadores de Actividad del Sector Servicios.

El empleo en el sector también cayó en agosto un 1,1% en tasa interanual, tasa superior en una décima a la registrada en julio.

Comercio. En comparación interanual, el comercio también disminuye su cifra de negocio un 5,1%, mientras que los otros servicios bajan un 3,4%. Por sectores, Venta y reparación de vehículos y motocicletas (–15,0%) es el que más baja y el sector de la hostelería es el único que presenta una tasa anual positiva (2,6%). Si se eliminan los efectos estacionales y de calendario, todos los sectores presentan tasas negativas respecto a agosto del año anterior, excepto Hostelería (1,8%).

La tasa anual del IPC
armonizado español (IPCAE) descendió en septiembre 1,1 pp. hasta el 0,5%, y el diferencial de inflación, favorable a España se situó en -0,6 pp. También descendió la inflación subyacente armonizada española, hasta el 0,9%, y el diferencial con el conjunto de la UE se situó en -0,3 pp. Por sectores de procedencia, el diferencial fue favorable a nuestro país en energía, -2,8 pp. (9 décimas más favorable que en agosto), en bienes industriales no energéticos y en servicios (-0,5 pp. ambos). En alimentación no elaborada el diferencial con la Unión Monetaria fue nulo y en alimentación elaborada se redujo dos décimas, situándose en 0,6 pp.

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