Algo huele a podrido en Madrid
La huelga de limpieza viaria y de jardines tiene a Madrid hecha unos zorros de tal manera que ya no apetece ni lo más mínimo tomarse una relajante taza de café por ninguna parte, la aromática bebida es tan incapaz de combatir el tufo como su más ferviente embajadora, Ana Botella.
El hedor provocado por la basura que campa a sus anchas por la capital de España, ha cruzado las fronteras y varios periódicos internacionales equiparan la decadencia del paisaje con la de su alcaldesa. Pobre Botella, eso le pasa por no tener nociones de arte, si mi querida Ana se interesara por la cosa artística, en lugar de dejar caer sus frustradas lágrimas sobre la podredumbre reinante, transformaría a Madrid en la capital del arte y esta huelga sería su aliada en la mayor intervención artística jamás realizada.
Otra opción muy buena sería pedirle a varios artistas de reconocido prestigio que estamparan su firma de forma aleatoria por entre la escoria, pues es de todos conocido que los servicios de limpieza sienten una especial inclinación a deshacerse de obras de arte contemporáneo.
En agosto de 2004, el conservador de la Tate Britain, descubrió que faltaba algo a una obra del artista alemán Gustaz Metzger, titulada “Nueva creación de la primera presentación pública de un arte autodestructivo”, en concreto una bolsa de basura que había tirado la señora de la limpieza, que limpiaba muy bien, pero le pasaba como a Botella, que no tenía nociones de arte. Afortunadamente la artística bolsa de basura fue recuperada de los contenedores del museo, aunque no sirvió de nada, porque su autor consideró que esa basura ya no era basura de la buena por haber estado entre basura auténtica y la sustituyó por otra nueva.
Tres años antes, un empleado de limpieza de la galería de arte londinense Eyestorm, tiró al cubo de la basura un montón de botellas de cerveza vacías, tazas de café y apestosos ceniceros desbordados de colillas sin saber que lo que tiraba era una creación del famoso Damien Hirst, el cual tuvo que rehacer su trabajo.
Si nos retrotraemos aún más en el tiempo, en 1986, un equipo de limpieza de la Academia de Artes de Dusseldorf, se cargó a base de mucho restregar la pared, la “Esquina grasienta” realizada por el inigualable Joseph Beuys con mucha margarina y mayor espíritu crítico.
Hay muchos más ejemplos, pero no sigo porque tengo que ir a sacar la basura.
De nada, Ana.
![[Img #19618]](upload/img/periodico/img_19618.jpg)
'Sin título', 1994, Andreas Slominski. © Arxiu Col•lecció 'la Caixa'
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El hedor provocado por la basura que campa a sus anchas por la capital de España, ha cruzado las fronteras y varios periódicos internacionales equiparan la decadencia del paisaje con la de su alcaldesa. Pobre Botella, eso le pasa por no tener nociones de arte, si mi querida Ana se interesara por la cosa artística, en lugar de dejar caer sus frustradas lágrimas sobre la podredumbre reinante, transformaría a Madrid en la capital del arte y esta huelga sería su aliada en la mayor intervención artística jamás realizada.
Otra opción muy buena sería pedirle a varios artistas de reconocido prestigio que estamparan su firma de forma aleatoria por entre la escoria, pues es de todos conocido que los servicios de limpieza sienten una especial inclinación a deshacerse de obras de arte contemporáneo.
En agosto de 2004, el conservador de la Tate Britain, descubrió que faltaba algo a una obra del artista alemán Gustaz Metzger, titulada “Nueva creación de la primera presentación pública de un arte autodestructivo”, en concreto una bolsa de basura que había tirado la señora de la limpieza, que limpiaba muy bien, pero le pasaba como a Botella, que no tenía nociones de arte. Afortunadamente la artística bolsa de basura fue recuperada de los contenedores del museo, aunque no sirvió de nada, porque su autor consideró que esa basura ya no era basura de la buena por haber estado entre basura auténtica y la sustituyó por otra nueva.
Tres años antes, un empleado de limpieza de la galería de arte londinense Eyestorm, tiró al cubo de la basura un montón de botellas de cerveza vacías, tazas de café y apestosos ceniceros desbordados de colillas sin saber que lo que tiraba era una creación del famoso Damien Hirst, el cual tuvo que rehacer su trabajo.
Si nos retrotraemos aún más en el tiempo, en 1986, un equipo de limpieza de la Academia de Artes de Dusseldorf, se cargó a base de mucho restregar la pared, la “Esquina grasienta” realizada por el inigualable Joseph Beuys con mucha margarina y mayor espíritu crítico.
Hay muchos más ejemplos, pero no sigo porque tengo que ir a sacar la basura.
De nada, Ana.
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'Sin título', 1994, Andreas Slominski. © Arxiu Col•lecció 'la Caixa'
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