Artículo de José María Albarracín, candidato a la presidencia de Croem
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Cada uno debe de ser gestor de su cuota de vanidad y la mía se cubre estando al frente de una empresa fundada en 1854 que la dedicación de mi familia y del extraordinario equipo humano que nos acompaña ha convertido en una marca reconocida en todo el mundo, siempre con la Región de Murcia por bandera.
Pero la vida se compone de retos, unos pequeños, otros grandes, que son los que activan nuestra motivación y nos hacen querer asumirlos. Primero, por la satisfacción íntima de lograr superarlos y, segundo, porque piensas que al asumirlos puedes aportar tu granito de arena para hacer mejor un proyecto.
En este caso, el proyecto se llama CROEM y he presentado mi candidatura a la presidencia de la confederación porque estoy dispuesto a liderar una etapa que será tan difícil como apasionante.
Se trata de utilizar las sólidas bases de una institución consolidada para tomar un nuevo impulso que la identifique con una gestión innovadora, que potencie las fortalezas del empresario del siglo XXI, que le ofrezca servicios útiles, que esté en primera línea de innovación y que marque en definitiva el paso hacia nuevos tiempos.
La coyuntura será un condicionante siempre y cuando seamos incapaces de crear un modelo cada vez más autosuficiente. Es inevitable que, como sucede en cualquier empresa o en cualquier familia española, las circunstancias condicionen nuestro día a día, pero si ganamos para la causa a los empresarios seremos capaces de alcanzar la estabilidad. Por eso, además de fomentar el espíritu asociativo para hacer una CROEM más grande, es fundamental que exista un respaldo económico que la haga más independiente.
Estamos a punto de empezar un nuevo capítulo en la historia de CROEM y eso implica renovación. Sin prisas, pero asentando el modelo de desarrollo que se necesita en este momento. Una confederación moderna pero que vele por nuestro principal activo, la unidad, y sea además solidaria con las necesidades y las inquietudes de los empresarios.
La participación es clave para salir fortalecidos en esta nueva etapa. Si alcanzo la Presidencia de la confederación es mi intención tomar iniciativas encaminadas a reforzar el papel de CROEM en todos los ámbitos. Somos la referencia de asociaciones miembro y empresas ante las instituciones y queremos reforzar nuestra capacidad para formar opinión. Este papel tiene que ser también preferente ante el resto de las confederaciones territoriales y, por descontado, ante el máximo órgano de representación empresarial, la CEOE.
Quiero aportar liderazgo. Y para ello hará falta más capacidad de comunicación ante todos y en todas partes. Se puede hacer mucho por la vertebración regional en clave empresarial para sumar voluntades, aunar esfuerzos y mostrar una voz única que se escuche en las Administraciones, en los medios de comunicación y esté en boca de la sociedad en general.
Y lo quiero hacer como solo se puede hacer desde CROEM. Entre empresarios. Con el compromiso que merece nuestra región, estaremos dispuestos siempre a dar un paso al frente. Somos creadores de riqueza y empleo, no cabe mejor ejercicio de responsabilidad social. Contribuir en lo posible a enaltecer tu región, tu tierra, y participar en todas las acciones que contribuyan a su desarrollo y al bienestar de sus ciudadanos es también nuestra tarea y no vamos a esquivarla.
En resumen: Participación y Unión ENTRE EMPRESARIOS!
Lo he dicho antes, es un reto y estoy dispuesto a asumirlo porque CROEM es una institución clave en la Región de Murcia del presente y del futuro. Cuento con todos para ello.
Lea aquí el artículo de Pedro Pablo Hernández, el otro candidato a la presidencia de Croem.



