Los interventores del Frob concluyen que la ex directora general buscó su beneficio propio, ‘maquilló’ cuentas y realizó una gestión deficiente
María Dolores Amorós fue apartada de la dirección general de la CAM a los pocos días de la intervención de la Caja por parte del Banco de España. Sin embargo, continuó en la entidad con sueldo, aunque sin ninguna responsabilidad. Ahora, el instituto supervisor la ha despedido tras comprobar que se había asegurado una pensión vitalicia de 30.791 euros al mes o, lo que es lo mismo, 369.497 euros anuales, aunque para ello hubiera tenido que ‘maquillar’ las cuentas con las que pretendió engañar a sus socios en el fallido Banco Base y a los accionistas de la entidad. También la acusan de realizar una gestión deficiente. Así lo adelantó hoy el periódico Expansión, que explica que el despido se produce con independencia de las responsabilidades que pudiera tener como principal ejecutiva de la Caja.
Según los interventores del Frob que administran la CAM desde el 23 julio, tras la intervención ordenada un día antes, María Dolores Amorós percibía como directora general de la Caja un sueldo de 593.040 euros desde el 7 de diciembre de 2010, día de su ‘ascenso’ de directora general adjunta a directora general. Entonces, Amorós acordó con el presidente de la entidad, Modesto Crespo, que a su cese o jubilación como primera ejecutiva de la caja recibiría una prestación vitalicia de 369.497 euros anuales, cantidad que se vería incrementada con un revalorización anual del 2%, además de la prestación por jubilación que le correspondiera de la Seguridad Social y del plan de pensiones de CAM. Y es en la cantidad es donde se encontraría la irregularidad encontrada por el Frob.
Los interventores consideran que Amorós y Crespo fijaron el importe de su pensión tomando como base su retribución como directora general, cargo que aún no había sido ratificado por la Asamblea, lo que se produjo unos días después del acuerdo entre la directora general y el presidente.
También, la estimación de esta pensión se produjo con el salario de diciembre de 2010, a pesar de que el Consejo de Administración de la Caja había acordado que los cálculos de las pensión debían establecerse en función a la retribución media de los tres años anteriores a la jubilación y, por último, que este cálculo debía hacerse sobre la retribución fija y no la variable. Es decir, debían dejarse fuera del cálculo los incentivos, lo que no ocurrió en este caso.
Según los interventores del Frob que administran la CAM desde el 23 julio, tras la intervención ordenada un día antes, María Dolores Amorós percibía como directora general de la Caja un sueldo de 593.040 euros desde el 7 de diciembre de 2010, día de su ‘ascenso’ de directora general adjunta a directora general. Entonces, Amorós acordó con el presidente de la entidad, Modesto Crespo, que a su cese o jubilación como primera ejecutiva de la caja recibiría una prestación vitalicia de 369.497 euros anuales, cantidad que se vería incrementada con un revalorización anual del 2%, además de la prestación por jubilación que le correspondiera de la Seguridad Social y del plan de pensiones de CAM. Y es en la cantidad es donde se encontraría la irregularidad encontrada por el Frob.
Los interventores consideran que Amorós y Crespo fijaron el importe de su pensión tomando como base su retribución como directora general, cargo que aún no había sido ratificado por la Asamblea, lo que se produjo unos días después del acuerdo entre la directora general y el presidente.
También, la estimación de esta pensión se produjo con el salario de diciembre de 2010, a pesar de que el Consejo de Administración de la Caja había acordado que los cálculos de las pensión debían establecerse en función a la retribución media de los tres años anteriores a la jubilación y, por último, que este cálculo debía hacerse sobre la retribución fija y no la variable. Es decir, debían dejarse fuera del cálculo los incentivos, lo que no ocurrió en este caso.







