El diputado socialista afirma en Murcia que la solución para Cataluña pasa por una reforma hacia un estado federal que "aborde las singularidades de algunas autonomías"
El portavoz del grupo parlamentario socialista en la comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, Ramón Jáuregui, dijo hoy en Murcia que el referendo por la independencia de Cataluña "no se va a celebrar, y sus convocantes lo saben".En el marco de una conferencia organizada por el Foro Nueva Murcia, sostuvo que las preguntas planteadas son "tramposas y, además, como son dos, no sería un referéndum, sino una encuesta".
"Me preocupa mucho", añadió, "que estemos siguiendo la agenda independentista. España debería tomar la iniciativa para que de lo que se hable de este problema sea de lo que se debata en el Parlamento, y no de este proceso disparatado en el que no hacer nada es muy peligroso, porque cuando por fin vayamos a hacer algo, no habrá ni puentes ni nadie para cruzarlos".
En su opinión, el proceso político emprendido en Cataluña es "muy desgraciado, más sentimental que racional y no lleva a ninguna parte", puesto que "legalmente no es posible y está dividiendo al pueblo catalán", por lo que es partidario de "atender las reivindicaciones desde el respeto a la singularidad, pero mediante el diálogo".
A este respecto, señaló que el modelo de Estado federal que propone su partido para España "abortaría las tentaciones centralizadoras", "fortalecería el marco de autogobierno de las comunidades autónomas y permitiría el diálogo político".
"Nuestro modelo autonómico es ya de por sí bastante federal, lo que no quita que tengamos que abordar las singularidades de algunas comunidades autónomas: todas iguales no puede ser", remachó.
En otro orden de cosas, preguntado por cómo definiría a quienes se perfilan como candidatos a las primarias para liderar el PSOE, destacó de su actual secretario general su "solvencia y capacidad"; de Eduardo Madina, su "gran potencialidad", y de Patxi López, su "sentido común", mientras que de Carme Chacón ha dicho que es "válida y capaz".
Sobre la propuesta socialista de revisar los acuerdos con la Santa Sede, comentó que este es el momento de hacerlo, dadas las presiones de la Iglesia católica contra el aborto y el regreso de la religión como asignatura curricular puntuable establecido en la nueva ley orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa.
En su conferencia, titulada "Los desafíos para España en un mundo en cambio", afirmó que España se encuentra "en la encrucijada de uno de sus momentos más delicados tras 30 años de democracia, cuya conquista se pone ahora en cuestión" por cuatro motivos.
Según sus palabras, el primero es el daño sufrido por la economía debido a la crisis económico-financiera y a la particular burbuja inmobiliaria, que ha afectado muy gravemente a la estructura productiva y al empleo, y el segundo, la implosión del modelo territorial, pues cuando se creía que era equilibrado, nunca se ha hablado con tanta crudeza de la independencia de Cataluña.
En tercer lugar figura la corriente de desafecto y descrédito de la política, pues más de la mitad de la población cree que la democracia es posible sin partidos y España ha pasado de ser uno de los países más europeístas a tener más de un 60 por ciento de "euroescépticos".
Por último, la revolución tecnológica y los cinco millones de inmigrantes llegados a España entre 2000 y 2010 han hecho mejorar las perspectivas demográficas nacionales, pero no van a evitar que en 2017 mueran más personas de las que nazcan.
Ante todo ello, concluyó, "la política no puede seguir igual como está, parada, y tiene que actuar, porque la salida de la crisis no va a resolver todos los problemas. Hace falta una respuesta conjunta y rotunda de todos los partidos para mejorar la participación política ciudadana y mejorar el sistema electoral para que exista mayor proporcionalidad y no se excluya a los partidos menos representativos".



