El desafío de la exportación para 2014
Por fin el 2013 llega a su ocaso
–la mayoría lo estábamos deseando- y comienza un nuevo año, en el que hay
puestas muchas esperanzas. Aunque los datos macroeconómicos nos indican una cierta
tendencia positiva durante estos últimos meses, aún es pronto para celebraciones,
porque mientras no fluyan el crédito y la inversión y aumenten el desarrollo
del emprendimiento, la diversificación de la economía, las exportaciones, la
investigación e innovación, la formación general, disminuyan el paro y la
morosidad, y el crecimiento de la demanda vuelva a tirar de la oferta dentro de
un nuevo modelo productivo que supla al anterior en decadencia no se puede
hablar de recuperación, máxime si tenemos en cuenta -según informe de la Comisión
Europea- que el 64,8% del valor añadido de nuestra economía y el 74,9% de los trabajadores
lo generan las pymes -tan castigadas por los ya muchos años de crisis que
llevamos soportando-, con los consiguientes daños colaterales extendidos, en
mayor o menor grado, a buena parte de la población.
Tampoco podemos olvidar la
importancia de mejorar el control del sistema financiero, el déficit público,
la corrupción y la economía sumergida como asignaturas pendientes, así como el
problema del elevado coste político generalizado en nuestro país. Por último
hay que tener en cuenta el avance y desarrollo de las grandes corporaciones
transnacionales extranjeras, cada vez con mayor poder político, financiero y
control de los recursos económicos y productivos en el mundo, operando a veces
en competencia –creciente con el paso del tiempo- y otras como aliado de las
pymes locales tradicionales y del tejido empresarial autónomo repartido por
nuestra geografía.
Analizando los datos de la
balanza por cuenta corriente publicados por el Banco de España la semana
pasada, podemos observar que su evolución es satisfactoria al haber aumentado
la exportación de bienes y servicios al tiempo que las importaciones han
disminuido –aunque esta disminución está directamente relacionada con la fuerte
caída de la demanda interna- provocada por el descenso del consumo y por consiguiente de la facturación de las
empresas derivada de sus ventas domésticas. No obstante, el saldo a octubre de
2013 era de 4.182,3 millones de euros de superávit, en contraposición con el
déficit de 15.278,2 millones de euros registrado en el mismo periodo de 2012.
Aún así, este registro experimenta dicha mejoría principalmente gracias al
saldo positivo originado por el turismo en nuestro país (balanza de servicios),
aunque la diferencia histórica negativa entre importaciones y exportaciones de
bienes (balanza comercial) se ha estrechado mucho esta anualidad (63,8% menos
que en el mismo periodo de 2012) teniendo una importancia determinante en el
resultado final a cierre del tercer trimestre del año. Pronto obtendremos los
números ya definitivos del cuarto trimestre de 2013, aunque la previsión es que
las cifras experimenten incluso una leve mejoría.
Si nos centramos en las
exportaciones, los principales sectores de actividad son: tecnología
industrial; industria química; materia primas, semifacturas y productos
intermedios; moda; medio ambiente y producción energética, sumando el 69,4% del
total. A estos le siguen la industria auxiliar mecánica y de la construcción;
productos hortofrutícolas; hábitat; panadería y otros; y por último, productos
cárnicos, para enumerar los diez principales. También es importante precisar
que la mayoría de las empresas que han aumentado sus ventas en el exterior ya
tenían tradición exportadora y en general, han destinado esfuerzos y recursos a
potenciar su desarrollo para suplir la
caída de las ventas domésticas derivada de la disminución de la demanda
interna que indicaba anteriormente. La realidad es que aún existen muy pocas empresas
exportadoras de nueva creación o que operando históricamente en el mercado
nacional decidan iniciar y consolidar un proyecto de internacionalización.
Sin embargo, la evidente
evolución, aunque positiva, es sustancialmente mejorable ya que es necesario
diversificar tanto en países como en sectores, así como aumentar el número de
empresas decididas a lanzarse a la aventura exterior, y para ello queda un
largo camino por recorrer. Por poner un ejemplo, según datos del ICEX el 50,8%
de las exportaciones españolas van destinadas a estos cinco países: Francia
(28.110 millones de euros), Alemania (17.617 millones de euros), Portugal
(12.475 millones de euros), Italia (12.394 millones de euros) y Reino Unido
(11.847 millones de euros).
De este breve análisis elemental
podemos deducir con claridad que el desarrollo de la internacionalización de las
empresas en nuestro país es un reto y una necesidad estratégica para los años
venideros. Durante el entrante 2014 será clave seguir empujando en esta
dirección ya que es fundamental, además de tratar de continuar reconstruyendo y
perfeccionando el mercado nacional y de operar con regularidad con nuestros
vecinos de la Unión Europea, intentar incrementar y consolidar nuestra
presencia en los mercados emergentes y seguir avanzando en la formación,
diversificación y sofisticación exportadora, con el objetivo de conseguir y
consolidar una economía moderna, estable y realmente competitiva en el futuro.




















