Somos los más tontos del mundo
En Rotterdam, Holanda, un país pequeñito allá en la esquina izquierda y correspondiente al primer mundo, va a ampliarse su ya enorme puerto, el 'Maasvlakte', uno de los de más tráfico del planeta -y no sólo tráfico marítimo sino de todo orden- y el más grande de Europa.
El nuevo 'Maasvlakte', en el delta del río Maas, ganará 2.000 hectáreas al océano Atlántico y ocupará el equivalente a 40.000 campos de fútbol (hoy todo hay que medirlo en campos de fútbol para ser entendido por el gran público: por ejemplo, para que se hagan una idea, mis obras completas ocupan amontonadas, más o menos, la superficie de césped equivalente al espacio donde el portero coloca el botellín de 'Gatorade' y los guantes dentro de la portería del campo de fútbol).
Para la ampliación del puerto de Rotterdam se han vertido ya 240 millones de metros cúbicos de arena en las inmediaciones de la costa, sobre la que se situarán 20.000 bloques de hormigón armado de 40 toneladas cada uno. Rotterdam, que, como he dicho, está situada en ese país pequeñito allá en la esquina izquierda correspondiente al primer mundo, contará tras la ampliación con uno de los mayores puertos del planeta, con una repercusión económica incalculable, y las alegaciones de organizaciones ecologistas locales como Milieudefensie (Protección del Medio Ambiente) o Faunabescherming (Proteccion de la Fauna) han sido acogidas con gran simpatía -como siempre se hace en esos países en punto de acometer una gran obra de interés general-, depositando sus voluminosos puntos de vista en la más acogedora papelera.
Al mismo tiempo, en las inmediaciones de la localidad de La Unión, una población con un altísimo índice de paro prácticamente endémico situada en la Región de Murcia, ese país pequeñito allá en la esquina inferior de Europa correspondiente al primer mundo pero, si los políticos diletantes de Madrid siguen empecinándose, en francas vías de desarrollo hacia el segundo, se pretende la ampliación del puerto de Cartagena en El Gorguel. Esta ampliación supondría la ocupación de un total de 190 hectáreas, correspondientes, en términos técnicos holandeses, a unos 4.000 campos de fútbol, diez veces menor que la ampliación del puerto de Rotterdam.
Rotterdam, sin embargo, ya ha hecho público su escándalo calvinista por la posibilidad de que El Gorguel les pueda quitar tráfico de mercancías, y miradas severas europeas empiezan a valorar negativamente este empeño de los territorios del sur por salir de su postración histórica, precisamente en lo que ellos hacen negocio. Pero la principal oposición a cualquier adelanto es siempre interna, en Murcia, sin olvidar la labor paciente de Madrid a este respecto. Aquí tenemos el morro más fino que en ningún sitio, somos más democráticos que en ningún sitio (no como en Holanda desarrollista, que tiende hacia un autoritarismo faraónico aquí ya muy superado). Un estremecimiento ha recorrido la sensibilidad de los que tienen que autorizar la obra de El Gorguel porque quedan gravemente amenazado todo lo que en Holanda parece ser que de ninguna manera, a saber: El LIC (Lugar de Interés Comunitario) del Medio Marino, la ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves), la Red "Natura 2000" y, entre otros interesados, el águila perdicera y el ciprés de Cartagena. Además, en ocasiones por esa costera baja de Murcia ha habido avistamientos de algunos delfines mulares (no como en Holanda, donde cuando interesa no se avista en el Mar del Norte ni una pescadilla), lo que haría imposible una obra que nos daría de comer como murcianos, pero nos sumiría sin remedio en la insostenibilidad, tal vez el fascismo. En Holanda, a la hora de comerse medio Océano Atlántico, parece que nunca hay avistamientos de nada. En Holanda siempre es sí, en Murcia siempre es no. El mundo va por un lado, Murcia se queda en el de siempre. Pero somos los más puros de Europa, tal vez del mundo, un parque temático de todo lo que nunca se hace.
Dejó dicho Einstein que dos cosas hay infinitas: el Universo y la estupidez humana. Que la estupidez sea infinita no quiere decir que no esté perfectamente localizada, y me temo que es donde siempre. Pues nada, en Holanda viviendo cada vez mejor con Gobiernos que saben hacia dónde van y lo que quieren y aquí, por contra, en ocasiones se nos aparecen visiones de delfines y cipreses cartageneros en cuya sombra dormimos la eterna siesta.
Otros artículos de José Antonio Martínez-Abarca
El nuevo 'Maasvlakte', en el delta del río Maas, ganará 2.000 hectáreas al océano Atlántico y ocupará el equivalente a 40.000 campos de fútbol (hoy todo hay que medirlo en campos de fútbol para ser entendido por el gran público: por ejemplo, para que se hagan una idea, mis obras completas ocupan amontonadas, más o menos, la superficie de césped equivalente al espacio donde el portero coloca el botellín de 'Gatorade' y los guantes dentro de la portería del campo de fútbol).
Para la ampliación del puerto de Rotterdam se han vertido ya 240 millones de metros cúbicos de arena en las inmediaciones de la costa, sobre la que se situarán 20.000 bloques de hormigón armado de 40 toneladas cada uno. Rotterdam, que, como he dicho, está situada en ese país pequeñito allá en la esquina izquierda correspondiente al primer mundo, contará tras la ampliación con uno de los mayores puertos del planeta, con una repercusión económica incalculable, y las alegaciones de organizaciones ecologistas locales como Milieudefensie (Protección del Medio Ambiente) o Faunabescherming (Proteccion de la Fauna) han sido acogidas con gran simpatía -como siempre se hace en esos países en punto de acometer una gran obra de interés general-, depositando sus voluminosos puntos de vista en la más acogedora papelera.
Al mismo tiempo, en las inmediaciones de la localidad de La Unión, una población con un altísimo índice de paro prácticamente endémico situada en la Región de Murcia, ese país pequeñito allá en la esquina inferior de Europa correspondiente al primer mundo pero, si los políticos diletantes de Madrid siguen empecinándose, en francas vías de desarrollo hacia el segundo, se pretende la ampliación del puerto de Cartagena en El Gorguel. Esta ampliación supondría la ocupación de un total de 190 hectáreas, correspondientes, en términos técnicos holandeses, a unos 4.000 campos de fútbol, diez veces menor que la ampliación del puerto de Rotterdam.
Rotterdam, sin embargo, ya ha hecho público su escándalo calvinista por la posibilidad de que El Gorguel les pueda quitar tráfico de mercancías, y miradas severas europeas empiezan a valorar negativamente este empeño de los territorios del sur por salir de su postración histórica, precisamente en lo que ellos hacen negocio. Pero la principal oposición a cualquier adelanto es siempre interna, en Murcia, sin olvidar la labor paciente de Madrid a este respecto. Aquí tenemos el morro más fino que en ningún sitio, somos más democráticos que en ningún sitio (no como en Holanda desarrollista, que tiende hacia un autoritarismo faraónico aquí ya muy superado). Un estremecimiento ha recorrido la sensibilidad de los que tienen que autorizar la obra de El Gorguel porque quedan gravemente amenazado todo lo que en Holanda parece ser que de ninguna manera, a saber: El LIC (Lugar de Interés Comunitario) del Medio Marino, la ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves), la Red "Natura 2000" y, entre otros interesados, el águila perdicera y el ciprés de Cartagena. Además, en ocasiones por esa costera baja de Murcia ha habido avistamientos de algunos delfines mulares (no como en Holanda, donde cuando interesa no se avista en el Mar del Norte ni una pescadilla), lo que haría imposible una obra que nos daría de comer como murcianos, pero nos sumiría sin remedio en la insostenibilidad, tal vez el fascismo. En Holanda, a la hora de comerse medio Océano Atlántico, parece que nunca hay avistamientos de nada. En Holanda siempre es sí, en Murcia siempre es no. El mundo va por un lado, Murcia se queda en el de siempre. Pero somos los más puros de Europa, tal vez del mundo, un parque temático de todo lo que nunca se hace.
Dejó dicho Einstein que dos cosas hay infinitas: el Universo y la estupidez humana. Que la estupidez sea infinita no quiere decir que no esté perfectamente localizada, y me temo que es donde siempre. Pues nada, en Holanda viviendo cada vez mejor con Gobiernos que saben hacia dónde van y lo que quieren y aquí, por contra, en ocasiones se nos aparecen visiones de delfines y cipreses cartageneros en cuya sombra dormimos la eterna siesta.
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