La recuperación que viene
Llevamos ya algún tiempo siendo bombardeados por parte de nuestros gobernantes y medios afines con mensajes que anuncian, a bombo y platillo, que la recuperación económica es ya un hecho consumado. Siendo este un asunto bastante discutido, por fortuna parece que empieza a ser no discutible, no porque tras el titánico esfuerzo comunicativo hayan acabado por convencer a los mercados o porque los remedios “impuestos” hayan surtido efecto, por cierto, casi todos ellos contrarios a la reactivación, según dicta la lógica y teoría económica, sino porque la economía es cíclica y hace tiempo que hemos tocado fondo, o por lo menos eso se desprende del análisis de los principales índices bursátiles y se viene confirmando por algunos de los indicadores económicos que analizan los brokers para decidir sobre sus inversiones.
Sin embargo, no podemos lanzar las campanas al vuelo, pensar que todo está hecho y sentarnos a esperar recibir los parabienes con los que nos premian esas épocas de bonanza que periódicamente disfrutamos, siempre que seamos capaces de sobrevivir a las recesiones que transcurren entre dichos periodos expansivos. Tampoco puede atribuirse a nadie el mérito de estos giros, como ahora pretenden algunos, sobre todo cuando se trata de ir para bien y no para mal, pues igual que la diligencia, si la hubo, no fue capaz de frenar la crisis, tampoco la negligencia, que “haberla hayla”, será capaz de impedir la recuperación.
Volviendo sobre los índices bursátiles y más concretamente sobre nuestro IBEX 35, podemos comprobar como a mediados del 2012 hizo dos suelos, incluso por debajo del anterior de principios del 2009 y que fue el final de la fuerte corrección provocada por la quiebra de Lehman Brothers (Septiembre 2008) y que supuso el inicio “oficial” de la crisis en España, obviando lo que entonces ya era evidente y se había iniciado en 2007. Por tanto, en estos momentos llevamos más de año y medio con una tendencia alcista que parece confirmar que lo peor ya ha pasado. Ahora bien, a pesar de la virulencia ascendente con la que terminamos el año pasado y que ha continuado en el inicio del presente, donde después de ciertas dudas hemos alcanzando y superado con relativa facilidad los 10.000 puntos de cotización, la semana pasada sufrimos un riguroso correctivo que nos ha vuelto a situar por debajo de ese importante nivel psicológico, e incluso haciendo perder los 9.900 puntos, lo que nos debe hacer poner los pies en la tierra y hacer pensar que aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de déficit y deuda pública, pero fundamentalmente en materia de desempleo, pues con una tasa por encima del 26% creo es inapropiado hablar de recuperación y por supuesto nos será difícil encontrar consuelo por mucha tendencia alcista que encontremos.
Por lo tanto, habrá que esperar y seguir soñando con una pronta retrocesión de todas esas medidas fiscales y anti-sociales que nos vienen oprimiendo durante todo este tiempo, y que parecen ser más que necesarias para resolver ¿nuestros? problemas. Entonces, llegado ese momento, a lo mejor si podemos pensar en “cuán grande será la recuperación económica”.
Otros artículos de Juan García Cascales
Sin embargo, no podemos lanzar las campanas al vuelo, pensar que todo está hecho y sentarnos a esperar recibir los parabienes con los que nos premian esas épocas de bonanza que periódicamente disfrutamos, siempre que seamos capaces de sobrevivir a las recesiones que transcurren entre dichos periodos expansivos. Tampoco puede atribuirse a nadie el mérito de estos giros, como ahora pretenden algunos, sobre todo cuando se trata de ir para bien y no para mal, pues igual que la diligencia, si la hubo, no fue capaz de frenar la crisis, tampoco la negligencia, que “haberla hayla”, será capaz de impedir la recuperación.
Volviendo sobre los índices bursátiles y más concretamente sobre nuestro IBEX 35, podemos comprobar como a mediados del 2012 hizo dos suelos, incluso por debajo del anterior de principios del 2009 y que fue el final de la fuerte corrección provocada por la quiebra de Lehman Brothers (Septiembre 2008) y que supuso el inicio “oficial” de la crisis en España, obviando lo que entonces ya era evidente y se había iniciado en 2007. Por tanto, en estos momentos llevamos más de año y medio con una tendencia alcista que parece confirmar que lo peor ya ha pasado. Ahora bien, a pesar de la virulencia ascendente con la que terminamos el año pasado y que ha continuado en el inicio del presente, donde después de ciertas dudas hemos alcanzando y superado con relativa facilidad los 10.000 puntos de cotización, la semana pasada sufrimos un riguroso correctivo que nos ha vuelto a situar por debajo de ese importante nivel psicológico, e incluso haciendo perder los 9.900 puntos, lo que nos debe hacer poner los pies en la tierra y hacer pensar que aún queda mucho por hacer, sobre todo en materia de déficit y deuda pública, pero fundamentalmente en materia de desempleo, pues con una tasa por encima del 26% creo es inapropiado hablar de recuperación y por supuesto nos será difícil encontrar consuelo por mucha tendencia alcista que encontremos.Por lo tanto, habrá que esperar y seguir soñando con una pronta retrocesión de todas esas medidas fiscales y anti-sociales que nos vienen oprimiendo durante todo este tiempo, y que parecen ser más que necesarias para resolver ¿nuestros? problemas. Entonces, llegado ese momento, a lo mejor si podemos pensar en “cuán grande será la recuperación económica”.
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