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Opinión |
Jueves, 13 de Febrero de 2014

Objetivo: El empleo

Esta semana los mercados han estado muy atentos a la comparecencia de Janet Yellen, nueva presidenta de la FED, pues era la primera ocasión en la que aparecía ante la opinión pública, desde que tomó posesión del cargo a primeros de este mes, sustituyendo a su antecesor Ben Bernanke, ferviente promotor e incansable ejecutor de los estímulos monetarios (Quantitative Easing), los cuales, simplificando mucho el análisis y obviando sus más profundas y más lejanas consecuencias, han evitado que Estados Unidos se hunda en una profunda crisis semejante a la que ha sufrido el resto del mundo, e incluso se sigue sufriendo en muchos países, como por ejemplo el nuestro a pesar de lo que nos cuenten algunos.

Creo es razonable decir que la Sra. Yellen ha cumplido con lo esperado, pues la reacción de los mercados ha sido positiva, continuando sin incidentes la ya iniciada recuperación de la severa corrección padecida en las últimas semanas y que había generado alguna que otra duda. A pesar de lo fácil que lo tenía la recién estrenada presidenta para ceñirse al guión previsto, dando continuidad a la política de retirada de estímulos (Tapering) y al mantenimiento de tipos de interés, como asuntos principales y de mayor preocupación para los mercados, y pudiendo evitar entrar en otros temas que provocasen mayores análisis y posibles consecuencias indeseadas, ha tenido la responsabilidad y valentía de llamar la atención sobre la urgente necesidad de reducir los índices de desempleo actuales, para poder hablar definitivamente de recuperación económica.

[Img #22402]Como ya se ha comentado en el primer párrafo, Estados Unidos no ha sufrido tanto la crisis económica como el resto, y eso que fueron ellos los que inventaron las hipotecas subprime, y de toda lógica debieran haber sido los que más hubieran padecido sus perversos efectos y todo lo que provocó su abuso y el estallido de la globalizada burbuja inmobiliaria. Sin embargo, ha sucedido todo lo contrario, su economía ha conseguido crecer en un cortísimo plazo, sus índices bursátiles han alcanzado máximos históricos, la mayoría de sus indicadores macroeconómicos han venido evolucionando muy positivamente, incluido el índice de desempleo que, después de tocar techo en el 2010, inició un continuado descenso hasta alcanzar este enero un muy ajustado 6,6%.

Con independencia de que sean los estímulos monetarios u otras medidas las que hayan conseguido evitar su crisis, e incluso hacerles crecer, es más que sorprendente que nosotros que, según nos han contado, hemos realizado acertadas reformas estructurales, hemos podido disponer de todo tipo de ayudas y hemos cumplido con nuestra obligación de inyectar unas inmensas cantidades de dinero, para salvar lo que parecía ser el soporte de todo nuestro sistema económico, lo único que hayamos logrado sea destruir empleo a una velocidad cada vez mayor, duplicando, triplicando e incluso cuadruplicando los índices de desempleo de casi todos los países desarrollados, a excepción de Grecia, que gracias a su 27,8% de paro nos salva de ser el farolillo rojo.

Por tanto, si alguien como la presidenta de la Fed, organismo que ha conseguido evitar la catástrofe que otros padecemos y que además ha ayudado a que su país esté en una más que aceptable situación, se preocupa del empleo, que afecta mayoritariamente a las clases sociales más débiles, en lugar de regocijarse por los logros obtenidos y lanzar las campanas al vuelo, que no deberían hacer otros que no han conseguido aún nada de nada y solo han demostrado una insuperable capacidad para generar cada vez más paro. ¡¡Todo un ejemplo a seguir!!

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