Es el régimen, no el sistema
Debiera ser obligada la lectura de los correos electrónicos de Miguel Blesa y su banda. No me cansaré de reiterarlo. Su obscenidad repele, sí. Pero es esencial para poder atinar en el diagnóstico del problema más grave que padecemos. Leed mis labios: no es el sistema, idiotas, es el régimen. La indigencia moral de todos los protagonistas, y hasta indigencia neuronal, en una parte de ellos, evidencia la corrupción que anida en el tuétano de ese régimen. Que igual se lleva por delante varias Cajas, como te fríe a impuestos confiscatorios. Que igual te obliga a rescatar a los secuestradores de tus ahorros como se pule a tres directores de diarios o lamina a disidentes de todo tipo.
Todos los miserables terminan por estropear su biografía. Blesa no. Carecía de ella. Todo su mérito para llegar a la cúspide del régimen fue ser amigo de Aznar. No había más. Y fue llegar y perder el norte, si alguna vez tuvo más norte que su propia ambición insaciable.
Puede seguir leyendo este artículo en el blog de Melchormirales.es
Todos los miserables terminan por estropear su biografía. Blesa no. Carecía de ella. Todo su mérito para llegar a la cúspide del régimen fue ser amigo de Aznar. No había más. Y fue llegar y perder el norte, si alguna vez tuvo más norte que su propia ambición insaciable.
Puede seguir leyendo este artículo en el blog de Melchormirales.es
Síga a Melchor Miralles en Twitter: @MelchorMiralles
Siga el blog de Melchor Miralles en MelchorMiralles.es




















