El próximo sustituto de Valcárcel en la presidencia de la Comunidad Autónoma habla para MurciaEconomía.com. En esta entrevista con José Antonio Martínez-Abarca afirma que le gustaría que se recordara a un Gobierno, su próximo Gobierno, y no tanto a un presidente * También recuerda su paso por los parlamentos nacional y regional y del respeto que guarda a Carlos Collado.
A Alberto Garre lo conocí en la primera legislatura de Valcárcel, siendo usted portavoz del Grupo Popular en la Asamblea Regional. Decían por entonces los que se tomaban aquellas sesiones a la ligera, que Alberto Garre se dedicaba simplemente a cantar las excelencias de la labor del Gobierno de una manera eficaz pero escasamente excitante. Sin embargo, me fijé en lo que decía, y ya entonces advertí que ahí había un perfeccionista. Alberto Garre no se limitaba a hacer lo previsible, de forma plana, sino que dialécticamente construía muy bien, con mucha intención. Creo que se lo dije entonces: me pareció usted un político, no sólo un portavoz. ¿Se ha sentido durante estos años infrautilizado para sus capacidades, que no siempre ha estado en el lugar donde sus capacidades para la política hubiesen lucido más?
Yo creo que he estado siempre en los mejores lugares, que son aquellos que el Partido ha decidido que estuviera. Y la verdad es que estoy muy agradecido. Tanto por mi labor en el ayuntamiento de Torre Pacheco, como luego en la Asamblea Regional, como en el Congreso de los Diputados. Recuerdo que veía aquellos debates parlamentarios de los años ochenta, la moción de censura de Juan Ramón Calero (Alianza Popular) al presidente de Felipe González, los tiempos movidos de Hernández Mancha... Me apasionaba eso. Lo que me impulsó definitivamente a entrar en política fueron los grandes escándalos de corrupción que empezaron a descubrirse también a finales de los años 80. He estado muy a gusto en todos los sitios donde he estado. Doce años de concejal en Torre Pacheco, donde fui portavoz del grupo municipal que formábamos dos concejales (que eso sí que hay que sufrirlo). Después fui diputado regional en la tercera legislatura. Asistí a debates interesantísimos con parlamentarios de primer nivel como Pedro Antonio Ríos, como Ramón Ortíz, como María Antonia Martínez, y aprendía mucho de aquello. En aquella tercera legislatura ya tuve la oportunidad de fijar la postura del Grupo Popular en los debates de presupuestos de la Comunidad y el desagradable debate (porque fue desagradable) de llevar la moción de censura contra el entonces presidente autonómico, Carlos Collado. Yo no deseo para ningún político un final como el que el Grupo Parlamentario Socialista tramó contra Collado. Para mí un presidente murciano que tiene todo el respeto de este que es todavía diputado regional. Siempre me pareció que era un hombre de respetar, cosa que no hicieron sus compañeros de grupo.
He leído que Valcárcel lo fue a buscar a aquella candidatura derrotada de Juan Ramón Calero, para incorporarlo a sus filas. ¿Por qué cree usted que Valcárcel, aparte de hacer un equipo digamos de consenso dentro del PP regional, quiso contar con usted? ¿Fue por la visión política de decir "voy a tener a este hombre en mi proyecto porque creo que puede aportar mucho"?
Una de las características de la actividad política de Ramón Luis, especialmente en lo orgánico del partido, ha sido la generosidad. Los partidos no se hacen sólo, como dicen, rejuveneciéndose. Por supuesto, hay que renovar, pero también hay que recuperar a gente. Si quieres tener todas las piezas, tienes hasta que recuperar, y si alguien esta fuera, tratar de traerlo de nuevo. Todos somos necesarios para luchar por las ideas de un partido político. Yo creo que Valcárcel tuvo esa gran virtud. Vino unos días antes de que se celebrase aquel Congreso del Partido en que había dos candidaturas. Me dijo: "Alberto, creo que vais a perder el Congreso y yo no quiero que tú te pierdas en ese Congreso". Lo miré a los ojos, mientras él también me miraba fijamente, y le respondí: "Ramón Luis, si yo ahora mismo me fuese contigo, no lo entendería nadie en este partido, y el primero que no lo ibas a entender serías tú". Sin bajar la vista, terminó con esa conversación: "está perfectamente entendido. Cuando acabe esto hablaremos". Dos meses después del Congreso, recibí su llamada para indicarme que, si ganábamos las elecciones de mayo del 1995, yo sería portavoz del PP en la Asamblea. Lealtad por lealtad, que debe ser siempre así, recíproca, de abajo arriba por supuesto, pero de arriba abajo también, y mientras Dios nos dé existencia a los dos.
Portavoz de un 'rodillo'
Ser portavoz de un'rodillo' parlamentario como el del PP en la Región, que en principio no parece muy apetecible por la natural monotonía, sin embargo tenía para usted una especie de disfrute, para los que lo observábamos atentamente desde fuera. Usted disfrutaba con su trabajo, visiblemente. Debió invertir muchas horas elaborando aquellos discursos en su casa.
No le quepa ninguna duda. Y de hecho, y siendo vicepresidente parlamentario, alguna vez sigo bajando a la tribuna porque los que nos sentimos parlamentarios necesitamos la adrenalina. Algunos diputados me han preguntado que cómo es posible que sin papeles no improvise. En la tribuna no se improvisa absolutamente nada. Quien diga que improvisa no dice toda la verdad. Cierto que se pueden incluir algunas cosas que salen sobre la marcha, pero cuando subes al estrado llevas los papeles en la cabeza, todo lo que has escrito durante semanas va en tu cabeza. No te puedes inventar un debate: debes llevarlo bien aprendido. Tienes no sólo que saber lo que quieres transmitir y tienes sobre todo que intuir qué es lo que te van a oponer para tener la réplica adecuada. Esa es una labor preciosa, que necesita muchas horas de estudio.
Luego se fue al Congreso de los Diputados. ¿Cuál fue su experiencia allí? ¿Qué diferencia encontró con la Asamblea Regional? ¿Qué le marcó de aquél período?
Los que tenemos vocación parlamentaria, no culminas tu carrera hasta que no pasas por el Congreso de los Diputados. Es el 'summum'. Subir a la tribuna del Congreso a defender los intereses de España es lo más grande que le puede pasar a un político que es parlamentario. Tuve la oportunidad durante las dos legislaturas que estuve allí de intervenir en numerosas ocasiones, en Comisión y en Pleno, con asuntos como los presupuestos de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, de Instituciones Penitenciarias... Todo eso te da madurez, y sentido común. Para poder encajar todas las piezas y que definitivamente los servicios funcionen. ¿Personas que me han dejado gratísimo recuerdo de esa etapa? Hice buena amistad con el presidente de la Diputación General de Aragón, Santiago Lanzuela, que me ha llamado emocionado estos días. Fue testigo de algún entuerto que tuvimos el diputado Arsenio Pacheco y yo en aquella tarde gloriosa donde se votaba la admisión a trámite del Estatuto de Castilla-La Mancha, que incluía la caducidad del Trasvase del Tajo para el año 2015.
(Los diputados Garre y Pacheco se saltaron la disciplina de Grupo y votaron "no", y por ello fueron sancionados con multa).
Usted fue aclamado en los órganos del PP como próximo presidente de Murcia. Supongo que aún no se ha hecho a la idea, porque parece que ha sido todo tan repentino...
Las cosas definitivas pasan muy rápido. Pero en realidad, todo esto llevaba mucho tiempo en la cocina. Yo no doy ningún paso adelante si no tengo un objetivo, que era servir a mi partido. Me llevé la grata sorpresa de encontrarme todo el apoyo de mi partido para ese cometido. Es verdad que cargas con una tremenda responsabilidad, que voy a intentar solventar de la mejor manera posible.
Hay cosas que como usted ha dicho estos días se han "quedado en el tintero" dentro de la labor del Gobierno de Murcia de estos años. ¿Cómo piensa acometerlas durante este año que tiene por delante?
Yo en la actualidad soy vicepresidente de la Asamblea Regional y no voy a extenderme para nada en este asunto por el que me pregunta. Soy candidato a sustituir al presidente Valcárcel cuando se publiquen las listas para el Parlamento Europeo y él se marche a, entre otras cosas, seguir representando los intereses de la Región de Murcia en un lugar donde, por cierto, se ventilan las mayores cotas de presupuesto para todas los municipios y regiones de Europa. Allí encontraremos al presidente Valcárcel como siempre, defendiendo los intereses de la Región. Por tanto, como ahora soy vicepresidente de la Asamblea, le diré que, cuando llegue el Debate de Investidura, profundizaré en ese asunto.
Hay un año ahora de llamada "interinidad" hasta las próximas elecciones autonómicas y municipales. ¿Cómo le gustaría llegar al final de este año, qué le gustaría que los murcianos dijeran de la que va a ser su ejecutoria?
Me gustaría que hablasen de un Gobierno, no de un presidente, y que hablasen de un Gobierno que ha hecho una labor responsable durante ese tiempo, cargada de honestidad y con un único objetivo: beneficiar a la sociedad murciana en su conjunto, sin distinción de colores.

