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Opinión |
Martes, 01 de Abril de 2014

Valcárcel, el elefante y el brontosaurio

Hace unas semanas dirigí formalmente una pregunta al aún presidente de la Región Ramón Luis Valcárcel, ambos sentados por última vez, por suerte, en esos sosos sofás blancos de la sala de visitas de San Esteban. Digo “por suerte” no porque no me haya agradado siempre la compañía de Valcárcel, con quien he venido teniendo muy buena química personal y, creo, hasta amistad, sino porque espero que el sucesor Garre regale esos sofás a los Traperos de Emaús y recupere el antiguo mobiliario, aquellos magníficos "chester" de piel color crema quemada en los que un día, en la vieja Diputación murciana, se sentó el gran presidente de la Generalidad catalana Tarradellas. Tenía ganas yo de hablar de los históricos y deliciosos “chester”, que me pregunto si la Comunidad no habrá empeñado, por los recortes.

Le dije al presidente en ejercicio si no es hora de plantearnos que la uniprovincial Comunidad de Murcia puede que sea inviable económicamente, como tal ente diferenciado, y que puede que otras comunidades también estén en el mismo caso. Me respondió que eso de remodelar el mapa autonómico por no poder mantenerlo es un debate que puede hacernos perder tiempo, que nos puede llevar años y años, y que ahora lo urgente y lo que interesa a los ciudadanos de Murcia es cobrar del Estado lo que nos debe por una financiación autonómica injusta. Pero acaba de salir la cifra de déficit regional del año pasado, que casi duplica el máximo permitido, tras todos los esfuerzos realizados. Esto ya se escapa de los límites de una financiación autonómica injusta.

Me temo que, una vez cobrada esa pasta del Estado (si otras comunidades se dejan, claro, porque en lo de la Financiación Autonómica va a haber peor rollo que en el reparto familiar de una herencia) el debate sobre la inviabilidad de Murcia va a colocarse él solito sobre la mesa. Va a ser lo que en política norteamericana se llama el “elefante en la habitación”: es un asunto que nadie quiere nombrar, todos hacen como que no lo ven, pero no se puede ni respirar en la habitación porque el paquidermo lo ocupa todo.

Pero resulta que en esa mismo angosto cubículo, en ese pequeño espacio administrativo en la que hay un elefante del que de momento no se quiere hablar, se va a meter algo más grande aún, un brontosaurio, y del brontosaurio no vamos a tener más remedio que hablar, queremos o no. Se trata, no ya de la posible insostenibilidad de una Comunidad uniprovincial que, con el modelo productivo realmente existente y por muchos recortes que se hagan, tiene muchos más gastos que ingresos, sino de la segura insostenibilidad de un Estado de Bienestar que a corto plazo sólo se pueden permitir las Comunidades más ricas y con un modelo productivo potente, y a medio plazo, según la famosa “pirámide de población invertida” en la que los menos, la población activa, tiran de un carro en el que cada vez hay más, no se va a poder permitir nadie en absoluto. Murcia va a ser pionera en eso: aquí, con financiación autonómica injusta o justa, quieran los llamados “agentes y fuerzas sociales” o no, vamos a tener que tratar en serio de la insostenibilidad sistémica del Estado de Bienestar antes que casi cualquier otra Comunidad de España. En la pequeña habitación administrativa que nos ha sido dada no vamos a caber el gigantesco (y además creciente) brontosaurio y todos los demás. 

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