Con un gesto sería suficiente
Para empezar, un gesto de ambos candidatos unidos sería suficiente si éste gesto fuese claro, eficaz y de calado para tratar de resolver la crisis que nos ahoga. Debajo de la crisis financiera hay, suficientemente demostrada, una crisis política reflejo de un deterioro de valores donde los conceptos de responsabilidad social, lealtad institucional, justicia independiente, honestidad en la gestión pública, etc., etc., son tan necesarios como los de productividad económica o los de progresividad fiscal y gestión eficaz de los recursos públicos.
Un solo gesto de capacidad y visión futura para unir criterios por parte del gobierno y oposición sería suficiente para generar la confianza que necesitamos la sociedad, incluidos los miles de indignados, para apoyar a nuestros representantes políticos en las difíciles decisiones que se han de tomar.
Podría ser un gran pacto para revisar la ley electoral, listas más abiertas de lo ofertado y otro trato territorial. Podría ser un pacto para revisar la forma de remuneración de los políticos, sus prebendas y los gastos que realizan en asesores y adláteres. Podría ser un pacto que modifique el Código Penal para llevar a los tribunales tanto estafador financiero, y de paso, también algún despilfarrador político, aunque sea en el futuro.
En fin, un gesto de voluntad de aunar criterios en todo aquello que debe cambiar mostraría el camino a seguir en educación, sanidad, TV pública estatal y autonómica, justicia, etc., etc. Si la crisis es global, su tratamiento debe ser completo, paso a paso, sin amontonar problemas y soluciones, pero sin dejar resquicio a las equivocaciones y las actitudes fraudulentas o no, que nos han llevado a la más larga crisis de los últimos setenta años.
Nuestro presidente Piqué (del Círculo de Economía) ha hablado de copago en grandes áreas de servicios públicos. Barroso habla de negar a los financieros el derecho a bonus si las entidades para las que trabajan no son rentables con claridad. Posiblemente ambas intervenciones públicas sean realistas y necesarias para mejorar las cuentas de entidades financieras y de los estados, pero, la pregunta es: ¿hubieran sido necesarias estas medidas si se hubieran gestionado bien los recursos públicos y los privados por parte de los bancos y muchas otras grandes compañías? Y de la respuesta se desprende otra pregunta: ¿nos va a tocar pagar a los de siempre y los responsables se van de rositas?. Conozco la respuesta y, por ello, un gesto de importancia por parte de nuestros políticos es muy necesario en estos momentos.
Más artículos de Eugenio Pedreño, en su blog del Círculo de Economía
Un solo gesto de capacidad y visión futura para unir criterios por parte del gobierno y oposición sería suficiente para generar la confianza que necesitamos la sociedad, incluidos los miles de indignados, para apoyar a nuestros representantes políticos en las difíciles decisiones que se han de tomar.
Podría ser un gran pacto para revisar la ley electoral, listas más abiertas de lo ofertado y otro trato territorial. Podría ser un pacto para revisar la forma de remuneración de los políticos, sus prebendas y los gastos que realizan en asesores y adláteres. Podría ser un pacto que modifique el Código Penal para llevar a los tribunales tanto estafador financiero, y de paso, también algún despilfarrador político, aunque sea en el futuro.
En fin, un gesto de voluntad de aunar criterios en todo aquello que debe cambiar mostraría el camino a seguir en educación, sanidad, TV pública estatal y autonómica, justicia, etc., etc. Si la crisis es global, su tratamiento debe ser completo, paso a paso, sin amontonar problemas y soluciones, pero sin dejar resquicio a las equivocaciones y las actitudes fraudulentas o no, que nos han llevado a la más larga crisis de los últimos setenta años.
Nuestro presidente Piqué (del Círculo de Economía) ha hablado de copago en grandes áreas de servicios públicos. Barroso habla de negar a los financieros el derecho a bonus si las entidades para las que trabajan no son rentables con claridad. Posiblemente ambas intervenciones públicas sean realistas y necesarias para mejorar las cuentas de entidades financieras y de los estados, pero, la pregunta es: ¿hubieran sido necesarias estas medidas si se hubieran gestionado bien los recursos públicos y los privados por parte de los bancos y muchas otras grandes compañías? Y de la respuesta se desprende otra pregunta: ¿nos va a tocar pagar a los de siempre y los responsables se van de rositas?. Conozco la respuesta y, por ello, un gesto de importancia por parte de nuestros políticos es muy necesario en estos momentos.
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