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ANÁLISIS DE CRÉDITO Y CAUCIÓN

El número de concursos cae un 26%

Redacción Domingo, 06 de Abril de 2014 Tiempo de lectura:

Los procesos concursales registrados en el primer trimestre de 2014 descienden por segundo trimestre consecutivo acentuando la buena evolución

La aseguradora Crédito y Caución  ha observado una caída interanual del 26% en los niveles de insolvencia judicial registrados en el primer trimestre de 2014 frente al mismo periodo de 2013. En los tres primeros meses del año se han registrado 2.060 nuevos procesos concursales, según los datos adelantados del seguimiento de las insolvencias judiciales en España que realiza el Área de Administración de Riesgos de la compañía, a partir de los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado.

En el conjunto de 2013 el número de procesos concursales se situó muy cerca de los 10.000, un dato que marcó el máximo histórico de la concursalidad en España. No obstante, el cuarto trimestre ya mostró un mejor comportamiento que los tres anteriores, situándose en valores próximos al crecimiento cero. Los primeros datos del año apuntan un cambio de tendencia impulsada por la mejora del cuadro macroeconómico.

De acuerdo con las previsiones de Crédito y Caución, esta mejora de la concursalidad se mantendrá a lo largo del ejercicio. La preocupación por la caída de los concursos en España no se debe sólo a su número sino, también, al cambio en el perfil de la empresa que está desapareciendo en los concursos más recientes, un tejido empresarial de alto valor: pequeñas o medianas empresas de cerca de 20 trabajadores, con más de diez años de antigüedad, cada vez más presionadas por la prolongación en el tiempo de la crisis. Cabe esperar que el número de concursos al cierre de 2014 se sitúe en el entorno de los 7.000 casos, especialmente si se cumplen las previsiones de mejora del acceso empresarial a la financiación. Estos niveles de concursalidad, muy superiores a los anteriores a la crisis donde lo habitual era registrar un millar de casos anuales, plantean aún muchas dificultades para la actividad comercial, pero marcan un descenso significativo respecto a 2013.

En este entorno aún muy complejo, el aseguramiento de las operaciones comerciales es una alternativa estratégica para las empresas. En la comunidad de empresas reunida en torno a Crédito y Caución, donde llevamos a cabo una vigilancia muy activa de los riesgos, el impacto de la concursalidad ya se redujo notablemente en 2013.

Globalmente, la mejora de las condiciones económicas también provocará una mejoría del entorno de insolvencia empresarial en 2014. Crédito y Caución espera que esta mejoría sea especialmente intensa en Estados Unidos, Reino Unido y los países nórdicos. En la zona euro, las insolvencias tenderán a estabilizarse.

Los cambios recientes en el marco regulatorio español también impulsarán la caída de la concursalidad en 2014 aunque, de acuerdo con las estimaciones de Crédito y Caución, la nueva legislación no mejorará las expectativas de cobro de los acreedores no privilegiados, como las empresas proveedoras, ante un concurso.

La legislación concursal en todos los países del entorno de España se apoya en un principio inspirador de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional: lograr la mayor satisfacción posible de los acreedores para dar confianza a la concesión del crédito financiero o comercial. Para proteger a los acreedores, se arbitran muchos mecanismos tendentes a despejar cuanto antes la viabilidad o liquidación de la empresa, para que los activos no pierdan valor. En ese sentido, las sucesivas reformas de la legislación española de los últimos años han avanzado en la dirección correcta, hacia la situación existente en países de nuestro entorno, especialmente en lo que se refiere a la desjudicialización del proceso y la promoción de institutos preconcursales más flexibles.

Según indica la aseguradora en un análisis que publica en su página web, tras los últimos cambios, las principales diferencias con los países del entorno se centran ya en los privilegios de los créditos públicos, significativamente más inflexibles en España, las demoras por falta de medios de la Justicia Mercantil y la cultura concursal, tendente a la liquidación y no a la reestructuración de deudas.

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