El consumo interno, que se contrajo en el tercer trimestre un 0,8%, sólo se compensó por las ventas al exterior y el turismo
El tercer trimestre del año ha supuesto un ‘crecimiento nulo’ para la economía española, según los datos del Banco de España. El organismo regulador advierte de que a medida que avanza el año se ha debilitado la tenue recuperación que SE había iniciado en 2010. Según los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral, el ritmo de avance intertrimestral del PIB se ralentizó en el segundo trimestre hasta el 0,2 %, lo que situó su tasa interanual en el 0,7%. Detrás de esta trayectoria se encuentra una aceleración en la caída de la demanda nacional (del –0,4 % según su tasa intertrimestral), compensada solo parcialmente por la mejora de la contribución de la demanda exterior. En el tercer trimestre, en cambio, la economía española se ha estancado.
En los tres últimos meses, el consumo interior ha sufrido un retroceso del 0,8% respecto al periodo abril a junio. Este comportamiento negativo y sus efectos sobre el PIB nacional se ha visto compensado en un crecimiento en el mismo porcentaje por las ventas al exterior y el turismo.
Tampoco el empleo da signos de mejoría respecto a la primera parte del año, llegando a contraerse en términos netos más que en el trimestre precedente (en un 2,1 % en tasa interanual según la EPA). El deterioro del empleo determinó un aumento de la tasa de paro, que se situó en el 21,5 % en el período julio-septiembre, en un contexto de estabilización de la población activa. Por último, la inflación ha moderado la tendencia descendente que había registrado en los meses anteriores, debido a las subidas de los precios de los alimentos elaborados y de la energía.
En su informe trimestral, el Banco de España advierte de que el panorama económico internacional en el tercer trimestre ha supuesto un deterioro adicional en la situación económica y financiera mundial como consecuencia de la profundización de la crisis de la deuda soberana en Europa y del empeoramiento de las perspectivas de crecimiento a nivel global. A pesar de los acuerdos alcanzados en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del 21 de julio y de los avances en el cumplimiento de los programas de asistencia financiera en Irlanda y Portugal, la inestabilidad en los mercados de deuda soberana de la zona euro continuó durante los meses de verano. En agosto, las tensiones se trasladaron a economías de mayor tamaño, como España e Italia, y en septiembre, a Bélgica y Francia, aunque en menor medida.
En los tres últimos meses, el consumo interior ha sufrido un retroceso del 0,8% respecto al periodo abril a junio. Este comportamiento negativo y sus efectos sobre el PIB nacional se ha visto compensado en un crecimiento en el mismo porcentaje por las ventas al exterior y el turismo.
Tampoco el empleo da signos de mejoría respecto a la primera parte del año, llegando a contraerse en términos netos más que en el trimestre precedente (en un 2,1 % en tasa interanual según la EPA). El deterioro del empleo determinó un aumento de la tasa de paro, que se situó en el 21,5 % en el período julio-septiembre, en un contexto de estabilización de la población activa. Por último, la inflación ha moderado la tendencia descendente que había registrado en los meses anteriores, debido a las subidas de los precios de los alimentos elaborados y de la energía.
En su informe trimestral, el Banco de España advierte de que el panorama económico internacional en el tercer trimestre ha supuesto un deterioro adicional en la situación económica y financiera mundial como consecuencia de la profundización de la crisis de la deuda soberana en Europa y del empeoramiento de las perspectivas de crecimiento a nivel global. A pesar de los acuerdos alcanzados en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del 21 de julio y de los avances en el cumplimiento de los programas de asistencia financiera en Irlanda y Portugal, la inestabilidad en los mercados de deuda soberana de la zona euro continuó durante los meses de verano. En agosto, las tensiones se trasladaron a economías de mayor tamaño, como España e Italia, y en septiembre, a Bélgica y Francia, aunque en menor medida.

