Los ajustes se aceleran
Tras un octubre espectacular, en la primera semana de noviembre el Eurostoxx, el Cac y el Ibex han caído cerca de un 7% y el Dax un 6%. En las Bolsas americanas los descensos han sido más moderados, del 2,5% en el S&P y del entorno del 2% en el Dow y el Nasdaq. La única buena noticia es que el Shanghai Composite ha vuelto a superar la cota de los 2.500 puntos.
Los tres factores que han impulsado estas caídas han sido la quiebra del broker dealer norteamericano MF Global, la inesperada decisión de Papandreu de convocar un referéndum para someter a sus ciudadanos las medidas por él comprometidas días antes en la cumbre europea, y la falta de respuesta del G20 ante la amenaza de una nueva fase de inestabilidad. Cada uno de estos factores tiene su peso por sí solo, pero los tres unidos son demoledores.
La quiebra de MF Global pone de manifiesto lo poco que se ha avanzado en corregir las malas prácticas anteriores a la quiebra de Lehman. El elevado apalancamiento del broker dealer americano, cuyo capital sobre activos apenas superaba el ratio 1 a 40, y su absoluto desprecio por el control de riesgos, ponen de manifiesto lo urgente que es regular el mundo de los derivados OTC y en general el mundo de las operaciones bilaterales que no pasan por los mercados, sino que se contratan de forma opaca contra el balance de los Bancos de inversión o de los brokers dealers.
En cuanto a la deriva tomada por la zona euro tras el desplante de Papandreu y en cuanto a la falta de respuesta del G20 no hacen sino mostrar una vez más la falta del tan necesario liderazgo político.
Los tres factores citados han sido capaces de desactivar completamente las noticias positivas de la semana.
Así, el discurso de Bernanke anunciando posibles nuevas medidas monetarias expansivas y reiterando que la FED está lista para actuar y tiene las herramientas adecuadas, tuvo un efecto positivo el miércoles por la tarde, pero ese efecto fue breve. Lo mismo sucedió el jueves con la bajada de tipos de un cuarto de punto del BCE en la primera reunión con Draghi como presidente. Y en cuanto al buen informe de empleo americano en octubre publicado el viernes, su efecto benéfico se limitó a unos pocos minutos.
Nuestra lectura de lo sucedido en la semana es que se aceleran los ajustes propios de la fase de saneamiento y que, en parte por efecto de lo anterior, cada vez es más claro un escenario de muy débil crecimiento económico para el 2012.
Empezando por el saneamiento, parece obvio que se acelera el proceso. Los Bancos están intensificando sus provisiones, como hemos visto, por ejemplo, esta semana en los casos de Commerzbank, Royal Bank of Scotland y Caixabank. Asimismo, y en la misma línea, el FMI, ante un posible empeoramiento de la situación griega, se prepara para ayudar a España e Italia a evitar el contagio de un posible default desordenado griego, e incluso Italia ha solicitado su monitorización trimestral por el FMI.
Por lo que respecta al crecimiento, tanto Bernanke como Draghi, en sus respectivas comparecencias esta semana han advertido de un muy débil crecimiento para los próximos meses. Bernanke calificó el ritmo de crecimiento previsible como "frustrantemente lento" y Draghi predijo que la inflación en la eurozona bajará del actual 3% a menos del 2% en los próximos meses, lo cual es toda una declaración sobre cómo ve el crecimiento económico de la zona.
Todo esto indica que el riesgo de un desenlace desordenado es hoy mayor que hace una semana y que ese riesgo va a pesar previsiblemente en el tramo final del año. Merkel y Sarkozy han hablado ya abiertamente de una posibilidad que hace tan solo dos meses era innombrable, a saber, que un miembro pueda salir del euro, al decir, con razón, que Grecia debe decidir entre cumplir las normas del club o salir del euro. Éste es el nuevo entorno de dureza en el que se van a mover las cosas, el nuevo entorno que se produce cuando la máquina de sanear situaciones se pone en marcha.
Ante esa dureza hemos visto ya esta semana una primera reacción, que ha sido la reacción de Papandreu de querer evitar los ajustes por la vía de un referéndum dilatorio. Lo que sucede es que hay una segunda reacción, que también hemos visto esta semana en el mismo Papandreu, y esa segunda reacción es la que se produce al entender que la alternativa de no hacer los deberes y salirse a vivir fuera del euro es todavía peor. Ese es el estrecho margen de decisión que hoy tienen las economías muy endeudadas y necesitadas de ajuste.
Si miramos a las Bolsas, algunos índices europeos, entre ellos nuestro Ibex, han vuelto a zona bajista, con caídas respecto a los máximos anuales del 20% o más. Los índices americanos se mantienen mejor y en particular el futuro del S&P sigue lejos de sus mínimos de principios de agosto y principios de octubre, y el viernes, tras la caída semanal, cerró en 1.250 puntos. Lo que haga el futuro del S&P de aquí a fin de año va a ser decisivo para el resto de las Bolsas. En principio su perspectiva técnica no es mala pero podría bajar de nuevo a los niveles de 1.200 puntos y aun así no pasaría nada grave y estaría aun en una zona cómoda y lejos de los dos mínimos anuales de 1.100 puntos de este verano.
Ante la nueva situación de inestabilidad preferimos ser cautelosos en la exposición a riesgo. Va a haber un esfuerzo político para que las aguas vuelvan a su cauce, pero el daño ya está hecho y la confianza una vez más ha sido dañada.
Por ello, rebajamos nuestras expectativas de cara al cierre del año, y pensamos que los niveles vistos el 27 y 28 de octubre pasado, tras la euforia provocada por el acuerdo europeo, tales como el 2.500 del Eurostoxx, el 6.400 del Dax, el 1.285 del S&P o el 9.000 del Ibex van a ser ahora niveles de resistencia, siendo sin embargo probables recortes de cierta consideración si las cosas se complican.
Es verdad que el nuevo BCE de Draghi siempre estaría ahí para amortiguar esos recortes, y más aun quedando una posible rebaja adicional de tipos de otro cuarto de punto en diciembre y quedando la subasta extraordinaria de liquidez ilimitada a los Bancos también en diciembre, pero tampoco vemos fuerza en unas Bolsas llenas de incertidumbre.
Por ello, más bien seríamos partidarios de vender opciones call de los principales índices europeos, situando el precio de ejercicio en la parte alta de las bandas antes citadas.
Los tres factores que han impulsado estas caídas han sido la quiebra del broker dealer norteamericano MF Global, la inesperada decisión de Papandreu de convocar un referéndum para someter a sus ciudadanos las medidas por él comprometidas días antes en la cumbre europea, y la falta de respuesta del G20 ante la amenaza de una nueva fase de inestabilidad. Cada uno de estos factores tiene su peso por sí solo, pero los tres unidos son demoledores.
La quiebra de MF Global pone de manifiesto lo poco que se ha avanzado en corregir las malas prácticas anteriores a la quiebra de Lehman. El elevado apalancamiento del broker dealer americano, cuyo capital sobre activos apenas superaba el ratio 1 a 40, y su absoluto desprecio por el control de riesgos, ponen de manifiesto lo urgente que es regular el mundo de los derivados OTC y en general el mundo de las operaciones bilaterales que no pasan por los mercados, sino que se contratan de forma opaca contra el balance de los Bancos de inversión o de los brokers dealers.
En cuanto a la deriva tomada por la zona euro tras el desplante de Papandreu y en cuanto a la falta de respuesta del G20 no hacen sino mostrar una vez más la falta del tan necesario liderazgo político.
Los tres factores citados han sido capaces de desactivar completamente las noticias positivas de la semana.
Así, el discurso de Bernanke anunciando posibles nuevas medidas monetarias expansivas y reiterando que la FED está lista para actuar y tiene las herramientas adecuadas, tuvo un efecto positivo el miércoles por la tarde, pero ese efecto fue breve. Lo mismo sucedió el jueves con la bajada de tipos de un cuarto de punto del BCE en la primera reunión con Draghi como presidente. Y en cuanto al buen informe de empleo americano en octubre publicado el viernes, su efecto benéfico se limitó a unos pocos minutos.
Nuestra lectura de lo sucedido en la semana es que se aceleran los ajustes propios de la fase de saneamiento y que, en parte por efecto de lo anterior, cada vez es más claro un escenario de muy débil crecimiento económico para el 2012.
Empezando por el saneamiento, parece obvio que se acelera el proceso. Los Bancos están intensificando sus provisiones, como hemos visto, por ejemplo, esta semana en los casos de Commerzbank, Royal Bank of Scotland y Caixabank. Asimismo, y en la misma línea, el FMI, ante un posible empeoramiento de la situación griega, se prepara para ayudar a España e Italia a evitar el contagio de un posible default desordenado griego, e incluso Italia ha solicitado su monitorización trimestral por el FMI.
Por lo que respecta al crecimiento, tanto Bernanke como Draghi, en sus respectivas comparecencias esta semana han advertido de un muy débil crecimiento para los próximos meses. Bernanke calificó el ritmo de crecimiento previsible como "frustrantemente lento" y Draghi predijo que la inflación en la eurozona bajará del actual 3% a menos del 2% en los próximos meses, lo cual es toda una declaración sobre cómo ve el crecimiento económico de la zona.
Todo esto indica que el riesgo de un desenlace desordenado es hoy mayor que hace una semana y que ese riesgo va a pesar previsiblemente en el tramo final del año. Merkel y Sarkozy han hablado ya abiertamente de una posibilidad que hace tan solo dos meses era innombrable, a saber, que un miembro pueda salir del euro, al decir, con razón, que Grecia debe decidir entre cumplir las normas del club o salir del euro. Éste es el nuevo entorno de dureza en el que se van a mover las cosas, el nuevo entorno que se produce cuando la máquina de sanear situaciones se pone en marcha.
Ante esa dureza hemos visto ya esta semana una primera reacción, que ha sido la reacción de Papandreu de querer evitar los ajustes por la vía de un referéndum dilatorio. Lo que sucede es que hay una segunda reacción, que también hemos visto esta semana en el mismo Papandreu, y esa segunda reacción es la que se produce al entender que la alternativa de no hacer los deberes y salirse a vivir fuera del euro es todavía peor. Ese es el estrecho margen de decisión que hoy tienen las economías muy endeudadas y necesitadas de ajuste.
Si miramos a las Bolsas, algunos índices europeos, entre ellos nuestro Ibex, han vuelto a zona bajista, con caídas respecto a los máximos anuales del 20% o más. Los índices americanos se mantienen mejor y en particular el futuro del S&P sigue lejos de sus mínimos de principios de agosto y principios de octubre, y el viernes, tras la caída semanal, cerró en 1.250 puntos. Lo que haga el futuro del S&P de aquí a fin de año va a ser decisivo para el resto de las Bolsas. En principio su perspectiva técnica no es mala pero podría bajar de nuevo a los niveles de 1.200 puntos y aun así no pasaría nada grave y estaría aun en una zona cómoda y lejos de los dos mínimos anuales de 1.100 puntos de este verano.
Ante la nueva situación de inestabilidad preferimos ser cautelosos en la exposición a riesgo. Va a haber un esfuerzo político para que las aguas vuelvan a su cauce, pero el daño ya está hecho y la confianza una vez más ha sido dañada.
Por ello, rebajamos nuestras expectativas de cara al cierre del año, y pensamos que los niveles vistos el 27 y 28 de octubre pasado, tras la euforia provocada por el acuerdo europeo, tales como el 2.500 del Eurostoxx, el 6.400 del Dax, el 1.285 del S&P o el 9.000 del Ibex van a ser ahora niveles de resistencia, siendo sin embargo probables recortes de cierta consideración si las cosas se complican.
Es verdad que el nuevo BCE de Draghi siempre estaría ahí para amortiguar esos recortes, y más aun quedando una posible rebaja adicional de tipos de otro cuarto de punto en diciembre y quedando la subasta extraordinaria de liquidez ilimitada a los Bancos también en diciembre, pero tampoco vemos fuerza en unas Bolsas llenas de incertidumbre.
Por ello, más bien seríamos partidarios de vender opciones call de los principales índices europeos, situando el precio de ejercicio en la parte alta de las bandas antes citadas.





















