Creación de valor y gestión de la desinversión en el capital riesgo
Uno de los aspectos más importantes, si no el que más e incluso por encima del momento de la inversión, es la desinversión en una operación de capital riesgo. La desinversión culmina un proceso iniciado con el análisis de distintas posibilidades de inversión, que continúa con la gestión de la inversión seleccionada, colaborando en el desarrollo del producto o participando en el diseño y ejecución de la política comercial de la compañía participada, sumando esfuerzos y creando valor a la misma día a día. Y llegado a ese momento, nos encontramos que para culminar una buena, una gran gestión, la desinversión se nos presenta como la clave, el elemento que nos puede situar antes una operación de referencia o ante una gestión deficiente.
El timing es uno de los factores clave a la hora de plantear una desinversión ya que tenemos que considerar que el momento de mercado o de la propia participada condicionarán necesariamente la estrategia de la salida, por el tipo de proceso que puede organizarse y por la comunidad de potenciales inversores al que irá destinado.
Con un horizonte temporal de inversión definido, los análisis deben ir encaminados a entender cuál podrá ser la situación del mercado así como la de la propia compañía cuando se alcance la madurez. En la medida en que la capacidad de anticipar la situación del mercado a 3 – 5 años vista resulta limitada, desde la entrada se debe preparar la compañía para la futura venta. Y tenemos varias posibilidades:
• Las actuales circunstancias de los mercados de deuda han limitado enormemente la capacidad de las entidades de capital riesgo de imponerse a los compradores industriales financieramente “sanos” en los procesos de subasta competitivos. No obstante, las adquisiciones bolt-on (las que se hacen dentro del mismo sector) siguen posibilitando su participación sin grandes desventajas.
• La salida a los mercados de capitales puede resultar una de las opciones más rentables para el vendedor tal y como lo demuestran experiencias pasadas. No obstante, el proceso de acceso a la Bolsa puede resultar especialmente largo y caro en el que están implicados numerosos agentes.
• La venta a un industrial pone la atención del proceso en cuestiones clave para el negocio como son clientes, proveedores y entorno de mercado. Las cuestiones financieras, si bien importantes, quedan subjetivizadas por la naturaleza de los potenciales compradores.
La elección de una estrategia de venta tiene importantes implicaciones en cuanto a la rapidez y confidencialidad del proceso así como en lo relativo al nivel de competencia generado entre los candidatos seleccionados; podemos decantarnos por un proceso one to one, donde nos aproximamos y acercamos a un único inversor, podemos decantarnos por un proceso restringido, donde hacemos una aproximación a un número reducido de inversores y supone el desarrollo de un proceso formal o, finalmente, elegir un proceso mucho más amplio, lo que supone la participación de un numero grande de inversores e, igualmente, el desarrollo de un proceso normalizado.
En definitiva, incidir e insistir en que nos encontramos ante el momento clave, el que nos califica nuestra inversión de ortodoxa, positiva y rentable y la que nos permitirá seguir creciendo, tanto a la compañía participada como a la sociedad/entidad de capital riesgo.





















