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Opinión |
Martes, 22 de Julio de 2014

Usted tome la decisión que tenga que tomar

Tal vez por mi incorregible ingenuidad, creo al delegado del Gobierno en Murcia, el señor Bascuñana, cuando dice ante el juez que no sabía que si compraba acciones de Repsol la operación bancaria iba a pasar por una cuenta situada en las Islas Caimán, destino paradisíaco célebre no precisamente por sus baños "de asiento". "Yo pensaba que Repsol estaba en Cartagena", dice Bascuñana. Y yo, qué quieren, también. Sin embargo, con la globalización, que ha favorecido a los escondrijos fiscales, ya todo está en todas partes, sobre todo en las menos recomendables. El presidente Garre, que es un hombre duro en ciertas cuestiones, le ha venido a sugerir a 'Bascu', a pesar de declaraciones como que "me apoya mucha gente", la misma salida que en la antigua Roma se le daba a los patricios que habían caído en desgracia a ojos del emperador, algo así como "usted tomará la decisión que tenga que tomar". Las decisiones que efectivamente se tomaban solían ser muy desagradables.

 

Independientemente de la depuración de responsabilidades en el caso del delegado, si las hay, o la depuración en el cargo, de haberla, está claro que con estas cosas no se mejora la imagen pública de los políticos democráticos y que "Islas Caimán" y "Delegado del Gobierno" no pueden ir jamás unidos en la misma frase. Sobre todo para negar que el segundo conozca siquiera la ubicacion planetaria de las primeras. La negación no arregla, sino que empeora.

 

Se está incumpliendo una de las reglas básicas de la política: "no nombrar el marco". Lo de que todo un delegado del Gobierno tenga que hablar de unas islas dedicadas a oscurecer las divisas fue el mismo error garrafal que cometió el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, cuando pretendió aliviar a la opinión pública: "yo no soy un chorizo", dijo. "Chorizo" y "Presidente" no debían ir jamás juntas en la misma oración. Casi era peor que hubiese negado ser un chorizo que si lo hubiera reconocido. De hecho, "yo no soy un chorizo" llegó a los oídos de la Opinión Pública como "yo no soy exactamente un chorizo". Como que algún hecho oscuro existía y sólo estaba por discutir su denominación precisa. No deberíamos estar hablando jamás de "Islas Caimán" y "Delegado del Gobierno" en una misma conversación, ni escribirlo en un mismo artículo de prensa. Hay que despejar alguna de esas dos variables, porque juntas son insoportables. O desaparece lo de las Caimán o desaparece el delegado. Además de que, de ser cierto lo que argumenta Bascuñana y su banco no le cuenta nada al cliente del tejemaneje internacional que se hace con su dinero (¡y más sabiendo que es un cargo público!), nadie decente debiera tener cuenta en ese tipo de banco.

 

Pero, mientras alcanzamos a comprender por qué un cargo público y su familia, que no un magnate, han tenido cincuenta y tantas cuentas bancarias repartidas por 7 bancos (seguro que hay una explicación convincente), el presidente murciano Garre, sin grandes aspavientos públicos, trabaja a contrarreloj para unos cuantos meses con el poder que por el momento tiene -que no es todo-. Su labor es intensa en la política que se ve y en la que no se ve (incluso la que se lleva como trabajo para casa). Con el Ministerio de Hacienda, en concreto, el acuerdo diario en asuntos muy delicados va bastante más allá de lo conocido hasta el momento.

 

Cuentan quienes trabajan directamente con Garre que, bajo su aspecto confianzudo y su habla carente de cualquier pirotecnia levantina, está resultando un Presidente paciente pero muy férreo, que no se inmiscuye en las labores diarias de las consejerías y sin ningún amor por la falta de ejemplaridad. La mayoría de los casos judiciales en los que están inmersos altos cargos del PP, algunos de ellos, no todos, inspirados por cierto electoralismo, acabarán, previsiblemente, por falta de pruebas o al contrario, por aportación precisa de las mismas, en libre absolución. O como el caso del ex consejero Marqués, tal vez con una multa económica. Pero si en algún caso los indicios de culpabilidad son abrumadores, haya aforamiento del implicado o no, o se ve llegar una condena judicial por algún delito, algo que es posible saber con cierta antelación (y hasta aquí puedo leer), Garre no es un hombre que vaya a esperar a que el asunto salga en los periódicos para hacer algo al respecto.

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