Esta empresa de Murcia mantiene en el país galo una plantilla que en función de la campaña llega a los 2.000 trabajadores
En Terra Fecundis ya están hartos de la campaña de acoso que están sufriendo en Francia por parte de las autoridades laborales y de la Gendarmería. En los últimos meses, en las explotaciones agrícolas donde desarrollan su actividad los trabajadores de la ETT de esta empresa de Murcia, la media es de dos inspecciones a la semana. La última, según cuenta el director de este grupo, Celedonio Perea, los funcionarios del equivalente francés a la Inspección de Trabajo española y de las Mutuas Sociales Francesas (la Seguridad Social) acudieron acompañados de una treintena de gendarmes que rodearon la tierra y un helicóptero que vigilaba desde el aire para, supuestamente, tratar de impedir que cualquiera de los trabajadores pudiera huir.La empresa, cansada de esta situación, ha recurrido al prestigioso bufete Gil-Robles Abogados para presentar una demanda contra el Estado francés ante las autoridades comunitarias. El objetivo es que se cumplan los acuerdos de libre circulación de trabajadores por el territorio europeo.
Las autoridades francesas son conscientes de que los trabajadores contratados por Terra Fecundis –latinoamericanos y norteafricanos en su mayoría- para trabajar en explotaciones agrarias cumplen todos los requisitos legales exigidos tanto en España, donde están regularizados, como en Francia. Estos trabajadores, que en algunos momentos de campaña superan los dos mil, se rigen, además, por las condiciones laborales y los convenios colectivos del país en el que desarrollen su actividad. Francia en este caso.
Detrás de este acoso, lo que subyace es la intención del Gobierno francés de frenar la entrada de trabajadores de otro país, aunque los tratados internacionales lo permitan, además de intentar que Terra Fecundis traslade su sede social a Francia en lugar de Murcia, donde surgió hace más de una década.
De forma continuada, más de mil trabajadores forman parte de la plantilla de Terra Fecundis, una de cuyas divisiones es la ETT para ofrecer su mano de obra a explotaciones agrarias en aquellos países con dificultades para encontrar quienes trabajen en el campo. La mayoría de los trabajadores de la empresa murciana lleva al menos cinco años en la empresa, una compañía modélica tanto en el trato a los contratados como en las condiciones laborales y salariales.
Esta gran plantilla realiza habitualmente un ‘circuito’ de trabajo que arranca en las Landas francesas para la recolección del espárrago, posteriormente en el entorno de Nimes para la fruta, luego Italia y después la recogida de cítricos en el norte de la Comunidad Valenciana. Terra Fecundis está ofreciendo al menos ocho meses de trabajo al año a los trabajadores. El resto del tiempo suelen volver a sus países de origen, en muchos casos con billetes de avión cuya compra la ha financiado la propia empresa a interés cero. E, incluso, para vivir en viviendas construidas por la división de construcción de Terra Fecundis.
Por su parte, los contratistas de esta mano de obra han expresado en reiteradas ocasiones su satisfacción con el trabajo que desarrollan estos ‘temporeros’, más eficiente que sus propios trabajadores nacionales, y en un régimen que les permite flexibilidad para la contratación.









