Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Jueves, 11 de Septiembre de 2014

Pis marino

En ocasiones suceden cosas que te hacen cuestionarte tu existencia, una especie de señales que te inducen a plantearte si la vida no te estará avisando de algo que crees intuir pero eres incapaz de esclarecer. La muerte de Botín, Dios lo tenga en su gloria, ha removido esa extraña sensación.

 

Recuerdo que leí en un libro de Miguel Ángel Revilla, ya saben, el ex presidente de Cantabria, -el de las anchoas-, que a Emilio, todo un tiburón de las finanzas, le gustaba desayunarse con sardinas porque tenía el colesterol alto.

 

Anchoas, tiburones, sardinas, todos peces de la mar salada que hacen pis en el líquido elemento, lo cual me pone muy contenta.

 

Da la casualidad de que chismorreando sobre el fallecimiento del banquero, he encontrado los resultados de una investigación que da respuesta a la conveniencia o no de hacer pis en la playa. Pues bien, servidora tenía razón, no sólo no pasa nada sino que el pis, nuestro pis, es un “botín” para las algas dado que actúa como abono.

 

Siempre he defendido que si las ballenas, que teniendo en cuenta su tamaño, deben de hacer un pis de dimensiones olímpicas, se hacían pipí en el mar, no podía ser malo que una hiciera lo propio. Imaginen mi sorpresa al descubrir que los responsables del estudio, para fundamentarlo de forma definitiva, recurren a recordarnos que “todos los animales marinos hacen sus necesidades en el océano” y que “un rorcual común (una ballena que se cuenta entre los animales más grandes del planeta), libera unos 970 litros de orina al día”. De hecho, “si toda la humanidad decidiera vaciar su vejiga a la vez en el Atlántico, el resultado sería una parte de urea por billón en el océano”.  Morralla.

 

Todos los que se han reído de mí se van a tener que tragar sus palabras, porque esto no puede ser casualidad, esto es una señal del destino, algo así como que estamos con el agua, no muy limpia, hasta el cuello, y las únicas favorecidas van a ser las algas.

 

[Img #28346]

 

‘Jonás y la ballena’, 1621, Pieter Lastman.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.