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Opinión |
Viernes, 12 de Septiembre de 2014

Progreso adecuado o algo así

Eso es lo que entiendo de la reciente declaración de la directora del FMI que recogía este periódico, en la que deja muy claro que nuestro país es el único de la zona euro que ha hecho sus deberes -reformas estructurales- y que está empezando a progresar gracias a sus buenos resultados y a que pone en práctica lo que dice, sin quedarse en palabrerías o discusiones infructuosas. Digamos que España progresa adecuadamente.


O algo así, porque seguidamente añade que no es suficiente. Y nos recuerda nuestra asignatura pendiente, el paro, que lastra cualquier recuperación económica, para la que aún no hemos encontrado remedio. Remedio eficaz, quiero decir, no una leve mejoría. Y continúa apuntando hacia dos de los próximos objetivos de las nuevas y necesarias reformas estructurales a acometer por toda la zona euro: uno, eliminar cuanto antes las cortapisas de la reglamentación laboral; y dos, reformar el mercado de servicios, abriendo actividades que actualmente están sobreprotegidas.


La declaración de Lagarde ha tenido distintas repercusiones, desde la triunfalista con sonido de fanfarrias del gobierno de la nación, que recibe un fuerte espaldarazo al ser distinguido por ser el único gobierno de la zona euro que obtiene buenos resultados, hasta la pesimista con sonido de cacerolas de quien ya vaticinaba que las reformas y recortes no servían para nada bueno y que así no iríamos a ninguna parte. Pasando, claro está, por la de aquellos que pensamos que el problema laboral es tan grande y nuestra situación económica tan grave, que las reformas no puede improvisarse y deben continuar hasta resolver los problemas existentes, eliminando sobreprotecciones en servicios y en la reglamentación laboral, como dice Lagarde.


Igual que las notas del cole de nuestros niños: progresa adecuadamente, pero es muy capaz de mejorar si cambiase de actitud; se distrae, molesta a sus compañeros y enreda más que trabaja. O algo así.

 

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