Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Jueves, 18 de Septiembre de 2014

Ladrones

Tengo un reloj desde hace muchísimos años que espero conservar hasta el día de mi muerte, lo llevo siempre puesto. Me lo regaló alguien muy querido al poco de conocernos. Es bonito, de firmita y, el relojero, cada vez que lo llevo a reparar, me mira raro. Con lo que he gastado en él habría podido juntar la entrada para un buen Cartier. Cada vez que lo arreglo me robo a mí misma, es falso.


Me gusta abrazar mi muñeca con una falsificación, cuando tengo dudas, sólo tengo que mirarla y recordar que todo lo que me deslumbra tiene infinidad de posibilidades de ser una falsificación, si decido dejarme engañar soy la única responsable.

 

Los falsificadores de arte me apasionan. Elmyr de Hory, un experto en hacer Picasso, Matisse, Dufy, Van Dongen, Modigliani y un largo etcétera, contaba que él no quería falsificar a estos artistas, pero no conseguía vender su propia firma e imitar las de otros se le daba bien. Viendo que con su trabajo se moría de hambre, hacía unos cuantos cuadros “al estilo de” estos prestigiosos artistas y, bajo identidad también falsa, los vendía a un marchante por una ínfima parte de su precio de mercado, el marchante aceptaba a sabiendas de que podría multiplicar enormemente el valor que por ellos había pagado. Quienes a su vez a éste se los compraban, caros, pero por debajo de su estimación, ¿creían comprar una ganga o se engañaban porque no llevaban un reloj falso en su muñeca? ¿Quién engañaba a quién? Nadie da duros a cuatro pesetas.

 

Si de Hory no miente, y la verdad es que era un gran mentiroso, pero en este caso lo creo, debe de haber unas 50 o 60 falsificaciones suyas distribuidas por museos llenos de expertos que han certificado una autoría indubitada y con ello han garantizado un valor astronómico a una estafa. Los expertos son humanos, pueden equivocarse si se adorna bien la cosa.

 

Es muy frecuente que propietarios de grandes firmas me llamen para que certifique la autenticidad de sus cuadros, siempre son imprecisos al hablar de la procedencia y el precio que pagaron por la pieza. En realidad no quieren saber la verdad, sólo desean que les mienta, lo necesitan fervorosamente, lamentablemente yo llevo un reloj falso en la muñeca y no puedo ayudarlos. Cuando los dejo con sus artísticos actos de fe y me voy preguntando cómo llegaré a final de mes, comprendo un poco mejor al ser humano, entiendo que crean que van a adelgazar tomándose unas pastillas, que han hecho algo fantástico pidiendo un préstamo de condiciones leoninas para comprarse un coche o una casa, que el señor al que votan, sea cual sea, los va a sacar de la miseria, que esa colonia los hace más atractivos.

A veces pienso que debería tirar mi reloj, pero no puedo engañarme, soy incapaz de hacerlo.

 

[Img #28503]
 

“Retrato de mujer al estilo de Amadeo Modigliani". Este cuadro corresponde a la última etapa de Elmyr en la cual reconoce la autoría de los mismos. Su firma se puede contemplar en la parte superior derecha de esta imagen.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.