No ganamos para sustos
Continúa la tristeza, el pasado lunes la OCDE, afirmaba que la economía española volverá a contraerse en el cuarto trimestre de 2011 y el crecimiento económico solo alcanzará el 0,7% del PIB al final de año; lo que supone una tasa anual del 21,5%.
En cuanto al paro, afirma que puede subir hasta el 23%, cosa en la que parece no andar muy descaminada la OCDE si tenemos en cuenta las últimas cifras de paro conocidas. En noviembre cada día se fueron al paro 1.900 personas, completando en el mes 59.536 nuevos parados; lo que eleva la tasa anual hasta el 21,5%.
Estos hechos unidos a la excesiva dependencia de la economía española de la financiación privada exterior, la reforma laboral aún pendiente y la inacabable reestructuración del sector financiero, con la consiguiente incertidumbre económica y las dificultades crecientes para la concesión de créditos, nos abocan a una nueva contracción de la economía que solo podrá evitarse si el nuevo gobierno es capaz de lograr la unidad de todos los españoles -¡también de los sindicatos!- en los esfuerzos y sacrificios necesarios para la salvación. Solo con confianza, sacrificio, inversión, crédito, demanda y empleo será posible.
El nuevo Gobierno no podrá esperar a acuerdos, el plazo de que dispone es muy corto y las medidas son urgentes. Para ello cuenta con el apoyo de gran parte de la ciudadanía que le ha dado una amplia mayoría en el Parlamento y, por otra parte, con la urgencia y absoluta necesidad de adoptar medidas que, en algunos casos, puedan resultar impopulares, pero no por ello son menos necesarias.
Tampoco los datos de coyuntura conocidos esta semana son muy alentadores.
Las ventas minoristas profundizan su caída y marcan un nuevo mínimo en cuatro meses, y son ya 16 meses consecutivos de caída. La tasa media de las ventas del sector registró una caída del 5,5% en los diez primeros meses del año respecto al mismo periodo de 2010.
El sistema financiero sigue sufriendo los avatares de la deuda externa y la creciente devaluación de sus activos inmobiliarios.
El IPC desciende y sitúa la tasa de inflación anual en el 3%. Pero, desgracia-damente, este descenso es debido principalmente a cosas que tienen escasa influencia en el bolsillo de la mayoría de los españoles, como los productos farmacéuticos y el petróleo.
El PMI. El índice PMI del sector manufacturero vuelve a caer, poniendo de ma
nifiesto la debilidad industrial de la economía nacional. Según un sondeo elaborado y hecho público esta semana por Markit, el índice cayó en septiembre hasta 43,8, una cifra mejor que la prevista (43,5), pero una décima menos que los 43,9 registrados en octubre. Ya son siete meses en los que el índice cae por debajo de la frontera de los 50 puntos, que marca la diferencia entre crecimiento y estancamiento.
![[Img #4451]](upload/img/periodico/img_4451.jpg)
En cuanto al paro, afirma que puede subir hasta el 23%, cosa en la que parece no andar muy descaminada la OCDE si tenemos en cuenta las últimas cifras de paro conocidas. En noviembre cada día se fueron al paro 1.900 personas, completando en el mes 59.536 nuevos parados; lo que eleva la tasa anual hasta el 21,5%.
Estos hechos unidos a la excesiva dependencia de la economía española de la financiación privada exterior, la reforma laboral aún pendiente y la inacabable reestructuración del sector financiero, con la consiguiente incertidumbre económica y las dificultades crecientes para la concesión de créditos, nos abocan a una nueva contracción de la economía que solo podrá evitarse si el nuevo gobierno es capaz de lograr la unidad de todos los españoles -¡también de los sindicatos!- en los esfuerzos y sacrificios necesarios para la salvación. Solo con confianza, sacrificio, inversión, crédito, demanda y empleo será posible.
El nuevo Gobierno no podrá esperar a acuerdos, el plazo de que dispone es muy corto y las medidas son urgentes. Para ello cuenta con el apoyo de gran parte de la ciudadanía que le ha dado una amplia mayoría en el Parlamento y, por otra parte, con la urgencia y absoluta necesidad de adoptar medidas que, en algunos casos, puedan resultar impopulares, pero no por ello son menos necesarias.
Tampoco los datos de coyuntura conocidos esta semana son muy alentadores.
Las ventas minoristas profundizan su caída y marcan un nuevo mínimo en cuatro meses, y son ya 16 meses consecutivos de caída. La tasa media de las ventas del sector registró una caída del 5,5% en los diez primeros meses del año respecto al mismo periodo de 2010.
El sistema financiero sigue sufriendo los avatares de la deuda externa y la creciente devaluación de sus activos inmobiliarios.
El IPC desciende y sitúa la tasa de inflación anual en el 3%. Pero, desgracia-damente, este descenso es debido principalmente a cosas que tienen escasa influencia en el bolsillo de la mayoría de los españoles, como los productos farmacéuticos y el petróleo.
El PMI. El índice PMI del sector manufacturero vuelve a caer, poniendo de ma
nifiesto la debilidad industrial de la economía nacional. Según un sondeo elaborado y hecho público esta semana por Markit, el índice cayó en septiembre hasta 43,8, una cifra mejor que la prevista (43,5), pero una décima menos que los 43,9 registrados en octubre. Ya son siete meses en los que el índice cae por debajo de la frontera de los 50 puntos, que marca la diferencia entre crecimiento y estancamiento.
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