¿Un gran acuerdo?
Al fin se ha producido la recuperación por la que apostábamos en nuestro anterior comentario, pero lejos de ser moderada, como pensábamos, ha sido realmente intensa. Todas las plazas importantes europeas han subido más de un 10% en la semana, y los tres grandes índices americanos han subido más de un 7% semanal. En Asia Tokio cerró la semana con una subida del 6%. si bien no le acompañó en las subidas el Shanghai Composite al cerrar la semana en 2.360 puntos, un nivel peligrosamente cercano a los mínimos de 52 semanas.
Las causas de las subidas son dos, por un lado la actuación de los Bancos Centrales y por otro lado las expectativas creadas por la cumbre europea del próximo viernes 9 a la que precederá el jueves una reunión del BCE.
Empezando por los Bancos Centrales, el pasado miércoles 30 de noviembre seis Bancos Centrales anunciaban una acción coordinada para facilitar liquidez a los Bancos, rebajando además en 50 puntos básicos el coste de la financiación en dólares. Este movimiento fue precedido por una rebaja en los requerimientos de reservas para los Bancos chinos y por una rebaja del tipo de interés de intervención del Banco de Brasil.
A la vez, a lo largo de la semana se han ido avanzando las posibles líneas de acuerdo en la cumbre europea del 9 de diciembre tendentes a una mayor integración y disciplina fiscal por parte de los miembros del euro, y Draghi, el presidente del BCE afirmó el jueves que el BCE podría ser más agresivo en sus actuaciones si los Gobiernos logran un pacto fiscal de disciplina presupuestaria.
Hay que valorar estos dos factores por separado. El movimiento conjunto de los seis Bancos Centrales suministra liquidez a un mercado al borde el colapso, y en este sentido bienvenido sea. Ahora bien, una cosa es celebrar que no caemos al abismo y otra es pensar que los problemas de fondo se han arreglado.
En cuanto a la nueva cumbre europea, las expectativas son máximas, hasta el punto de que se ha afirmado que es la última oportunidad de salvar al euro. Y es verdad que todo apunta a decisiones importantes en esa cumbre. Pero como ha advertido Merkel en su discurso de esta semana ante el Bundestag, es peligroso y equivocado pensar en que hay una "solución definitiva" a los problemas de la zona euro. La retórica mediática en torno a las posibles "soluciones definitivas" no son sino una de las muchas perversiones verbales a las que está dando lugar esta crisis. La cruda realidad es, como ha dicho Merkel, que la crisis no se resolverá por "golpes de efecto" sino por "años de dificultades".
El Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervin King, lo ha expresado de forma algo más directa, al decir el pasado jueves que los problemas de la zona euro son de solvencia y no de liquidez y al exhortar a los Bancos ingleses a que refuercen su capital para afrontar posibles turbulencias derivadas de los problemas del euro. Estas palabras, pronunciadas el jueves cuando los mercados celebraban la macro inyección coordinada de liquidez de los seis Bancos Centrales, entre ellos el propio Banco de Inglaterra, nos recuerdan el discurso de Christine Lagarde del pasado agosto y septiembre, sobre la necesidad de reforzar el capital de los Bancos europeos. Es decir, la solución pasa no sólo por la unión fiscal, sino además porque los Bancos europeos aborden a gran escala un proceso de saneamiento de sus balances y una vez hecho ese saneamiento, hagan una fuerte capitalización. Esta es una pieza necesaria de la solución, y las técnicas para hacerlo son variadas. Los días pasados hemos visto como BBVA, Santander y Sabadell han lanzado ofertas de canje de acciones preferentes por capital. Esta es una de las vías, junto a muchas otras que se irán poniendo en práctica.
La banca europea está viviendo desde este verano bajo la amenaza de un credit crunch, de un colapso de liquidez, con los mercados secos, y para romper ese círculo vicioso hay que ir a soluciones de balance que pasan por capitalizar y para ello antes hay que sanear.
Todo esto quiere decir que esta semana podemos esperar un alivio a corto, en forma de bajada de tipos del BCE y de préstamos a dos y tres años del BCE a los Bancos, además de otras medidas como la ampliación de la gama de colaterales y la desincentivación a los Bancos que tienen depósitos en el BCE para que muevan su dinero, pero esto, siendo muy bueno, no solucionará los problemas de fondo. Quiere decir también que cambiar en esta cumbre el adecuado rumbo que se inició en la de 26 de octubre sería un paso atrás y un grave error de fondo.
Entramos en una semana en la que puede pasar de todo, pero en la que lo normal es que se consoliden las ganancias. Tras las fortísimas subidas de la semana pasada, las posibles decisiones del BCE el jueves 8, así como la expectativa de avances hacia la integración fiscal en la cumbre del viernes 9 podrían dar lugar a nuevas subidas semanales, aunque pensamos que esas subidas serán, en todo caso, moderadas. La proximidad del S&P al nivel 1.250 así como la falta de impulso del Shanghai Composite son, a nuestro juicio, factores que podrían poner un cierto "techo" a las subidas, aun en el caso de que el BCE y los líderes europeos respondan a las fuertes expectativas generadas. Desde luego en el improbable caso de que esas expectativas se viesen defraudadas las correcciones se llevarían por delante todo lo ganado en esta semana.
Nuestro escenario básico para la semana es el de moderadas ganancias.
Las causas de las subidas son dos, por un lado la actuación de los Bancos Centrales y por otro lado las expectativas creadas por la cumbre europea del próximo viernes 9 a la que precederá el jueves una reunión del BCE.
Empezando por los Bancos Centrales, el pasado miércoles 30 de noviembre seis Bancos Centrales anunciaban una acción coordinada para facilitar liquidez a los Bancos, rebajando además en 50 puntos básicos el coste de la financiación en dólares. Este movimiento fue precedido por una rebaja en los requerimientos de reservas para los Bancos chinos y por una rebaja del tipo de interés de intervención del Banco de Brasil.
A la vez, a lo largo de la semana se han ido avanzando las posibles líneas de acuerdo en la cumbre europea del 9 de diciembre tendentes a una mayor integración y disciplina fiscal por parte de los miembros del euro, y Draghi, el presidente del BCE afirmó el jueves que el BCE podría ser más agresivo en sus actuaciones si los Gobiernos logran un pacto fiscal de disciplina presupuestaria.
Hay que valorar estos dos factores por separado. El movimiento conjunto de los seis Bancos Centrales suministra liquidez a un mercado al borde el colapso, y en este sentido bienvenido sea. Ahora bien, una cosa es celebrar que no caemos al abismo y otra es pensar que los problemas de fondo se han arreglado.
En cuanto a la nueva cumbre europea, las expectativas son máximas, hasta el punto de que se ha afirmado que es la última oportunidad de salvar al euro. Y es verdad que todo apunta a decisiones importantes en esa cumbre. Pero como ha advertido Merkel en su discurso de esta semana ante el Bundestag, es peligroso y equivocado pensar en que hay una "solución definitiva" a los problemas de la zona euro. La retórica mediática en torno a las posibles "soluciones definitivas" no son sino una de las muchas perversiones verbales a las que está dando lugar esta crisis. La cruda realidad es, como ha dicho Merkel, que la crisis no se resolverá por "golpes de efecto" sino por "años de dificultades".
El Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervin King, lo ha expresado de forma algo más directa, al decir el pasado jueves que los problemas de la zona euro son de solvencia y no de liquidez y al exhortar a los Bancos ingleses a que refuercen su capital para afrontar posibles turbulencias derivadas de los problemas del euro. Estas palabras, pronunciadas el jueves cuando los mercados celebraban la macro inyección coordinada de liquidez de los seis Bancos Centrales, entre ellos el propio Banco de Inglaterra, nos recuerdan el discurso de Christine Lagarde del pasado agosto y septiembre, sobre la necesidad de reforzar el capital de los Bancos europeos. Es decir, la solución pasa no sólo por la unión fiscal, sino además porque los Bancos europeos aborden a gran escala un proceso de saneamiento de sus balances y una vez hecho ese saneamiento, hagan una fuerte capitalización. Esta es una pieza necesaria de la solución, y las técnicas para hacerlo son variadas. Los días pasados hemos visto como BBVA, Santander y Sabadell han lanzado ofertas de canje de acciones preferentes por capital. Esta es una de las vías, junto a muchas otras que se irán poniendo en práctica.
La banca europea está viviendo desde este verano bajo la amenaza de un credit crunch, de un colapso de liquidez, con los mercados secos, y para romper ese círculo vicioso hay que ir a soluciones de balance que pasan por capitalizar y para ello antes hay que sanear.
Todo esto quiere decir que esta semana podemos esperar un alivio a corto, en forma de bajada de tipos del BCE y de préstamos a dos y tres años del BCE a los Bancos, además de otras medidas como la ampliación de la gama de colaterales y la desincentivación a los Bancos que tienen depósitos en el BCE para que muevan su dinero, pero esto, siendo muy bueno, no solucionará los problemas de fondo. Quiere decir también que cambiar en esta cumbre el adecuado rumbo que se inició en la de 26 de octubre sería un paso atrás y un grave error de fondo.
Entramos en una semana en la que puede pasar de todo, pero en la que lo normal es que se consoliden las ganancias. Tras las fortísimas subidas de la semana pasada, las posibles decisiones del BCE el jueves 8, así como la expectativa de avances hacia la integración fiscal en la cumbre del viernes 9 podrían dar lugar a nuevas subidas semanales, aunque pensamos que esas subidas serán, en todo caso, moderadas. La proximidad del S&P al nivel 1.250 así como la falta de impulso del Shanghai Composite son, a nuestro juicio, factores que podrían poner un cierto "techo" a las subidas, aun en el caso de que el BCE y los líderes europeos respondan a las fuertes expectativas generadas. Desde luego en el improbable caso de que esas expectativas se viesen defraudadas las correcciones se llevarían por delante todo lo ganado en esta semana.
Nuestro escenario básico para la semana es el de moderadas ganancias.





















