Jornada de rehabilitación y regeneración urbana: una oportunidad económica y social
Dice el refranero español que “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, y cierto es que no hay mejor decisión que la de saber aprovechar las oportunidades cuando se nos presentan. Este es el caso de la regeneración urbana, la rehabilitación y la eficiencia energética, tres pilares claves en los que la Unión Europea nos ha pedido que nos pongamos las pilas. Pero, como decía, esto no se trata de hacer los deberes, sino de aprovechar una oportunidad y convertir la actualización de la normativa europea en cuanto a eficiencia en una línea estratégica que puede representar una palanca económica para la Región.
La Unión Europea está destinando fondos -financiación, financiación, financiación- para la rehabilitación, la eficiencia energética y la regeneración urbana y debemos aprovechar este apoyo para diseñar un plan de actuación que revalorice nuestros activos. Digo revalorizar porque debemos saber cuál es nuestro punto de partida: el de una Región que es un destino maduro y, como tal, existe cierto deterioro físico en algunas de nuestras infraestructuras y espacios abiertos; espacios que deberían, sin embargo, ser un valor añadido para el turismo. Mejoremos y rejuvenezcamos o reenfoquemos los muchos espacios únicos que tenemos que ofrecer.
Abro un breve paréntesis en esta reflexión para destacar que parecía que al hablar de rehabilitación estábamos haciendo mención al sector promotor y, sin embargo, hemos terminado hablando del turístico. Y es que el alcance de este tipo de políticas vinculadas a la regeneración urbanística puede llegar a tener un valor incalculable para la Región debido a su transversalidad. Un plan bien definido no solo impactará en el sector promotor y de la arquitectura, sino también en muchos otros. Cierro paréntesis.
Si lo vemos en cifras, el impacto del desarrollo de políticas de rehabilitación, eficiencia y regeneración en el generaría 18 empleos directos e indirectos por cada millón de euros invertidos, cifra que aumentaría con la ampliación de las actuaciones para la mejora de la accesibilidad y habitabilidad, entre otras medidas. En cuanto al retorno fiscal, por cada 1% del PIB el 0.62% retornaría a la administración pública, a lo que habría que añadir los impuestos locales como el ICIO (Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras) o el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles).
Para aprovechar la oportunidad que nos brinda la Unión Europea y que no se nos lleve la corriente, defendemos que es fundamental la colaboración público-privada. Es tarea de ayuntamientos y de promotores identificar proyectos de zonas o edificios que necesiten de rehabilitación y regeneración. Porque recordemos que regenerar un barrio no es solo una cuestión de fachadas o escaleras, sino el arreglo de un entorno que puede suponer un revivir social y económico para la zona. A medio plazo es una fuente de generación de riqueza.
El siguiente paso corresponde a la Administración regional y nacional. ¿Cómo? Criterios de simplicidad, agilidad y claridad. Sin duplicidades, con procesos homogeneizados y, en general, menos burocracia. Solo así conseguiremos, entre todos, un beneficio para todos. Y llegaremos a tiempo a los nuevos modelos urbanísticos y de gestión de ciudades que vienen para quedarse.
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La jornada “Rehabilitación y regeneración urbana: los nuevos retos del sector inmobiliario”, organizada por la consejería de Fomento, Obras Públicas y Ordenación del Territorio y la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región de Murcia (Apirm) tendrá lugar el miércoles 12 de noviembre en CROEM. Con carácter gratuito y previa inscripción a través de la web www.apirm.es.





















