Acusan a la entidad de ‘hundir’ sus negocios con exigencias “inaceptables”
La refinanciación de la deuda de los empresarios de renovables no marcha por buen camino y es dispar en función de la entidad de la que se trate. Pequeños empresarios que se embarcaron en proyectos de plantas fotovoltaicas entre los años 2000 y 2010 por la facilidad del crédito y las prometidas ayudas públicas, están ahora con la soga al cuello tras el recorte de las primas, los retrasos en los pagos y la dificultad para renegociar los créditos.
Santander, Bankia, Caixabank y BBVA son los cuatro principales bancos que soportan el mayor crédito –unos 20.000 millones de euros según cálculos del Gobierno, y unos 40.000 M€ según las propias entidades-. Estos bancos tienen asumido un compromiso con el ministerio de Industria de estudiar fórmulas de refinanciación de los créditos, lo que sería un balón de oxígeno para quienes invirtieron en energía.
Sin embargo, empresas del sector han denunciado que, de las cuatro entidades, el BBVA es el que está poniendo mayores dificultades para pactar nuevas condiciones a los préstamos pendientes. Afirman estas fuentes que los directores de las oficinas tienen instrucciones de la cúpula del banco de endurecer las garantías que exigen a los prestatarios, “colocándonos en un callejón sin salida no solo a nuestras empresas, sino a los avalistas que en su momento firmaron las operaciones”.
Aseguran que el BBVA está exigiendo no solo garantías hipotecarias, sino mayor número de avales para asegurarse la recuperación de las cantidades prestadas, “cuando el último responsable de esta situación es el Gobierno que con las sucesivas reformas ha incumplido sus compromisos”.
Los recortes en las primas afectan a unas 60.000 instalaciones de renovables montadas en España en los quince últimos años. Y de ellas, según calcula la propia banca y fuentes del sector, en torno a un 60% están encontrando dificultades para la refinanciación. Asimismo, estiman que de un 10 a un 15% tendrán problemas de continuidad y podrían acabar en manos de los bancos.

