‘Virtuosos’ al poder
Ha tenido que aparecerse el mismísimo ex presidente del Gobierno Felipe González Márquez, aún en cuerpo mortal, a quitarse de encima la falsa vida paralela que le ha montado con Podemos. Corre la especie de que Felipe era un peligroso elemento antisistema que renunció a la dictadura del proletariado al llegar al poder y caer en el sentido común, y que eso le pasará supuestamente a Pablo Iglesias. "Si yo fuese joven, nunca sería de Podemos. Políticamente he sido siempre un moderado", protesta González. O sea, que nunca fue comunista, no como el podemismo, que, aunque con diversos disfraces, no ha dejado ni un segundo de decir y hacer cosas de comunistas. Y además de la rama de los de tocar los bongos. ¡Si al menos fueran como aquellos viejos stalinistas que justificaban genocidios pero al menos sabían comportarse!
Que el ex presidente del Gobierno español haya estropeado el intento de ponerle junto a la coleta en esa vieja sección del periodismo de "parecidos razonables " no ha desanimado a los que ven en "el de la cola de pony" (como apodan a Iglesias los periódicos ingleses) una dudosa promesa de sentido común en cuanto llegue al poder. Es decir, una renuncia al marxismo-integrismo, a la fascinación por el bananerismo y de hostigamiento y confiscación del capital, justo como supuestamente hizo González hace treinta y cinco años. "Bah, eso lo dice ahora Felipe porque se ha hecho viejo y le asusta Podemos. El PSOE del joven González era el Podemos de su época"... Contra la opinión del propio González. Nunca dejes que el protagonista de los hechos te estropee tu bonita historia alternativa.
Se trata de apaciguar a la burguesía española para que algún incauto vote al podemismo. Esa mentira histórica ha hecho fortuna entre la inabarcable chatarra interestelar de las redes sociales, donde no me extrañaría hasta que los opinadores "espontáneos" sobre el poco miedo que hay que tenerle a la coleta estuviesen también financiados por el expansionismo antioccidental de Irán o el petróleo de Venezuela. Mucha gente culta y hasta de bien se ha creído el cuento. Tengo un primo, joven empresario de éxito, que se ilustra de doctrina en Facebook y no se inquieta por la posible llegada de Podemos. Ha perdido el miedo a no parecerse nada a lo que Podemos considera como empresarios españoles "buenos": los que crean empresas fantasma con dinero "revolucionario" de inquietantes orígenes. Le he dicho a mi crédulo primo que deje de leer tanto Facebook. Claro que también le tengo dicho que no se le ocurra leer nada de nada, porque ya viene en la Biblia que el conocimiento aumenta la desdicha, En realidad, cualquier empresario como mi joven primo emprendedor debe limitarse a lo que decía el inefable Luis María Anson de sus amigos millonarios, que "dedican su vida a perder el tiempo miserablemente ganando dinero"... mientras no se lo quede Podemos.
Hay una frase que hizo cierta fortuna en España antes del fenómeno televisivo de la cola de pony. "Nunca dejes cosas importantes en manos de alguien que lleve coleta porque visiblemente no han sabido gestionar sus propios asuntos". Pero a mí me gusta más otra, mucho más visionaria y definitiva, que dijo el escritor catalán Plà en un plató de Televisión Española, allá por el año 76 del pasado siglo, y que suena a anticipación del entonces lejano futuro de España: "cuando los virtuosos toman el poder, la gente se muere de hambre".





















