Un plan para mejorar las esperas
Acabamos de presentar un ambicioso plan para abordar la situación de las listas de espera en la Región de Murcia, un plan que es el principio de una nueva fórmula de actuación global, que nos va a permitir poner en marcha un sistema que mejore los resultados en salud de nuestros pacientes y que permita homogeneizar la atención sanitaria en todo el territorio regional, algo que debe ser una prioridad para quienes gestionamos algo tan importante como la asistencia sanitaria.
Las listas de espera son una parte importante del sistema de atención sanitaria. Hablamos de esperas en intervenciones quirúrgicas programadas, operaciones que no revisten gravedad y que están indicadas para ser realizadas en tres niveles de importancia, grados 1, 2 y 3, siendo el tres el tipo de intervención que más puede esperar sin que repercuta en el empeoramiento de la salud del paciente. Estas esperas suponen un 20 por ciento del total de intervenciones a pacientes que se realizan en el Servicio Murciano de Salud, 68.463 en 2014. Tenemos una lista con 27.639 pacientes, que esperaban 122 días de media para ser intervenidos en diciembre del año pasado.
Pero estos datos, que se derivan del Real Decreto nacional sobre Listas de Espera vigente desde 2006, engloban en la Región de Murcia una disparidad absoluta según qué especialidad y qué área de salud, lo que unido a un cambio profundo en el sistema atención programada, que ha eliminado prácticamente la jornada extraordinaria y ha reducido los pacientes que se derivan a los conciertos con hospitales privados, fomentando la eficiencia en la jornada ordinaria en los centros públicos, hace que las esperas medias no representen la realidad de cómo ha evolucionado el sistema en cuanto a intervención programada se refiere.
Desde el año 2007, antes de la crisis, la actividad asistencial tanto quirúrgica como en consultas externas, así como en pruebas diagnósticas ha evolucionado. El sistema realiza más intervenciones, 14.000 operaciones más por año, más primeras consultas (50.000 primeras consultas más al año con el especialista) y más consultas sucesivas (300.000 más en 2014 con respecto a 2007), y realiza más pruebas diagnósticas como por ejemplo un TAC, dónde se ha pasado de realizar 42.000 en 2007 a 102.000 en 2014, duplicando la actividad.
Este importantísimo aumento de actividad se ha producido a pesar de que en diciembre de 2014 el número de tarjetas sanitarias es menor que en diciembre de 2007, pero lo más importante es que el sistema, nuestros profesionales, han logrado dar respuesta a este aumento reduciendo hasta casi la desaparición la actividad extraordinaria en estos mismos años. De 12.600 intervenciones en jornada extraordinaria anuales en 2007 se ha pasado a 706 en diciembre de 2014, y en consultas hemos pasado de realizar 124.000 consultas en jornada extraordinaria en 2007, a 19.000 en 2014.
Estos cambios en el sistema de prestación de asistencia programada han supuesto un vuelco en la optimización de la actividad asistencial. En sólo siete años el sistema se ha reorganizado, y ha sabido absorber la demanda asistencial aumentando los porcentajes de ocupación de quirófanos y agilizando agendas en consultas y pruebas. La gestión de este cambio se ha sustentado en un principio indiscutible en la asistencia sanitaria, esto es, priorizar a los pacientes por sus patologías. Un dato relevante en este sentido es que en diciembre de 2013 había 623 pacientes esperando en grado 1 por encima de 30 días, y en diciembre de 2014 el número de pacientes en grado 1 esperando por encima de 30 días ha bajado hasta los 318. En 2007 había 413 pacientes en esta situación.
Es una prioridad en la gestión de las esperas, el 20 por ciento de las intervenciones totales y el 6,5 por ciento de las primeras consultas, priorizar las atenciones en aquellas especialices cuyas patologías precisan de una intervención en menos tiempo. Para ello este año hemos iniciado un estudio pormenorizado que detalla la actividad de todos nuestros servicios clínicos, en todas las áreas, teniendo en cuenta la dotación en personal, las horas de quirófano, el rendimiento, el número de profesionales por mil habitantes, los equipos… todos los puntos que pueden influir en el comportamiento de las esperas y su evolución, con la idea de gestionar mejor nuestras posibilidades y fortalecer el sistema allí dónde sea necesario, para homogeneizar resultados y estabilizar una atención mejor para todos.
Estamos realizando un estudio completo, y hemos empezado a poner en marcha un pilotaje específico en lo que hemos llamado el ‘Plan Cataratas’, que nos servirá para seguir en el futuro mejorando la gestión de las intervenciones programadas. El ‘Plan Cataratas’ tiene como objetivo específico reducir las esperas en esta intervención en particular teniendo en cuenta todas las características de nuestro estudio detallado de la actividad de los servicios de Oftalmología de todas las áreas, con el fin de homogeneizar las esperas para toda la población igualando recursos y optimizando salidas a concierto e intervenciones en jornada ordinaria y extraordinaria. Una gestión directa sobre un proceso como ejemplo a seguir, que nos puede permitir, si todo va bien, hasta evaluar la actividad en cada servicio, medir resultados en salud y lograr una mayor implicación de los profesionales gracias, hasta a la posible repercusión de su actividad en sus retribuciones.
Hablamos pues de un plan ambicioso, que sólo está en el inicio, y que pretende dar respuesta a una situación que ya es una realidad en el sistema. Hemos cambiado por completo, como demuestran los datos, la asistencia programada realizando un gran trasvase de actividad, que aumenta aunque no aumente la población, debido a que tenemos más enfermos crónicos que pueden mantener un tratamiento, a que realizamos más pruebas, a que existen más posibilidades en intervenciones que hace sólo siete años eran complejas y ahora no lo son tanto, por lo que podemos intervenir a más gente en menos tiempo, gracias a técnicas menos invasivas, y a que detectamos antes los problemas de salud en Primaria.
Un éxito del sistema, que ha sabido dar respuesta a un incremento de la exigencia y a su propia evolución diagnóstica y clínica, que ha provocado que nuestras medias en esperas para aquellas intervenciones que son menos graves se incrementen. Debemos seguir prestando atención a las demoras en todas las patologías, y debemos seguir siendo un ejemplo de eficiencia en la asistencia sanitaria como hemos demostrado, estos siguen siendo nuestros objetivos en este nuevo marco de actividad asistencial programada.




















