El financiero global
Hace unos días, la prestigiosa consultora internacional Michael Page, especializada en la búsqueda y selección de directivos, publicaba su informe ‘Barómetro del CFO & Directivos Financieros’, cuya lectura recomiendo encarecidamente a todo aquel implicado en la dirección y gestión de cualquier negocio, por las acertadas conclusiones que alcanza y por la clara visión que ofrece sobre la posición que adopta y debe asumir, en el mundo empresarial actual, el Director Financiero.
Aún a riesgo de parecer presuntuoso, creo que mi alta consideración de tan brillante y esclarecedor documento, posiblemente venga motivada por la coincidencia con la idea que siempre he tenido que el papel del Financiero, en cualquier proyecto o empresa, debía adquirir la condición de global, o como está de moda decir ahora, transversal. Siendo esto así, y habiendo dedicado gran parte de mi vida profesional a desempeñar estas
funciones, desde un principio he intentado aplicar esta filosofía de integralidad, aunque a veces y espero que esto se corrija ahora, he tenido la sensación que muchos no pensaban de igual modo y veían al Financiero como ese personaje “triste” que, encerrado todo el día en su despacho y aislado de lo que pasaba en su entorno, debía limitarse a recabar la información económica sobre la marcha del negocio, ordenarla y reportarla en tiempo y forma, sin intervenir en mayores análisis y mucho menos en reflexiones sobre su posible aplicación, para la mejor definición y desarrollo de la estrategia corporativa.
Esta limitada visión sobre las responsabilidades a atribuir a esta fundamental posición del Financiero, y que desde ya y por exigencias de los mercados debe caer en total desuso, no guarda relación lógica alguna con lo que se requiere para su buen desempeño pues, para poder recoger y ordenar eficientemente la información económica que el desarrollo de todo negocio genera, es necesario entender bien en que consiste este y comprender y prever como actúan sus variables clave ante determinados estímulos o escenarios. Una vez que el Financiero es capaz de alcanzar este nivel de conocimiento total, básico para realizar correctamente sus funciones, estará en situación de aportar el máximo valor añadido al negocio, misión que, dada su condición y protagonismo, también debe exigírsele.
No obstante, esto no debe salirle gratis, si bien al Financiero se le debe conceder un alto protagonismo dentro de la estructura directiva de la empresa, para que ello se pueda otorgar, este debe poseer ciertos rasgos o cualidades, que hasta hora eran más propios y exclusivos de un Director General, y que van más allá de la capacitación técnica que en los ámbitos financiero y de gestión se le presuponen, debiendo necesariamente reunir buenas aptitudes para el liderazgo, comunicación, proactividad, flexibilidad y adaptación al cambio, implicación en el desarrollo del negocio, visión estratégica, orientación a resultados, entre otras muchas más.
Reuniendo estas cualidades, no habrá duda, tenemos lo que necesitamos, el Financiero Global.






















