La asignatura pendiente
Tras una última semana del año anodina, tal y como se esperaba, vamos a revisar lo que, desde el punto de vista de los mercados, ha supuesto el 2011, y a tratar de adelantar lo que nos espera en 2012.
Sin duda el momento más importante de 2011 se produjo en pleno verano, en agosto. Ese mes las Bolsas, y en general los mercados de activos, dieron otro paso hacia abajo en su proceso de ajuste de valor. En términos del Eurostoxx la banda 2.500/3.000 en la que se había venido moviendo el selectivo europeo entre junio de 2009 y junio de 2011 se rompió a la baja y la nueva banda de fluctuación se estableció entre 2.000 y 2.500. Igualmente en el caso del S&P la banda 1.250/1.350 en la que se venía moviendo el índice más seguido del mundo dio paso a un nuevo rango de oscilación entre 1.150 y 1.250.
Los motivos de esa bajada de escalón que se produjo en el verano fueron dos. El primero, la percepción de una desaceleración económica global, que algún importante informe de un gran Banco de inversión llegó incluso a exagerar afirmando literalmente que el mundo estaba "al borde de al recesión". Tras acabar la QE2 de la FED en junio, y con la generalización de las políticas de austeridad fiscal en Europa, era obvio que el crecimiento económico se iba a resentir, y eso llevaba a bajar las valoraciones de las acciones cotizadas. La segunda causa de la turbulencia del verano fue la comprensión de que la situación de la zona euro era mucho más compleja de lo previsto, con amenaza incluso de ruptura de la moneda única.
Estos dos motivos se unieron a partir de agosto para ajustar a la baja las valoraciones de todos los activos, menos las de aquellos activos considerados como refugios, esencialmente el oro y los bonos percibidos como más seguros, a saber, el T bond y el bund. Incluso el oro también padeció un pequeño ajuste, ya que tras los máximos de primeros de septiembre, sufrió una corrección del 20%, si bien al final ha terminado el año con una subida de más del 10%.
El resultado de la crisis del verano es que, al terminar el ejercicio, las Bolsas europeas han caído entre un 10% y un 15% en el año, las Bolsas asiáticas aún más, algunas incluso un 20% y las Bolsas americanas, que han sido las que mejor se han comportado, han acabado con el S&P en tablas y el Dow un 5% arriba.
A la hora de analizar el 2012 hay que volver sobre esos dos grandes temas, el crecimiento global y la situación europea.
En lo que respecta al primero, todo indica que el crecimiento económico seguirá siendo la asignatura pendiente en 2012. Las políticas de austeridad y la continuación del desapalancamiento hacen que la única esperanza sea la de que el proceso de ajuste en curso siga siendo ordenado y no caótico. Con eso ya sería bastante y las Bolsas lo cotizarían en positivo, aunque no haya crecimiento.
En lo que respecta a Europa hay tres posibles escenarios. El primero y el más deseable es el de integración política con cesión de soberanía, Tesoro unificado y eurobonos. Este escenario requiere transferencias de renta y riqueza que no desean hacer, con cierta razón, los que deben hacerlas, esencialmente Alemania. El segundo escenario es el de ruptura, que es el cataclismo nuclear. Y el tercero es la continuidad del actual modelo de austeridad forzada sin unión política. Este último escenario es, por desgracia, el más probable. Es un modelo de tensión permanente, de turbulencias recurrentes, con la sombra permanente de una posible ruptura del euro. Pero es el que Alemania ha elegido.
Vamos a seguir conviviendo, por tanto, con la inestabilidad, a cambio de evitar la ruptura y nuestra única duda es si los mercados van o no a forzar una integración política de verdad. Si lo hiciesen sería bueno, pero necesariamente supondría una etapa de gran turbulencia, aunque fuese la última.
En todo caso la subasta del BCE ha traído calma a los mercados y aún queda la subasta de febrero. Nuestra idea es que estas subastas salvan a los Bancos y a los Tesoros, pero no a la llamada economía real, de forma que, como antes decíamos, el crecimiento seguirá siendo una asignatura pendiente para la zona euro. El hecho de que los Bancos europeos hayan dejado en depósito en el propio BCE casi la mitad de lo que les prestó el BCE, al 0,25% demuestra bien a las claras que ese dinero servirá sobre todo para atender las propias necesidades de financiación de los Bancos (los Bancos europeos deben conseguir unos 700.000 millones de euros de financiación en el 2012, la mitad en los primeros tres meses).
Salvar la financiación bancaria y ayudar a los Tesoros es bueno en sí mismo, como se ha visto esta semana última con las subastas del Tesoro italiano, pero no hay que olvidar la asignatura pendiente de reactivar la economía, y eso sólo lo pueden hacer las empresas, que hoy por hoy no tienen crédito.
En este contexto 2012 va a ser, en lo económico, más un año mas de marcar el suelo que de empezar a crecer. En las Bolsas también podemos pensar en el 2012 básicamente como un año de búsqueda de suelos, de soportes fiables. Niveles que bien podríamos situar en el 2.000 del Eurostoxx, el 8.000 del Ibex, el 1.150 del S&P o el 5.500 del Dax. Consolidar de manera firme esos "suelos" ya sería de por sí positivo en este 2012 que se presenta tan complicado.
Pero, además, en las Bolsas hay elementos para ser algo más optimistas y pensar en subidas de los índices. En primer lugar, muchas Bolsas llevan dos años de recortes. Es raro que en índices que, como el Ibex, acumulan ya dos años de perdidas, veamos un tercer año consecutivo a la baja. Otro factor positivo es el nuevo Presidente del BCE. Draghi ha demostrado, en tan sólo dos meses, que es infinitamente mejor que Trichet. En tercer lugar, las Bolsas se adelantan, y si en 2012 la economía toca suelo y se prepara para una reactivación, aunque sea suave, en el 2013, las Bolsas se anticiparán y pueden subir en la segunda parte del año.
2011 ha ido de mejor a peor bursátilmente hablando. Nuestra impresión es que en 2012, un año que empezará bajo las dudas sobre el crecimiento económico y bajo la permanente amenaza de inestabilidad en la zona euro, puede suceder justo lo contrario.
De momento, en la primera semana del año los datos clave son el informe de empleo americano de diciembre, que conoceremos el viernes, y los ISM de manufacturas y servicios de la economía norteamericana. También se publicará el PMI chino de servicios, tras un PMI industrial que conocimos el viernes 30 que, a pesar de caer algo, indica una cierta estabilización de la economía china.
Apostaríamos por un inicio de año positivo, al calor de los efectos de la subasta del BCE y al calor de datos positivos en la economía norteamericana.
Sin duda el momento más importante de 2011 se produjo en pleno verano, en agosto. Ese mes las Bolsas, y en general los mercados de activos, dieron otro paso hacia abajo en su proceso de ajuste de valor. En términos del Eurostoxx la banda 2.500/3.000 en la que se había venido moviendo el selectivo europeo entre junio de 2009 y junio de 2011 se rompió a la baja y la nueva banda de fluctuación se estableció entre 2.000 y 2.500. Igualmente en el caso del S&P la banda 1.250/1.350 en la que se venía moviendo el índice más seguido del mundo dio paso a un nuevo rango de oscilación entre 1.150 y 1.250.
Los motivos de esa bajada de escalón que se produjo en el verano fueron dos. El primero, la percepción de una desaceleración económica global, que algún importante informe de un gran Banco de inversión llegó incluso a exagerar afirmando literalmente que el mundo estaba "al borde de al recesión". Tras acabar la QE2 de la FED en junio, y con la generalización de las políticas de austeridad fiscal en Europa, era obvio que el crecimiento económico se iba a resentir, y eso llevaba a bajar las valoraciones de las acciones cotizadas. La segunda causa de la turbulencia del verano fue la comprensión de que la situación de la zona euro era mucho más compleja de lo previsto, con amenaza incluso de ruptura de la moneda única.
Estos dos motivos se unieron a partir de agosto para ajustar a la baja las valoraciones de todos los activos, menos las de aquellos activos considerados como refugios, esencialmente el oro y los bonos percibidos como más seguros, a saber, el T bond y el bund. Incluso el oro también padeció un pequeño ajuste, ya que tras los máximos de primeros de septiembre, sufrió una corrección del 20%, si bien al final ha terminado el año con una subida de más del 10%.
El resultado de la crisis del verano es que, al terminar el ejercicio, las Bolsas europeas han caído entre un 10% y un 15% en el año, las Bolsas asiáticas aún más, algunas incluso un 20% y las Bolsas americanas, que han sido las que mejor se han comportado, han acabado con el S&P en tablas y el Dow un 5% arriba.
A la hora de analizar el 2012 hay que volver sobre esos dos grandes temas, el crecimiento global y la situación europea.
En lo que respecta al primero, todo indica que el crecimiento económico seguirá siendo la asignatura pendiente en 2012. Las políticas de austeridad y la continuación del desapalancamiento hacen que la única esperanza sea la de que el proceso de ajuste en curso siga siendo ordenado y no caótico. Con eso ya sería bastante y las Bolsas lo cotizarían en positivo, aunque no haya crecimiento.
En lo que respecta a Europa hay tres posibles escenarios. El primero y el más deseable es el de integración política con cesión de soberanía, Tesoro unificado y eurobonos. Este escenario requiere transferencias de renta y riqueza que no desean hacer, con cierta razón, los que deben hacerlas, esencialmente Alemania. El segundo escenario es el de ruptura, que es el cataclismo nuclear. Y el tercero es la continuidad del actual modelo de austeridad forzada sin unión política. Este último escenario es, por desgracia, el más probable. Es un modelo de tensión permanente, de turbulencias recurrentes, con la sombra permanente de una posible ruptura del euro. Pero es el que Alemania ha elegido.
Vamos a seguir conviviendo, por tanto, con la inestabilidad, a cambio de evitar la ruptura y nuestra única duda es si los mercados van o no a forzar una integración política de verdad. Si lo hiciesen sería bueno, pero necesariamente supondría una etapa de gran turbulencia, aunque fuese la última.
En todo caso la subasta del BCE ha traído calma a los mercados y aún queda la subasta de febrero. Nuestra idea es que estas subastas salvan a los Bancos y a los Tesoros, pero no a la llamada economía real, de forma que, como antes decíamos, el crecimiento seguirá siendo una asignatura pendiente para la zona euro. El hecho de que los Bancos europeos hayan dejado en depósito en el propio BCE casi la mitad de lo que les prestó el BCE, al 0,25% demuestra bien a las claras que ese dinero servirá sobre todo para atender las propias necesidades de financiación de los Bancos (los Bancos europeos deben conseguir unos 700.000 millones de euros de financiación en el 2012, la mitad en los primeros tres meses).
Salvar la financiación bancaria y ayudar a los Tesoros es bueno en sí mismo, como se ha visto esta semana última con las subastas del Tesoro italiano, pero no hay que olvidar la asignatura pendiente de reactivar la economía, y eso sólo lo pueden hacer las empresas, que hoy por hoy no tienen crédito.
En este contexto 2012 va a ser, en lo económico, más un año mas de marcar el suelo que de empezar a crecer. En las Bolsas también podemos pensar en el 2012 básicamente como un año de búsqueda de suelos, de soportes fiables. Niveles que bien podríamos situar en el 2.000 del Eurostoxx, el 8.000 del Ibex, el 1.150 del S&P o el 5.500 del Dax. Consolidar de manera firme esos "suelos" ya sería de por sí positivo en este 2012 que se presenta tan complicado.
Pero, además, en las Bolsas hay elementos para ser algo más optimistas y pensar en subidas de los índices. En primer lugar, muchas Bolsas llevan dos años de recortes. Es raro que en índices que, como el Ibex, acumulan ya dos años de perdidas, veamos un tercer año consecutivo a la baja. Otro factor positivo es el nuevo Presidente del BCE. Draghi ha demostrado, en tan sólo dos meses, que es infinitamente mejor que Trichet. En tercer lugar, las Bolsas se adelantan, y si en 2012 la economía toca suelo y se prepara para una reactivación, aunque sea suave, en el 2013, las Bolsas se anticiparán y pueden subir en la segunda parte del año.
2011 ha ido de mejor a peor bursátilmente hablando. Nuestra impresión es que en 2012, un año que empezará bajo las dudas sobre el crecimiento económico y bajo la permanente amenaza de inestabilidad en la zona euro, puede suceder justo lo contrario.
De momento, en la primera semana del año los datos clave son el informe de empleo americano de diciembre, que conoceremos el viernes, y los ISM de manufacturas y servicios de la economía norteamericana. También se publicará el PMI chino de servicios, tras un PMI industrial que conocimos el viernes 30 que, a pesar de caer algo, indica una cierta estabilización de la economía china.
Apostaríamos por un inicio de año positivo, al calor de los efectos de la subasta del BCE y al calor de datos positivos en la economía norteamericana.





















