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Los errores de Fernando Alonso y la importancia de los niveles de congruencia

Roberto Crobu Martes, 21 de Abril de 2015 Tiempo de lectura:

Tomar decisiones en escenarios de incertidumbre

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El pasado Jueves 9 de Abril apareció en varios medios de comunicación la siguiente declaración de Fernando Alonso, piloto de F1: “Solo si Ferrari gana el mundial me habré equivocado al marcharme”.


La respuesta de Ferrari, implacable, provino 72 horas después en la pista, cuando los coches rojos (primero Vettel y luego Raikkonen) le doblaron en carrera.


La declaración de Alonso además de no parecer presentar congruencia entre sus intereses y objetivos profesionales, pudo incluso entenderse a despecho de su nuevo team, casi como a recalcar que él, más que irse al equipo McLaren, quiso antes que todo irse de Ferrari.


Y eso es cierto ya que varias fuentes cercanas al piloto aludían a una marcha de Ferrari por desavenencias con el equipo y, sobretodo con la institución en sí, atravesada entonces por una profunda crisis de resultados que derivó [Img #34465]en una crisis política, desde la marcha del Jefe de Equipo Deportivo, Stefano Dominicali primero, hasta el cese de Luca Cordero di Montezemolo, presidente de la marca.  


Según las mismas fuentes, incluyendo el todo aficionado y fan número uno, Antonio Lobato, Fernando tuvo que afrontar una decisión incierta: irse de Ferrari para ir a un team que en el plazo de un año tuviera los medios para volver a ser competitivo con un nuevo motor para seguir en él, o bien aprovechar el vencimiento de contrato del recién Campeón del Mundo, Lewis Hamilton con Mercedes y tratar de fichar para el team alemán. No sabemos si contaba con que la ilusión y el Liderazgo positivo de Vettel, iluminase tanto al equipo Ferrari como para volver a ser competitivo tan pronto y alterarle los planes.   


¿En qué se parecen la decisión de Fernando Alonso de ir a McLaren esta temporada con las de un directivo al frente de empresa?


Para un directivo tomar decisiones es tarea diaria. Hacerlo en escenarios de incertidumbre también.  Es más, no puede haber decisión sin incertidumbre, ya que del no haber incertidumbre, la decisión se convertiría en obligación. A través de una decisión un directivo se expresa como persona, líder y trabajador, marcando el estilo y el rumbo de su legado ya que al elegir entre abanicos de opciones, sus decisiones se convierten en los indicadores que delatan sus intereses principios y valores.


También Fernando Alonso tuvo que tomar hace aproximadamente cinco meses una decisión ante un escenario de incertidumbre: irse de Ferrari o quedarse. Y, en caso de irse, elegir el team más adecuado y acorde con sus aspiraciones. ¿Pero cuáles eran las aspiraciones de Fernando? ¿Él mismo era consciente de ellas? ¿Tomó una decisión acorde y congruente con sus intereses y valores? ¿Sigue consecuente con ellas?


Sus declaraciones delatan un alto nivel de incongruencia que no deja de ser un indicador más  de la confusión que está atravesando el piloto y que se está reflejando en los escasos resultados deportivos que van más allá de las limitaciones de su nuevo equipo. El mismo Niki Lauda habló sobre Fernando con las siguientes palabras: “Alonso es oscuro y malhumorado. Todo el mundo lo sabe: si corres en Italia esta es una actitud que no se pude permitir. Quizá en otro lugar lo soportan, ignoran las críticas, pero no en la zona de Maranello. En este momento, el español debe estar mordiéndose el culo. Tomó la decisión equivocada. Él sólo se ha metido en el abismo.
Aprovechando el caso de Fernando Alonso, podemos detallar los niveles de congruencia que permiten a un directivo tomar decisiones en momentos de incertidumbre:

 

  • Primer nivel de congruencia: lo que define la validez de una decisión son tus resultados, no los de los demás. La cuestión no está en si Ferrari ganará el mundial o no. La cuestión está en si Fernando será competitivo o no. Distraerse con lo que hacen o dejan de hacer los demás nos saca de nuestra zona de control. Del mismo modo, un directivo al frente de una empresa no acierta o se equivoca en base a lo que hacen los demás, sino en base a lo que sus propias decisiones le permiten cosechar.

 

  • Segundo nivel de congruencia: son los comportamientos los que delatan los intereses de las decisiones de las personas, y no las palabras que las justifican. El fichaje (trienal) de McLaren a Alonso le convierte, con una cifra de 30 millones de euros al año en el piloto mejor pagado del mundial, aunque no sea el que más títulos tiene. La decisión de Fernando le delata: el dinero quizá, con 33 años, siendo uno de los pilotos más ancianos de la parrilla, viene antes de las posibilidades de ganar a corto plazo un mundial. Si Fernando hubiese querido ganar un mundial podría haber optado por otros proyectos más a corto plazo pero menos interesantes económicamente (Williams por ejemplo). ¿Quieres Fernando ganar un tercer mundial, o asegurar tu jubilación? Esta podría haber sido la hipotética pregunta de un coach a Fernando en el momento previo a la decisión. Del mismo modo,  las decisiones de un directivo delatan sus intereses y lo que más le importa: ten cuidado con lo que decides porque la gente verá a través de ello que es lo que te interesa.

 

  • Tercer nivel de congruencia: solo el criterio en base al que tomamos decisiones puede servir de metro para valorar si lo que estamos haciendo es adecuado o no. Tener claro cuál es ese criterio ayuda a valorar la calidad de gestión de un directivo. Si busco dinero y obtengo dinero habré acertado en mi plan de acción. Si busco ganar dinero y lo obtengo pero no gano un mundial, también habré acertado ya que obtendría lo que buscaba. Si busco ganar un mundial pero no lo gano aunque sea el más rico, me habré equivocado. ¿Tenía claro Fernando el criterio por el que elegía a McLaren y no a Williams por ejemplo? ¿Ganar dinero? ¿Ganar un mundial al año siguiente? ¿Estar en un ambiente más apacible? ¿Verse con viejos amigos como Ron Dennis? Si el dinero y asegurar su jubilación fue el criterio por el que Fernando tomó su decisión, por encima de ganar un mundial este año (tenía claro que este año serviría de transición) no tendría porque ahora valorar si su decisión fue acertada o no en base al criterio de ganar o no el mundial. Ganar un mundial (a corto plazo) no estaba en las posibilidades de McLaren: pensar ahora en quien vaya a hacerse con el título sería una mera distracción de lo que es su actual ocupación de ayudar al team a desarrollar un proyecto competitivo para 2016. Del mismo modo, es importante que un directivo sea consciente de cuál es el principal interés o valor por el que toma decisiones y que, no lo olvide, manteniéndose coherente  con ese criterio a la hora de valorar si tomó o no una decisión acertada. Puede que en ocasiones nuestras decisiones sean más acertadas de lo que pensamos porque son coherentes con nuestros valores: otra cosa es que nuestros valores estén alineados con lo que los demás esperan de nosotros.      
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