Así acumula seis trimestres consecutivos de ganancias
La economía española registró una ganancia del 1,7% en competitividad exterior frente a la UE entre enero y marzo de 2015, con lo que acumula seis trimestres consecutivos de ganancias.
Según el Índice de Tendencia de Competitividad (ITC) publicado hoy por el ministerio de Economía, esta mejora de la competitividad, tomando como referencia el IPC, fue debida a la depreciación del euro y por el mayor retroceso de los precios españoles respecto a la media de precios del resto de países de la UE.
Entre enero y marzo de 2015, España también ganó competitividad respecto a los países de la OCDE y también frente a aquellos estados que no pertenecen ni a la zona euro ni a la UE, y acumula así tres trimestres consecutivos en los que gana competitividad.
Respecto a los países de la OCDE, la ganancia de competitividad fue del 7,2% interanual en el primer trimestre del año debido al retroceso del tipo de cambio del 5,8% y al descenso del 1,5% del índice de precios relativos.
Frente a los países de la OCDE que no pertenecen a la zona euro, la ganancia de competitividad fue del 11,6%, consecuencia de la depreciación del euro, fundamentalmente.
En cuanto al ITC calculado frente a los países de la OCDE que no pertenecen a la UE de los 28, el índice tuvo una importante ganancia, del 13,4%, motivada por el retroceso del tipo de cambio.
Respecto a los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) las exportaciones españolas ganaron competitividad durante tres trimestres consecutivos, con una importante subida del 12,3% interanual, la primera desde 2012.
La inflación media de los países BRICS supera la inflación española desde el primer trimestre de 2006, pero la fuerte apreciación del euro frente a la moneda de estos países en trimestres anteriores dificulta ganar competitividad respecto a esta zona.
El ITC, calculado con los índices de valor unitario de exportación registró en el cuarto trimestre del año una ganancia de competitividad frente a la UE y la zona euro como consecuencia de la mayor caída de los precios de exportación de los socios comunitarios.
También se ganó competitividad frente a los países de la UE con los que España no comparte moneda, debido exclusivamente e la depreciación del euro.



