La empresa da a conocer sus líneas de investigación en I+D+i basadas en el desarrollo de productos para su uso en una agricultura sostenible
La Feria de Tecnología Agrícola y Agronegocios del Mediterráneo, Fame, se ha convertido en un punto de encuentro casi obligatorio para las empresas del sector ávidas de conocimiento científico y tecnológico. De hecho, este año presentó una novedad destacada: INNOWA, el Foro Internacional de Conocimiento e Innovación Agrícola en el que se dieron cita numerosas firmas extranjeras.
Sin duda, un marco muy interesante que quiso aprovechar Microgaia Biotech para dar a conocer, por primera vez en un evento de estas características y ante un público especializado, sus líneas de investigación en I+D+i basadas en el desarrollo de bioproductos funcionales para su uso en una agricultura respetuosa con el medio ambiente.
“Son productos basados en capacidades beneficiosas de microorganismos naturales del suelo. En concreto estamos trabajando con la cepa T78 de Trichoderma harzianum, un hongo antagonista de otros microorganismos que causan enfermedades a las plantas”, señala Cristóbal Sánchez, investigador y director de Microgaia.
Hongos que salvan cultivos
Estos hongos se encuentran en los suelos de forma natural pero en proporciones muy bajas, por lo que no son efectivos ante el ataque de una enfermedad. Por eso, lo que hace Microgaia es seleccionar cepas concretas de hongos y bacterias que cumplen unos parámetros concretos: poseen un poder antagonista fuerte ante un fitopatógeno; mejoran la capacidad de absorción de nutrientes o estimulan la síntesis de ciertas hormonas en las plantas; tienen una relativa facilidad de manejo; son resistentes al ataque de otros organismos del suelo; y se pueden reproducir en cantidades grandes. Una vez seleccionada la cepa, se multiplica y se intenta hacer un producto aplicable al suelo y por vía foliar (a través de las hojas de las plantas).
Estos bioproductos son competitivos, tanto a nivel agronómico como económico. Para mejorar su eficacia, hay que trabajar, paralelamente, en formulados que permitan una rápida activación de los microorganismos y en métodos de detección de enfermedades en fases muy tempranas, ya que su principal desventaja, con respecto a los pesticidas de síntesis, es que no tienen la misma capacidad de choque que éstos: cuando se detecta la enfermedad en la planta, el patógeno suele estar ya bastante extendido en el cultivo y el control con microorganismos resulta más difícil. Por ello, una de las líneas de investigación que está desarrollando Microgaia consiste precisamente en intentar detectar de forma precoz el patógeno. “Si somos capaces de ver la enfermedad antes de que se manifieste físicamente en la planta, podremos aplicar un tratamiento dirigido más eficaz. Para aumentar la sostenibilidad agrícola, hay que desarrollar herramientas que permitan sistemas de prevención fitosanitaria efectivos, no sistemáticos, con tratamientos periódicos, haya o no indicios de enfermedad, evitando así el uso excesivo de fitosanitarios que, además de aumentar los costes de producción, perjudican el medio ambiente y afectan a la salud humana”, destaca Sánchez.
Detección precoz de enfermedades
El ‘proyecto Phytoarray’, que se encuentra en su tercer año de desarrollo, pretende la creación de un “kit detector de patógenos” basado en técnicas moleculares. Para ello, la compañía ha conseguido catalogar e identificar genéticamente más de 100 microorganismos perjudiciales de los cultivos de la Región. “La herramienta sirve para realizar muestreos periódicos y detectar con precisión cantidades muy pequeñas de fitopatógenos que se estén reproduciendo en el interior de la planta. Cuando se detecta un patógeno concreto, teniendo en cuenta su ciclo biológico, podremos determinar, según las condiciones ambientales (temperatura, humedad, etc.), si hay mayor o menor probabilidad de que ese microorganismo prospere y podremos actuar con tiempo suficiente antes de que se manifieste la enfermedad”, puntualiza Cristóbal Sánchez.
Además de este proyecto, Microgaia se encuentra inmersa en otras líneas de investigación. “Nuestra filosofía se centra en la I+D+i; en este aspecto somos muy activos. Nuestro objetivo final es el desarrollo de productos, la transferencia tecnológica y el ‘know how’ a empresas establecidas en el sector que puedan sacar el máximo rendimiento a estos productos, y qué mejor escenario que Fame Innowa para conseguir este intercambio de conocimiento”, concluye Cristóbal Sánchez.







