Rajoy: una cosa es predicar y otra dar trigo
Cuando los aspectos relacionados con la deuda pública parecía que entraban en buen camino viene S&P y lo estropea. El pasado viernes bajaba la calificación de varios países europeos, entre ellos España que baja de “A” a “AA-“. Era algo esperado desde mediados de semana y el Gobierno se ha apresurado a decir que "es una herencia del pasado, igual que otras", insistiendo en que su objetivo sigue siendo potenciar el crecimiento. Pero “una cosa es predicar y otra dar el trigo” y, por el momento, seguimos esperando medidas de verdadero calado para lograr ese ansiado crecimiento que pueda solucionar muchos de los males que aquejan a nuestra economía.
Todos sabemos que la causa del mal que supone la enorme deuda pública está en las CCAA. Mal gestionadas financieramente, con gastos innecesarios e inversiones de dudosa utilidad. Pero hasta ahora sólo se ha hecho pensar en como se debe actuar, pero nada en concreto. Es necesario actuar con mayor rapidez en este y otros aspectos como las reformas financiera y laboral. El Gobierno debe adoptar una postura decididamente firme con todas las autonomías y hacer que ordenen sus cuentas, ajusten los gastos a los ingresos, supriman funciones innecesarias y cierren empresas públicas que, en su mayoría, son ineficaces y suponen gastos importantes.
La reforma financiera continúa estancada y seguirá estándolo hasta que los bancos no se vean obligados a asumir la pérdida que suponen sus activos inmobiliarios y se realicen las fusiones que aún faltan por hacer.
En cuanto a la reforma laboral esperamos que este lunes el Gobierno haga públicas sus decisiones sobre ésta, dado que sindicatos y empresas no son capaces de vencer diferencias y admitir que el modelo existente en España no funciona y es antisocial. La causa de ello es un exceso de rigidez, es necesario dotar al mercado de trabajo de una mayor flexibilidad, lo que, en contra de lo que algunos puedan suponer y “voceen”, no supone reducir derechos de los trabajadores, antes al contrario, y ahí están países como Alemania, Dinamarca o Suecia para demostrarlo.
Mientras tanto, nuestra economía entra en recesión.
El indicador de sentimiento económico disminuyó 1,3 puntos en diciembre con respecto al mes anterior, para situarse en el 89,7 (media de 1990 a 2010 = 100). Siendo en el sector industrial donde se manifestó con más fuerza la falta de confianza, seguido del comercio minorista.
El último dato del Índice de Producción Industrial (IPI) nos dice que en noviembre la tasa de variación interanual era de -7%, correspondiendo el mayor descenso a los bienes de consumo duradero donde el valor baja hasta el -16,3%.
El consumo de cemento cayó un 17,2% en 2011 en comparación con un año antes, hasta situarse en 20,2 millones de toneladas, lo que supone el menor volumen de los últimos 25 años
La compraventa de viviendas modera ligeramente su caída y presenta un descenso interanual del 14,4 % frente al 18% del mes anterior, siendo la vivienda nueva la que ha evolucionado mejor.
El paro sigue creciendo y sitúa el porcentaje de parados en el 22,5% lo que supone más de 5,3 millones de personas en paro.
Contrariamente a todos estos índices, el de Precios de Consumo (IPC) subió una décima el pasado mes de diciembre en relación al mes anterior, pero bajó cinco décimas en tasa interanual hasta el 2,4%, gracias al abaratamiento de las gasolinas y, en menor medida, al mantenimiento del precio del las bebidas espirituosas y el tabaco, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
![[Img #5092]](upload/img/periodico/img_5092.jpg)
Todos sabemos que la causa del mal que supone la enorme deuda pública está en las CCAA. Mal gestionadas financieramente, con gastos innecesarios e inversiones de dudosa utilidad. Pero hasta ahora sólo se ha hecho pensar en como se debe actuar, pero nada en concreto. Es necesario actuar con mayor rapidez en este y otros aspectos como las reformas financiera y laboral. El Gobierno debe adoptar una postura decididamente firme con todas las autonomías y hacer que ordenen sus cuentas, ajusten los gastos a los ingresos, supriman funciones innecesarias y cierren empresas públicas que, en su mayoría, son ineficaces y suponen gastos importantes.
La reforma financiera continúa estancada y seguirá estándolo hasta que los bancos no se vean obligados a asumir la pérdida que suponen sus activos inmobiliarios y se realicen las fusiones que aún faltan por hacer.
En cuanto a la reforma laboral esperamos que este lunes el Gobierno haga públicas sus decisiones sobre ésta, dado que sindicatos y empresas no son capaces de vencer diferencias y admitir que el modelo existente en España no funciona y es antisocial. La causa de ello es un exceso de rigidez, es necesario dotar al mercado de trabajo de una mayor flexibilidad, lo que, en contra de lo que algunos puedan suponer y “voceen”, no supone reducir derechos de los trabajadores, antes al contrario, y ahí están países como Alemania, Dinamarca o Suecia para demostrarlo.
Mientras tanto, nuestra economía entra en recesión.
El indicador de sentimiento económico disminuyó 1,3 puntos en diciembre con respecto al mes anterior, para situarse en el 89,7 (media de 1990 a 2010 = 100). Siendo en el sector industrial donde se manifestó con más fuerza la falta de confianza, seguido del comercio minorista.
El último dato del Índice de Producción Industrial (IPI) nos dice que en noviembre la tasa de variación interanual era de -7%, correspondiendo el mayor descenso a los bienes de consumo duradero donde el valor baja hasta el -16,3%.
El consumo de cemento cayó un 17,2% en 2011 en comparación con un año antes, hasta situarse en 20,2 millones de toneladas, lo que supone el menor volumen de los últimos 25 años
La compraventa de viviendas modera ligeramente su caída y presenta un descenso interanual del 14,4 % frente al 18% del mes anterior, siendo la vivienda nueva la que ha evolucionado mejor.
El paro sigue creciendo y sitúa el porcentaje de parados en el 22,5% lo que supone más de 5,3 millones de personas en paro.
Contrariamente a todos estos índices, el de Precios de Consumo (IPC) subió una décima el pasado mes de diciembre en relación al mes anterior, pero bajó cinco décimas en tasa interanual hasta el 2,4%, gracias al abaratamiento de las gasolinas y, en menor medida, al mantenimiento del precio del las bebidas espirituosas y el tabaco, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
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