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Opinión | El arca
Martes, 23 de Junio de 2015
ALBERTO CASTILLO

Adelanto electoral a septiembre

Por supuesto desconocido lector que no soy el Oráculo de Delfos ni un profeta del Antiguo Testamento, ni siquiera seguidor de Rappel o de la futurología. Esto que vaya por delante y conste en acta. Lo único que me atrevo a decir, e intuyo, es que las elecciones generales se van a adelantar al 27 de septiembre haciéndolas coincidir con las ‘catalanas’. Solo tengo para semejante argumento una serie de detalles que veo. Unos comportamientos que preveo y una lógica que aplico aquí en este comentario como si yo, pobre de mí, tuviera algo que ver con el Gobierno de España o incluso con el partido al que pertenece. Estas son mis razones y así se las traslado a ustedes.


Para el Partido Popular, especialmente, es innegociable la unidad de España. Y es algo que no se discute. Por lo que veo lógico que esa ‘bandera de la unidad’ se despliegue estos meses que nos separan de las elecciones catalanas tapando el plebiscito soberanista del 27 de septiembre y sacando la artillería pesada para difuminar en Cataluña y en el resto de España cualquier atisbo de separatismo. Está bien claro el voto que ello puede [Img #36107]movilizar, en favor del PP, si hace coincidir ambas elecciones mientras que al PSOE le costará bastante más hacer pedagogía para explicar y atraer con su modelo federal y los contenidos de la reforma constitucional. Aparte de lo que supone, para el electorado de centro derecha, la amenaza de unión de los socialistas con la izquierda radical de Podemos. Esa será una baza importantísima que utilizarán los populares en los días de campaña. Como prueba utilizaran los pactos que ha habido en este país, a raíz del 24 de mayo, que han llevado a la oposición a los populares aun habiendo sido la lista más votada en muchos ayuntamientos. Esa unión, de la izquierda, el Partido Popular la tiene que frenar como sea.


Aparte, no lo olvidemos, los populares tienen en Ciudadanos unos aliados perfectos pues si bien han impuesto sus condiciones para los pactos municipales y autonómicos, faltaría más, de cara a un futuro gobierno de España los de Albert Rivera estarán siempre del lado de la unidad por encima de cualquier otra consideración y no será nada difícil, en absoluto, firmar pactos de gobierno con la formación ‘naranja’ Dando además por supuesto que un gobierno con el apoyo de Ciudadanos estará muy bien visto por el electorado de centro derecha e incluso de una gran parte de la ciudadanía a los que la posible unión de Sánchez e Iglesias no le hace la más mínima gracia.


La larga lista de enfadados y cabreados que arrastra el PP tras las elecciones del 24 de mayo puede provocar movimientos que les conviene controlar. Es prioritaria la unidad interna a costa de lo que sea. Ya se vio, con la salida de Esperanza Aguirre, cómo la ‘baronesa’ pedía congresos acelerados. La única forma de mantener prietas las filas, rectas y marciales, es iniciar de inmediato los preparativos de la gran batalla para conservar La Moncloa y sacar rentabilidad a la cruzada en tierras catalanas. Independientemente que un triunfo ‘nacionalista de las esteladas’ en las calendas de septiembre sería un calvario demasiado difícil de asumir hasta noviembre fecha, en principio, que se baraja para las generales. Dos largos meses de triunfo ‘separatista’ y encima con una durísima campaña en puertas harían muy difícil la batalla para conservar el Gobierno. Aparte de que, con el paso de los días, las voces críticas internas irían cobrando fuerza. Nada mejor que frenarlas con la idea de unas generales donde se necesita de la unión de todos dejando a un lado las guerras internas. Ya habrá tiempo para eso. Por tanto, esta razón, para mi es primordial a la hora de barajar un adelanto electoral.

 

Otro factor a tener en cuenta, para que lo utilice en campaña Rajoy, es vender al electorado la recuperación en base a datos macroeconómicos como el crecimiento del PIB. La creación de nuevos empleos que se producen durante el verano y cuyos resultados, a priori será buenos según todos los indicadores, y se conocerán en septiembre. Por tanto ya tenemos sobre la mesa otro argumento positivo para la campaña. Esto lo vinculará al recuerdo permanente de la herencia de Zapatero y a la crisis económica en la que sumió a España el líder socialista. La falta de ideas y reflejos para reaccionar a tiempo para frenarla. La incapacidad de aquel Gobierno para sacar al país del pozo. Las medidas económicas aplicadas en su momento y que fueron un fracaso. En fin un rosario de despropósitos que, si fuera yo, utilizaría en mi favor para que el electorado vea no solo la recuperación, apoyada por las cifras positivas, sino mi gestión indispensable para sacar a España de la ruina.


 Sin olvidar, por supuesto, que utilizaría el modelo económico que está llevando a Grecia hacia el corralito y la ruina. ¿Queréis esto para España? Dirá Rajoy. Será otro argumento más, a su favor, ante un posible frente de socialistas y ‘podemistas’. Sí. Uno de los motivos de ataque –argumentos- que utilizará Rajoy será acusar a Pedro Sánchez de un cambio de rumbo –radical- al dar poder a ‘extremistas’ y formar una coalición que hará peligrar el bienestar conseguido e incluso la unidad de España. No conviene, por tanto, que el paso de los meses desmientan que no es tan fiero el león como lo pintan. Incluso Podemos está dulcificando su imagen. Aparte de que, como ya vimos en los sondeos de Metrocospia, el electorado se ha vuelto a decantar mayoritariamente por el bipartidismo tras el resultado de municipales y autonómicas. De ahí el aumento de posibles votantes que en tan solo quince días después, del 24 de mayo, han vuelto a manifestar su intención de votar PP o PSOE. Los experimentos con gaseosa. Aparte que ya sabemos que no es lo mismo votar en clave de ‘alcalde de mi pueblo’ que hacerlo para Presidente del Gobierno de España. Todo esto, a mi modesto entender, juega a favor siempre del partido que gobierna pues tiene más bazas en sus manos para contrarrestar el juego del contrario.

 

Y ya como colofón a todo este planteamiento que estoy utilizando como argumento está el verano. Sí, ese que usted y yo vamos a pasar desde que el domingo entrara la nueva estación. Tiempo de relax, de estar desconectados. De haber vivido, de una forma o de otra, un mes de ocio y tiempo libre. Psicológicamente tenemos que tener en cuenta que buena parte de la sociedad suele volver de vacaciones con la cabeza más relajada. Que es un tiempo nada propicio para tensiones o enfrentamientos sociales. Incluso de ‘relativa paz’ en todos los frentes. Verano tiempo de ‘soles y sales’, de barbacoas, noches de fiesta, disfrute en el mar o la montaña. De salidas para los que quedan en la ciudad a las terrazas para tomar un helado en las cálidas noches. Y todavía mejor pues, septiembre como mes de arranque, no es conflictivo en temas laborales y todos volvemos con el “chip” de las preocupaciones del día a día. Los colegios, la universidad, la vuelta a la rutina en definitiva. Sin olvidar, no debemos dejarlo de lado, que es un mes “festivo” al menos en sus primeros quince días en numerosas ciudades y pueblos de la vieja España. Las fiestas populares siempre han sido y son, a decir de los analistas, un buen escenario para una campaña electoral pues la gente anda más preocupada con el “desfile de carrozas” que con el mitin de turno.

 

Estos, por encima, son mis argumentos para pensar en un posible adelanto electoral al 27 de septiembre. Pues, me reafirmo en ello, se trataría de quitar importancia a la campaña separatista catalana. A la ‘estelada’ enarbolada por Mas y sus aliados, aunque no estén en esa guerra los socios de Duran como estaban desde lustros, a la vez que evitar lo que supondría una victoria independentista que dejaría un clima muy enrarecido de gestionar hasta la celebración de las generales. Vamos, como dije anteriormente, un verdadero calvario para los populares.


Por cierto, y ya concluyo, ¿se han fijado ustedes que los cambios que ha habido en calle Génova han sido todos ‘encaminados’ a una campaña electoral? ¿Se han dado cuenta que las caras nuevas presentadas por Rajoy tienen todos cometidos electorales? Tiempo al tiempo.

 

Yo, si fuera el presidente del Gobierno, adelantaría las elecciones y las haría coincidir con las catalanas. ¿Apostamos algo?

 

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