REPORTAJE
Tres condicionantes del éxito o fracaso de una empresa
El profesor José Orihuela desgrana los factores que condicionan el futuro de una iniciativa empresarial
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La gestión empresarial se realiza hoy en día en condiciones totalmente diferentes a las de hace pocos años. Las nuevas realidades, responsables principales del éxito o fracaso en la gestión son estas tres:
- Escasez del recurso tiempo.
- Escasez del recurso dinero.
- Aumento creciente de la complejidad.
La escasez del recurso tiempo.
En esencia han sido el satélite, el ordenador y las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), haciendo posible la recogida, tratamiento y transmisión de la información, prácticamente sin pérdida de tiempo, los motores aceleradores de los procesos de gestión que estamos viviendo. Hoy saltan por los aires todas las fronteras y Los espacios económicos internacionales se abren. El tiempo es cada vez más escaso y el corto y largo plazo se solapan de forma alarmante y creciente.
Escasez del recurso dinero.
Que en los últimos tiempos el dinero se ha vuelto escaso en todas partes es algo que ya ha notado todo el mundo, pero señalamos que este hecho es ajeno a la coyuntura de crisis económica que estamos viviendo. Se trata de una realidad sobre la que ni siquiera entre los llamados “expertos” reina el acuerdo acerca de las razones. No obstante algo puede deducirse si meditamos sobre algunos comentarios que suelen ser noticia frecuente en los medios de comunicación, como:
- Los recursos naturales se agotan. Antes las riquezas se extraían del suelo y del mar. Pero estas épocas han pasado, con una consecuencia directa: las materias primas son cada vez más caras.
- Creciente demanda de prestaciones estatales. Al estado se le exigen mayores prestaciones y calidad en ellas, en tanto que se protesta por la subida de los impuestos. El “estado del bienestar” mal entendido puede convertirse en un peligro cara al futuro.
- Crecientes demandas ecológicas. Nadie en su sano juicio puede negar las bondades de la ecología, pero con ella sucede como con la morfina, usada por lo médicos, en cantidades adecuadas, es un extraordinario medicamento contra el dolor, pero usada en demasía o mal aplicada, es una droga destructora. La ecología abre nuevas posibilidades y asegura un medio ambiente sano, peo hacer de ella una bandera política es un engaño repugnante que produce más mal que bien.
- Endeudamiento creciente. Cada día la “deuda per cápita” es mayor en la mayoría de los países. La cultura del crédito se ha instaurado en la sociedad y ello tanto en los hogares, como en las empresas y los estados, de forma que los impagos se multiplican y hoy son bastantes los estados que pueden tener dificultades para hacer frente a su deuda externa (como ejemplo basta considerar lo que está sucediendo en Grecia)
- Redistribuir la riqueza. La humanidad ni puede ni debe seguir manteniendo el desequilibrio entre países ricos y pobres, con una consecuencia directa e inhumana, la migración de poblaciones enteras hacia países más ricos, con los grandes problemas que ello plantea para los inmigrados y los países receptores. Solo vemos una salida para este problema, los países ricos deben ayudar a los países pobres, pero como dice el dicho popular “no solo le des un pez, enséñalo a pescar”. Si no se adoptan pronto soluciones adecuadas, los países ricos terminarán inundados de podres inmigrantes.
- Una oferta desmedida. La oferta mundial de ha multiplicado como consecuencia de las nuevas tecnologías y la entrada en los mercados de los países emergentes, con el peligroso corolario de precios en declive y márgenes reducidos, hasta el extremo de que muchas empresas desaparecen. Solo aquellas con capacidad, calidad en sus fabricados y flexibilidad para adaptarse a las crecientes exigencias y acciones de sus competidores, podrán sobrevivir.
- Cambio en el trabajo y dificultades para el empleo. Cada vez más se incrementa el contenido intelectual del trabajo, el conocido como “trabajo del saber” se extiende rápidamente por las empresas a caballo de las nuevas tecnologías. Se impone una readaptación profesional y formación adecuada para que los parados puedan encontrar empleo.
Aumento creciente de la complejidad.
Una conclusión generalizada es que hoy en día siempre pasan demasiadas cosas al mismo tiempo. Sea como político o gestor de cualquier organización, ya no podemos controlar como en el pasado ni entender lo que sucede. Los entornos social, técnico, político y económico, se influyen recíprocamente y desarrollan su propia dinámica. Se producen “efectos de vuelco”, y una realidad que consideramos estable, de pronto se transforma en algo totalmente diferente que difícilmente podemos comprender. La complejidad es creciente.




















