Se trata de obligaciones a largo plazo con rentabilidades entre el 4,25 y el 5,85%
El Tesoro Público ha colocado hoy 6.609 millones en deuda a largo plazo y a tipos más bajos que en las últimas subastas de bonos y letras. Su intención inicial era colocar entre 3.500 y 4.500 millones.
Así, el ministerio de Economía ha colocado 1.300 millones en obligaciones a cuatro años a una rentabilidad del 4,25% y vencimiento a 31 de octubre de 2016. La última subasta de este tipo de obligaciones se colocó al 4,8%.
También se han colocado 2.300 millones en obligaciones a siete años con cupón 4,60%, cuando el pasado 20 de octubre se vendió a una rentabilidad del 5,1%.
Otros 3.009 millones correspondieron a obligaciones a diez años con una rentabilidad del 5,85%, cuando la última vez que se ofrecieron estas obligaciones se colocaron a una rentabilidad del 7%.
Los inversores no han tenido en cuenta la última rebaja de la calificación del riesgo de España hecha por S&P. En este sentido, también hoy la agencia Fitch ha advertido de que que hay una "alta probabilidad" de rebajar la nota de España en uno o dos escalones a finales de enero, debido a la falta de capacidad del Gobierno de controlar los déficit regionales, a los activos tóxicos inmobiliarios y al desempleo.
Así, el ministerio de Economía ha colocado 1.300 millones en obligaciones a cuatro años a una rentabilidad del 4,25% y vencimiento a 31 de octubre de 2016. La última subasta de este tipo de obligaciones se colocó al 4,8%.
También se han colocado 2.300 millones en obligaciones a siete años con cupón 4,60%, cuando el pasado 20 de octubre se vendió a una rentabilidad del 5,1%.
Otros 3.009 millones correspondieron a obligaciones a diez años con una rentabilidad del 5,85%, cuando la última vez que se ofrecieron estas obligaciones se colocaron a una rentabilidad del 7%.
Los inversores no han tenido en cuenta la última rebaja de la calificación del riesgo de España hecha por S&P. En este sentido, también hoy la agencia Fitch ha advertido de que que hay una "alta probabilidad" de rebajar la nota de España en uno o dos escalones a finales de enero, debido a la falta de capacidad del Gobierno de controlar los déficit regionales, a los activos tóxicos inmobiliarios y al desempleo.



