Los resultados empresariales sostienen a las bolsas
Aunque el mes de julio ha sido realmente movido a nivel bursátil, y los inversores han tenido que enfrentarse de forma sucesiva al inesperado referéndum griego, a la no menos inesperada petición de un tercer rescate a Grecia por parte de Tsipras, al desplome y posterior intervención de la Bolsa de Shanghai, al hundimiento de las materias primas y a la inestabilidad de algunas Bolsas emergentes, sin embargo, la última semana del mes ha sido relativamente tranquila. Las Bolsas de la zona euro apenas se han movido (salvo el Ibex que ha caído un 1,1% en la semana) y el Nikkei también ha estado plano esta semana. Por su parte, los índices americanos han tenido subidas algo superiores al 1%.
Los buenos resultados empresariales del segundo trimestre que se han ido publicando han sido determinantes para estabilizar a las Bolsas, tras las caídas de la semana anterior y tras el pésimo inicio de esta semana, cuando la Bolsa de Shanghai tuvo el lunes la mayor caída del año, dejándose un 8,5% en la sesión y extendiendo la inquietud a nivel global. Ese mal inicio de la semana fue cambiando a medida que se ha ido viendo, al publicarse las cifras del segundo trimestre, que las empresas están haciendo sus deberes y que los Bancos empiezan a recoger los frutos del ajuste realizado en sus balances y de una leve pero clara mejora del entorno económico. En España las empresas del Ibex han ganado un 35% más que en el primer semestre del año pasado y en Europa y Estados Unidos las sorpresas positivas han sido mayores que las negativas en lo que a beneficios empresariales se refiere.
Con este trasfondo de los buenos resultados empresariales, los temas que inquietan siguen siendo los mismos. El primero es China. La Bolsa de Shanghái, la capital financiera de China, vivió en la sesión del pasado lunes una jornada caótica, con la suspensión de miles de compañías debido a que el precio de sus acciones había caído más del límite máximo permitido, y cerró, como ya hemos dicho, con una notable caída del 8,5% un hecho que no sucedía desde el año 2007. Si sumamos las prohibiciones del supervisor y la suspensión de cotización por superar el límite de caída, en algunos momentos de la sesión del lunes más del 95% del mercado estuvo suspendido de negociación. El problema no es solo la Bolsa china sino más bien la economía china, sujeta a un cambio de modelo que conlleva una "nueva normalidad" en su crecimiento, más en la banda 5%-7% que en la anterior referencia del 10%.
Es obvio que China es hoy un agente clave de la economía mundial y lo que en ella ocurra afecta al conjunto del globo. Peor hay otras inquietudes. Entre ellas la "normalización" de la política monetaria por la Fed. Hay que decir que Janet Yellen está llevando extraordinariamente bien el proceso de preparación para esa subida, y una buena muestra de ello fue la comunicación posterior a la reunión de la Fed del pasado miércoles. El mensaje principal es que todo será muy "gradual" y el mensaje secundario es que lo más probable es que se espere hasta fin de año. El crecimiento del PIB americano en el segundo trimestre, a un 2,3% anualizado, que no está mal pero que tampoco es para celebrarlo, sobre todo tras el muy mal primer trimestre, y la debilidad de los salarios, a pesar de estar el paro ya muy bajo, son motivos que mueven a la Fed a la prudencia a la hora de subir tipos.
Sin duda, la situación de Grecia y todo lo que gira alrededor de ella es otro de los focos de atención. Las conversaciones sobre el tercer rescate seguirán a lo largo de agosto, pero pocos creen hoy que ese tercer rescate vaya a terminar mejor que los dos anteriores. Y muchos piensan que los problemas de fondo de la zona euro siguen ahí, pendientes de solución.
En este contexto, la primera semana de agosto trae datos económicos importantes, como los ISM de manufacturas y servicios en la economía americana, el consumo de las familias, y sobre todo el informe de empleo de julio que se conocerá el viernes próximo. En la zona euro también conoceremos los datos finales de PMI, las producciones industriales de junio y datos de ventas minoristas. También siguen los resultados empresariales, con nombres como HSBC, BMW, Allianz, ING, Heineken o Adidas dando sus cifras.
Los índices, con el S&P a la cabeza, se han instalado en una banda lateral. En las últimas semanas el S&P ha tocado dos veces la media de las últimas doscientas sesiones pero no ha roto a la baja, y ello ha contribuido a estabilizar también a las restantes Bolsas del mundo, que no rompen hacia arriba pero tampoco caen con fuerza.
Lo normal es que las Bolsas entren en las próximas semanas en una fase de tranquilidad y atonía, podríamos decir que en una fase de volatilidad en una banda estrecha, fase que se ha ido ya preparando esta última semana de julio. Seguiríamos apostando por lo más castigado, como los recursos básicos, las compañías vinculadas petróleo y otras materias primas y las empresas vinculadas a emergentes. Este tipo de planteamientos algo "contrarios" a la opinión dominante pueden dar alegrías incluso en un escenario de calma veraniega.






















