Nostalgia fílmica de los ochenta
La memoria es un extraño mecanismo cuyos resortes se activan de muy diversas formas y maneras.
Es una reflexión que me ha venido esta mañana cuando, emulando a mis queridos amigos Javier Navarro e Hilario Garcia, me he lanzado a correr (a "runnear", que se diría ahora) por las calles de Águilas al son de una selección de bandas sonoras.
No conocía a priori el contenido que me ofrecería mi ya viejo Ipod pero, para mi grata sorpresa, había algunas joyitas que han actuado como catalizadores de mis recuerdos y me han sumido en una especie de nostalgia entre melancólica y alegre, si eso es posible.
Y es que determinadas películas que visionamos en nuestra adolescencia o niñez se nos grabaron de manera indeleble en la retina de nuestro recuerdo y, al volver a verlas, despiertan el halo de viejas amistades, momentos, sensaciones y, sobre todo, el de una época que se fue para no volver jamás.
Como es natural cada lector tendrá en su cabeza distintas películas en función de su edad. La mía (recién cumplidos los cuarenta) hizo coincidir mi niñez consciente y juventud temprana con los ochenta, una época considerada por muchos como mágica y efervescente en el Cine, la Música y el Cómic.
Mi artefacto "cupertiniano" me ha ofrecido algunos ejemplos inolvidables.
Ahí estaban, entre otras, "Los Goonies" de Richard Donner con su impactante comienzo de la fuga de los Fratelli por las calles de los muelles de Goon al son de John Williams alternado con Cindy Lauper cantando "Good enough", la búsqueda del tesoro de Willy el tuerto por pasadizos plagados de trampas, los amigos leales, la Aventura...
También "Regreso al futuro" de Robert Zemeckis con un jovencísimo Michael J. Fox como Martín Mcfly. ¿Cómo olvidar ese precioso DeLorean proyectado al pasado escapando de los terroristas libios? ¿O la persecución en monopatín por las calles de Hill Valley?
Y "Willow" dirigida por Ron Howard. Espectacular la batalla de Madmartigan (Val Kilmer) contra toda una horda de enemigos al son de los acordes del recientemente fallecido James Corner. Era aventura pura.
O "ET", del inigualable Steven Spielberg. Aquí he de detenerme y haceros una confesión: siguen poniéndoseme vidriosos los ojos cuando, perseguidas por el equipo de científicos que intentan apresar al extraterrestre, las bicicletas salen volando al son de los acordes del mágico John Williams con la luna llena de fondo...
Tampoco ha faltado "En busca del Arca perdida" (otra vez Spielberg, por supuesto) con uno de los más espectaculares comienzos de la historia del Cine. Indiana Jones formará siempre parte de nuestra memoria colectiva.
O la saga de "La guerra de las galaxias" ("Star Wars" la llaman ahora) producida por George Lucas, que tanto nos hizo soñar y disfrutar. De todas, mi preferida, también la más oscura, "El imperio contraataca". Aunque jamás olvidaré "El retorno del Jedi", que tuve la ocasion de ver en inglés en la mítica academia de Juan Carrión en Cartagena.
Me vienen a la cabeza decenas de películas de aquella época, entre otras: "Arma letal", "Exploradores", "Loca academia de policia", "Cazafantasmas", "Cuenta conmigo", "Depredador", "Big", "Golpe en la pequeña China", "Todo en un día", "Jungla de cristal", "Gremlins ", "Aliens el regreso"...
Sólo alguna de ellas podría entrar en la categoría de las mejores películas de la década, pero no es la razón por las que las cito, sino porque fueron películas "generacionales" que visionamos en una época muy concreta y especial de nuestras vidas y que nos hicieron disfrutar y soñar como sólo el Cine es capaz.
Ahí va una recomendación para terminar: coged un papel, apuntad en una lista aquellos films que recordáis con cariño de vuestra niñez y adolescencia y haceos el firme propósito de "revisitarlos" de nuevo.
Comprobaréis que actúan de "reactivos" casi tan intensos como un olor, una vieja carta o una fotografía y os trasladarán a aquellos maravillosos años en los que creíamos que éramos eternos y que todo era posible.






















