Los productores exigen que se cumpla la ley que prohibía las aceiteras rellenables y obligaba al uso de otras etiquetadas y con tapón inviolable
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Las organizaciones agrarias han alertado de que un creciente número de restaurantes incumple la norma que prohíbe utilizar en sus salas las aceiteras rellenables, por lo que piden una mayor implicación de las comunidades autónomas para detectar y perseguir este tipo de irregularidades.
La prohibición está regulada por el Real Decreto 895/2013 del Gobierno, que entró en vigor a principios del año pasado.
El decreto obligaba a sustituir las aceiteras rellenables que se ponían a disposición de los clientes en las mesas y barras de los establecimientos del sector de la hostelería, restauración y cátering, por un envase etiquetado y provisto de tapón inviolable, siempre que el producto que contenga sea un aceite de oliva, es decir, virgen extra, virgen o mezcla de virgen con refinado.
Según el gerente y portavoz de Asaja-Jaén, Luis Carlos Valero, han detectado que la norma se ha vulnerado más en zonas de costa.
En su opinión, "presentar esas botellas 'aceitosas' al comensal, a pesar de sus niveles de precios actuales, es una barbaridad".
Esta organización agraria, que ya alertaba este verano del problema, ha pedido a los consumidores que exijan la hoja de reclamaciones en los locales donde detecten el uso de 'alcuzas'.
"Como no hay sanciones, la gente se acostumbra" y la hostelería vuelve a sus antiguas prácticas, ha declarado a Efeagro el responsable sectorial de COAG, Juan Luis Ávila.
La prohibición de las aceiteras rellenables surtió gran efecto al principio de promulgarse el Real Decreto pero, en los últimos meses según Ávila, el cumplimiento de la normativa "se ha relajado; estamos muy preocupados y vamos a exigir que esto se corrija".
Ha insistido en que el uso de botellas con tapón precintado y debidamente etiquetadas no supone costes añadidos para las empresas del canal Horeca e, incluso, en muchos casos, las cooperativas venden el producto que contienen los pequeños formatos no reutilizables -ajustados a la ley- al mismo precio que los envases de cinco litros para no ocasionar sobrecostes a los restaurantes.

