El déficit es de unos 280 millones de euros
Los administradores concursales de Banco Madrid han iniciado el proceso de liquidación de la entidad que, según el plan definitivo, no cuenta con activos suficientes para hacer frente a las deudas con sus acreedores y presenta un déficit de unos 280 millones de euros.
En la valoración provisional efectuada en julio de este año por los administradores -Legal y Económico, la Agencia Tributaria y Data Concursal-, constaba que el valor de los activos de Banco Madrid superaba los 808,26 millones de euros, mientras que el pasivo se elevaba a 765,477 millones de euros, lo que suponía un superávit de 42,78 millones de euros.
Pero de acuerdo con el documento presentado ante el juzgado de instrucción nº 1 de Madrid, entre el 30 de junio de este año -fecha de referencia del informe provisional- y el 31 de agosto, los activos de Banco Madrid se han visto reducidos en algo más de 323 millones de euros.
Esto se ha debido, según los administradores concursales, a la reducción del saldo neto de tesorería activa en 47,6 millones de euros, del saldo de la cartera de inversión crediticia en unos 23 millones de euros, de la cartera de renta fija en 215,3 millones de euros, y de la de renta variable en 16,6 millones.
A ello hay que añadir desembolsos por necesidades operativas propias de la liquidación y por ajustes, con lo que se alcanzan los 323 millones de euros.
Esto arroja un déficit de unos 280 millones de euros, cifra que los administradores advierten de que no es definitiva pero que en cualquier caso implica que la entidad no podrá hacer frente a los compromisos con sus acreedores.
Entre ellos figuran en primer lugar los créditos con privilegio general y, "si existiese remanente", los créditos ordinarios; una vez "pagados íntegramente" estas dos categorías, "se procedería al pago de los créditos subordinados", indica el informe.
Banco Madrid se vio abocado a la liquidación después de que el FROB, el fondo de rescate, dijera que no había razones para rescatar la entidad, intervenida por el Banco de España el 10 de marzo después de que Estados Unidos acusara a su matriz de blanquear dinero del crimen organizado.







