Asesorará a los agricultores para que puedan acceder a ayudas para la adquisición de maquinaria y equipamiento
La consejería de Agricultura ha aconsejado la trituración de los restos de poda mediante el uso de picadoras, en detrimento de las quemas controladas, que considera un despilfarro de recursos y una práctica que ocasiona riesgo de incendios en zonas de monte.
El director general de Industria Agroalimentaria, Ángel García Lidón, anunció que la Consejería asesorará a los agricultores para que puedan acceder a las diferentes líneas de ayuda para financiar la adquisición de maquinaria y equipamiento agrario. Lo hizo con motivo de la ‘Jornada técnica demostrativa sobre maquinaria picadora de leña’, celebrada en una finca experimental del Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (CIFEA) de Jumilla.
El responsable autonómico destacó que los cultivos leñosos, como el almendro, olivo, viña y frutales, están muy extendidos en la Región y generan importantes cantidades de biomasa, en forma de restos de poda, que suponen entre 1,3 y 3 toneladas de materia seca por hectárea, según cultivos.
Tradicionalmente se ha considerado estos restos vegetales como un residuo a eliminar, por regla general mediante quemas controladas. Esta práctica, advirtió García Lidón, ocasiona riesgo de incendios en muchas explotaciones integradas o cercanas a zonas de monte, que suelen ser de alto valor ecológico.
Otro problema añadido es que para realizar la quema controlada es preciso acumular previamente la madera y dejarla secar durante un tiempo en la explotación agrícola, lo cual, advirtió el director general, propicia que surjan plagas como el barrenillo.
La quema controlada de los restos de poda se considera hoy día un “despilfarro de recursos”, añadió García Lidón, ya que existe un potencial de transformación de esta materia orgánica en humus, estimado entre 333 y 750 kilos por hectárea, que puede incrementar la fertilidad del suelo, reduciendo así el uso de fertilizantes químicos.
La trituración de restos de poda mediante el uso de picadoras es una técnica muy experimentada que ha sido mejorada en los últimos años. Su uso es ya un requisito exigido en determinados cultivos sostenibles, como la ‘Producción Integrada’ y la ‘Agricultura Ecológica’, así como en la concesión de ayudas agroambientales.
La fragmentación de los restos de poda con maquinaria facilita la asimilación de esta materia orgánica por el suelo, a la vez que elimina problemas fitosanitarios. Incluso, añadió García Lidón, existen estudios que avalan la reducción de la incidencia de malas hierbas en los cultivos al depositar estos restos triturados sobre el suelo.
El director general de Industria Agroalimentaria, Ángel García Lidón, anunció que la Consejería asesorará a los agricultores para que puedan acceder a las diferentes líneas de ayuda para financiar la adquisición de maquinaria y equipamiento agrario. Lo hizo con motivo de la ‘Jornada técnica demostrativa sobre maquinaria picadora de leña’, celebrada en una finca experimental del Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (CIFEA) de Jumilla.
El responsable autonómico destacó que los cultivos leñosos, como el almendro, olivo, viña y frutales, están muy extendidos en la Región y generan importantes cantidades de biomasa, en forma de restos de poda, que suponen entre 1,3 y 3 toneladas de materia seca por hectárea, según cultivos.
Tradicionalmente se ha considerado estos restos vegetales como un residuo a eliminar, por regla general mediante quemas controladas. Esta práctica, advirtió García Lidón, ocasiona riesgo de incendios en muchas explotaciones integradas o cercanas a zonas de monte, que suelen ser de alto valor ecológico.
Otro problema añadido es que para realizar la quema controlada es preciso acumular previamente la madera y dejarla secar durante un tiempo en la explotación agrícola, lo cual, advirtió el director general, propicia que surjan plagas como el barrenillo.
La quema controlada de los restos de poda se considera hoy día un “despilfarro de recursos”, añadió García Lidón, ya que existe un potencial de transformación de esta materia orgánica en humus, estimado entre 333 y 750 kilos por hectárea, que puede incrementar la fertilidad del suelo, reduciendo así el uso de fertilizantes químicos.
La trituración de restos de poda mediante el uso de picadoras es una técnica muy experimentada que ha sido mejorada en los últimos años. Su uso es ya un requisito exigido en determinados cultivos sostenibles, como la ‘Producción Integrada’ y la ‘Agricultura Ecológica’, así como en la concesión de ayudas agroambientales.
La fragmentación de los restos de poda con maquinaria facilita la asimilación de esta materia orgánica por el suelo, a la vez que elimina problemas fitosanitarios. Incluso, añadió García Lidón, existen estudios que avalan la reducción de la incidencia de malas hierbas en los cultivos al depositar estos restos triturados sobre el suelo.

