Cómo reducir el paro a la mitad en dos meses
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El primer paso para reducir el número de parados es contarlos bien. Esos cinco millones de parados podemos dividirlos, en líneas generales, en tres grupos, y todos sabemos cuáles son. El primero corresponde a la gente que lo está pasando realmente mal, que no tiene trabajo ni lo encuentra, aunque lo busca. Los desempleados de verdad. Y dentro de este grupo podemos encontrar auténticos casos dramáticos, que los hay -y muchos- en España y en la Región, de gente que pasa hambre y está a punto de perder su casa. Esos casos existen, y todos lo sabemos. Cierto.
Pero en esos de cinco millones de ‘parados’ también hay muchos pícaros (léase, en muchos casos, sinvergüenzas): personas que están cobrando sus mil euros de paro y trabajando en negro, haciendo ‘chapuzas’ -nunca mejor dicho- aquí y allá, sin factura, sin seguro, sin pagar impuestos… al tiempo que engordan esas listas del paro, chupan del bote, y dañan la maltrecha economía nacional.
¿Acaso con el dinero que cobran estas personas y lo que dejan de pagar no se podrían rebajar los impuestos y ayudar a crear empleo para quienes realmente no lo encuentran? Seguro. Y todos lo sabemos. Todos, parece, menos quien tiene que saberlo. Llevamos meses o años oyendo a este Gobierno y al anterior –y al Regional- hablar de planes contra la economía sumergida. Dejémonos de teoría, por favor.
El tercer grupo es el más delicado de analizar. Es el de gente que está en el ‘limbo’, en algún lugar intermedio entre los dos grupos anteriores. Son muchas las personas que no encuentran trabajo y que estarían dispuestas a meterse en el engorroso mundo del autoempleo, pero que se topan con un dilema cuando se dan cuenta de lo siguiente: con mucha, mucha suerte, y mucho, mucho esfuerzo, los primeros meses podrían llegar a recaudar 500 o 600 euros con su trabajo, siendo optimistas. Ser autónomo cuesta un mínimo de 250. A falta de otros impuestos, ya hemos dejado los beneficios en 250 o 350 euros… trabajando muchas, muchas horas. Por el contrario, si en lugar de eso se quedaran tranquilamente en su casa, cobrarían por lo menos de 400 euros -o más- de paro, prestación, subsidio o como quieran llamarlo. ¿Acaso no es un dilema?
La forma de resolver este última cuestión se la dejaremos a los economistas, pero si lo que quieren es que tengamos menos de cinco millones de parados –muchísimos menos-, lo primero que tienen que hacer es contarlos bien. Y en hacer eso se tarda poco tiempo.




















