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Opinión | El arca
Martes, 03 de Noviembre de 2015
ALBERTO CASTILLO

Cambio de rumbo

Parece ser que a fuerza de encuestas y sondeos, el Partido Socialista se ha dado cuenta que el enemigo a batir, el verdadero enemigo político, no está en las filas del Partido Popular, el eterno rival, sino que ha tomado cuerpo en la formación que lidera Albert Rivera. A partir de ahora, Ciudadanos empieza a ser la gran preocupación de Pedro Sánchez y sus huestes. La verdad es que últimamente estamos asistiendo al imparable ascenso de los ‘naranjas’ tanto en intención de voto como en valoración de su líder mientras que el viejo, caduco, cliché de Sánchez los está dejando como tercera formación política a poco más de mes y medio de los comicios electorales.  Y con serio peligro de obtener siquiera los noventa diputados.

 

Deberían tomar nota de que Pedro Sánchez se contradice constantemente. Aquí digo esto y allí lo mismo pero al revés. El líder de los socialistas da continuamente señales muy acusadas de inconsistencia y todavía no [Img #39155]sabemos qué quiere ni adónde va. En una comunidad apoya una cosa y en el siguiente viaje, en la otra, dice completamente lo contrario. Da palos de ciego a ver si le cae la breva. Y esto en política es inadmisible. De los últimos y más sonados patinazos del señor Sánchez podemos destacar lo de la “laicidad” de España y sobre todo cuando se llenó la boca diciendo que “acabaría con el Concordato con la Santa Sede”

 

No se puede admitir al principal líder de la oposición que no sepa lo que está diciendo. En España, señor mío, no hay Concordato alguno con el Vaticano pues, eso se acabó con Franco. Hay, tenemos, acuerdos puntuales en esa materia pero como tal Concordato eso ya no existe. Vamos a llamar las cosas por su nombre y dejarnos de rodeos. Estos acuerdos, por cierto, se aprobaron tras la Constitución. Luego otro patinazo lingüístico en su haber: dijo a bombo y platillo que España iba a ser un país ‘laico’. No, amigo mío, el laicismo como tal no se impone. Mire por favor el diccionario de la RAE. En todo caso, España sería, que ya lo es, un Estado ‘aconfesional’ pero ‘laico por decreto’ no existe ni podrá existir jamás. Otra más en su ‘debe’, el Estado, si usted llegara a ser presidente del Gobierno, no puede  legislar sobre libertad religiosa. Ni religiosa ni de ningún tipo. Pues todo lo que fuera ‘legislar a favor o en contra de la libertad’ sería dictatorial. Así que no me venga usted vendiendo la moto de legislar contra o sobre la libertad individual de cada uno para creer o no creer, tener fe o no tenerla, en determinado credo, religión o Dios. Por cierto me gustaría saber que opinan los miembros de ‘Cristianos por el Socialismo’ que han votado siempre PSOE y que ahora, a la vista de sus declaraciones, me temo que no estén muy contentos desde luego.  

 

Luego, en su propio feudo ha sentado como un tiro el fichaje de la periodista Irene Lozano. Hasta el propio Rubalcaba dijo públicamente que para entrar en la formación socialista y más con el puesto que Sánchez le ha adjudicado a dedo en sus listas, la periodista debería pedir perdón por sus anteriores ataques al partido cosa que a día de hoy todavía no ha sucedido. Sánchez la ficha, la pone ahí, le da número de salida como futura diputada y los suyos se rebotan. Por cierto, esta pasada semana estuvo extraordinario Rodríguez Ibarra en la entrevista que le hizo Carlos Herrera en COPE. Creo que el varón extremeño tiene las ideas muy claras y planteó una serie de cuestiones al líder de los socialistas que ni siendo la oposición las hubieran planteado mejor y más acertadamente. Fue contundente.


Quiere el señor Sánchez imponer ‘primarias’ en todos los partidos. Mire, arregle usted su casa antes que intentar arreglar la de los demás. Los primeros que machacan las primarias son los propios socialistas. ¿Hablamos de Borrell? ¿Hablamos de González Tovar en Murcia? ¿Para qué hacer primarias si luego lo que resulta del deseo de las bases es machacado, disuelto por las Ejecutivas correspondientes? ¿Hubo acaso primarias en Asturias o Mallorca? Ese no es el camino desde luego. Una cosa es predicar y otra dar trigo.

 

¿Hablamos de la reforma laboral? Esa que usted y los suyos, andan vendiendo por todos los medios de comunicación. ¿Qué reforma laboral va a hacer usted si es presidente cuando mantiene los veinte días, en el despido, por año trabajado? Precisamente lo que fue caballo de batalla de la actual reforma, lo que sacó a la calle a sindicatos y trabajadores ahora va usted, presenta su reforma, y deja lo de los dichosos veinte días por año. ¿A quién quiere usted engañar?

 

Claro con todo esto, y es solo un pequeño botón de muestra, su electorado más centrista y menos radicalizado se le está marchando a Ciudadanos. Al Partido Popular no va a ir por supuesto, pero a la otra izquierda tampoco. ¿Cuál será su casa ahora? Pues la formación de Albert Rivera que está siendo la más coherente con sus ideas y planteamientos aparte de recoger ese electorado de centro, derecha e izquierda, moderado y que busca cambios sustanciales en los viejos modelos de partidos ya caducos. No le vale a los electores, señor Sánchez, que esgrima usted la “experiencia” como la bandera socialista frente a la bisoñez del contrario. Mire a su alrededor y verá como ese argumento, antes en boca del Partido Popular, ahora ya no se utiliza pues esa “experiencia” no ha traído nada nuevo, ni bueno, a España.

 

Por tanto entiendo el nerviosismo de los socialistas ante el imparable ascenso de Ciudadanos. Comprendo sus ataques que últimamente se han reavivado en todos los medios, tertulias y allá donde se junten representantes de ambas formaciones políticas. El Partido Socialista cambia de estrategia y deja de ‘apuntar’ con sus armas verbales a Rajoy y los suyos. Ahora, a la vista de sondeos, se han dado cuenta que el enemigo a batir lo tienen en esta nueva formación que, a lo que parece, está abriendo puertas y ventanas de la vieja España para que entre un soplo de aire fresco.

 

Otra cosa serán, el día 21 de diciembre, los pactos que haya que hacer para formar gobierno en este país. Unos con otros, otros contra uno, o tripartitos llegado el caso. Pero por lo que estamos viendo, la precampaña, se está animando pues ya no son todos contra el Partido Popular ahora los enemigos son dos: Populares y Ciudadanos. Y mientras Sánchez sacando de su particular chistera ideas que, al paso que lleva, lo van a dejar con menos de noventa escaños en la Carrera de San Jerónimo. Algo que desde luego sería su suicidio político.

 

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