Productividad de equipos: el nuevo reto del liderazgo empresarial
Piense vd. en disponer del medio más rápido y eficaz, para desplazarse de un lugar a otro: piense también que ese medio, por la sofisticación y rapidez que ofrece, necesita de un piloto experto y hábil para su eficaz funcionamiento. Piense ahora en disponer solamente de un mono a quien entregar ese medio de transporte para su conducción: ¿Estaría vd. aprovechando el potencial de su herramienta?
Por mucho que tengamos un Ferrari para correr y competir en los máximos niveles de exigencia y excelencia, de poco nos serviría si tuviéramos como mejor piloto posible a un mono.
Haciendo un paralelismo con mundo de la empresa, por mucho que invirtamos en tecnología y herramientas 2.0 o 3.0 o 4.0, que nos permitan una forma más rápida de trabajar y producir, esto no necesariamente se convertirá en mayor productividad. La evidencia de los tiempos actuales lo demuestra: estamos en la época en la que la tecnología nos dota de las mayores y mejores herramientas de comunicación y toma de decisiones, pero España sigue estando en la cola de la productividad europea.
Y esto se debe a que la inversión en talento no está acompasando la inversión en tecnología. La tecnología es un medio, no un fin. Y el problema de la productividad española no es la falta de medios, sino la escasa atención que se pone en los fines.
A quien no le ha pasado eso de trabajar en equipos en los que las personas llegan a comunicarse principalmente vía mail en lugar de verse la cara. O que en las reuniones no se definan orden del día, o que las reuniones acaben usándose para informar en lugar de tomar decisiones consensuadas, por no haber llegado sus miembros a ellas con “los deberes hechos”. O que los equipos tarden en tomar decisiones porque encuentran la parálisis en el análisis. O que el omnipresente wassapp, se acabe usando para pedir y preguntar cosas urgentes, obligando a los interlocutores a contestar interrumpiendo su actividades prioritarias, en lugar de usarse para informar y dar feed-back de manera telegráfica, sin comprometer al otro. O que a través del mismo wassapp, en uno de los tantos grupos en los que estamos, se genere una “pelotera” que nos tenga enganchados unas cuantas horas para aclarar malos entendidos que, sin haberlos provocados nosotros mismos, nos acaban salpicando.
El problema de la competitividad y productividad de la empresa española en los próximos 5-10 años se jugará en dos canchas principales:
1. La detección y aprovechamiento del talento que los expertos prevén cada vez más escaso, debido a las deficiencias y retrasos de los sistemas educativos y formativos;
2. La composición y el entrenamiento de los equipos de trabajo, por procesos transversales, con el fin de lograr una adecuada coordinación, eficiencia y eficacia.
Si el primer punto es obvio y requiere formación y especialización además de un trabajo constante para promover, fomentar y facilitar adherencia a los valores corporativos de una empresa, el segundo punto implicará un “erase and rewind” en la puesta en práctica de muchos hábitos disfuncionales de comunicación que hemos adquirido en la vida personal con excesiva facilidad y ligereza y que estamos llevando de manera desastrosa e improductiva al ámbito de la empresa.
El desafío de la productividad de equipos será el pan cotidiano de los líderes futuros que por necesidades estratégicas, tendrán que abandonar el rol de “Líder Técnico”, que hace un trabajo técnico y a la vez coordina un equipo, en “Líder Coach”, o “Líder Facilitador”, cuya única función consistirá en estar en constante disposición de su equipo para ponerle en condiciones de hacer lo mejor posible su trabajo. Su rol será meramente comunicativo y de facilitador de herramientas y recursos de trabajo, sin pero intervenir directamente en el proceso productivo del equipo mismo. Para hacer un símil con el deporte o baloncesto, dejará de ser un capitán de equipo que además baja a la cancha a jugar como los demás, y pasará a sentarse en el banquillo como entrenador, viendo el partido desde fuera y aportando las correcciones donde se precise.
Los líderes actuales ya están funcionando aunque todavía con escasa eficacia, en un entorno global VUKA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). El exceso de información, así como la ambigüedad y escasa calidad y fiabilidad de gran parte de ella, la volatilidad de los mercados, y la aceleración de los cambios producidos por las tecnologías y sucesos que ocurren a diario en el mundo, sin contar con la “serindipia” como propiedad emergente de colaboraciones transversales, fusiones, adquisiciones parciales, sinergias con colaboradores, trabajo simultáneo en proyectos que pueden implicar a personas y equipos de manera completa o parcial, con roles difusos y cambiantes según el proyecto, les obligarán a trabajar y tomar decisiones con rapidez. La velocidad de adecuación a los cambios será una componente que marcará la supervivencia y competitividad de las empresas. Será clave saber trasladar esa necesidad de adecuación al nivel de equipos humanos, infundiendo confianza y estabilidad, sin provocar el consueto miedo, inseguridad o confusión que actualmente merman la productividad de aquellas empresas que no están siendo capaces de lograrlo.
De acuerdo con este planteamiento, el futuro de la productividad de las empresas pasará por invertir en:
1. Atraer y retener del talento necesario para disponer de líderes facilitadores capaces de gestionar recursos y tomar decisiones atrevidas en entornos VUKA.
2. Desarrollar del talento y las actitudes necesarias para que los equipos humanos se responsabilicen de funcionar acordes a un modelo más comprometido con los valores corporativos. Para ello, competencias como la organización personal, la comunicación, la confianza, la adecuada gestión de emociones y la iniciativa y responsabilidad personal serán cuestiones constantemente presentes en los planes de formación.
3. Trabajar el cambio constante de hábitos de comunicación y comportamiento relacionados con el uso de tecnologías de la información para la que no estamos acostumbrados a un uso responsable y para la que nadie nos educó previamente.
4. Investigar en los perfiles globales de equipos humanos aglutinados por procesos, diagnosticando hasta que punto cada equipo integra las necesarias componentes de creatividad, análisis, toma de decisiones y acción y, acorde con estos ejes principales, aportar las modificaciones sustanciales en cada equipo, con el fin de encontrar el adecuado equilibrio y fluidez en su funcionamiento.
Afortunadamente, nos queda mucho trabajo que hacer.






















