Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Martes, 12 de Enero de 2016

El salario mínimo, la piedra en el camino del empleo

Subir el salario mínimo hasta 1.000 euros como proponen Podemos y PSOE, provocaría más despidos y dejaría a más gente fuera del mercado laboral

Alzar el salario mínimo por ley. Esa es la fórmula mágica que han presentado tanto Podemos como el PSOE para solucionar el paro y la precariedad laboral. En verdad, lo que hace un aumento del sueldo mínimo es condenar a bastantes personas al paro y provocar más despidos. Los sindicatos españoles han defendido y defienden subidas del sueldo mínimo, porque únicamente les interesa sobreproteger a los que ya tienen trabajo y perjudicar a los que carecen de él, especialmente jóvenes y personas que acaban de salir de la universidad.

 

En primer lugar, el salario mínimo es un obstáculo artificial que impone el Gobierno con la excusa de favorecer el trabajo digno. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. En países donde existe una gran libertad económica, como Dinamarca y Finlandia, carecen de salario mínimo y disfrutan de los sueldos más altos de la Unión Europea.

 

En cambio, en España donde tenemos una regulación laboral muy rígida y un salario mínimo de 655 euros, sufrimos la tasa de paro más alta de Europa (21,8% de la población activa desempleada), solo nos supera Grecia (24,7%). Del lado contrario,  Dinamarca y Finlandia, que no cuentan con un sueldo mínimo, tienen un 6,1% y un 9,4% de paro respectivamente, según Eurostat.

 

Para afrontar el problema de los salarios bajos y la precariedad laboral, Podemos y PSOE creen que basta con levitar el sueldo mínimo a los 1.000 euros. Esto únicamente provocaría más despidos y frenaría la contratación. Hay que percatarse que España es un país donde el 90% de las empresas son pequeñas y medianas. La inmensa mayoría de mercantiles no supera los 20 trabajadores y, por lo tanto,  incrementar el salario mínimo las obligaría a despedir  al ser incapaces de afrontar una subida de los costes laborales. Por cierto, ya son bastantes altos en España por la clavada de impuestos y la ola de cotizaciones sociales que ha aprobado el PP durante esta legislatura.

 

De hecho, el mayor freno al empleo ha sido que el Gobierno de Rajoy haya incrementado las cotizaciones sociales y todos los tributos. También hay un problema con la falta de estímulos a los autónomos que tienen que pagar una cuota fija de 260 € al mes, mientras que en Francia pagan según sus beneficios y el primer año que se dan de alta les sale gratis. El gran freno que existe en España para contratar es que si un empresario emplea a un trabajador con un sueldo de 700 euros, le sale por 1.300 euros al mes aproximadamente al abonar las cuotas a la Seguridad Social-la parte del sueldo que no percibe el empleado, pero tiene un coste-.

 

Siguiendo esta senda, si se incrementa el sueldo mínimo a los 950 o 1.000 euros, supondría poner más dificultades al empleo y dejaría fuera a más gente del mercado laboral. Y lo peor de todo es que esta idea, lanzada por PSOE y Podemos,  la compra también el centroderecha. El Gobierno de Mariano Rajoy ha subido un 1% el salario mínimo. Es decir, ha puesto más restricciones al empleo.

 

En cambio, si no existiera un sueldo mínimo, se regalasen cotizaciones sociales durante dos años a aquellas empresas que contratasen trabajadores y se borrase la diferencia entre indefinidos y temporales, los salarios crecerían a una velocidad de vértigo. Si no hay salario mínimo, la empresa puede contratar con total libertad a jóvenes que acaban de salir de la universidad y pagarles un salario más bajo en función a su productividad. No es igual de productiva una persona que lleva trabajando años que alguien que se acaba de incorporar.

 

De esta manera, las compañías contratarían a personas que con un salario mínimo establecido no habrían tenido otra opción que seguir buscando trabajo. El contrato único y una limitación del coste por despido acabarían con la diferencia entre los que tienen empleo fijo y los temporales. Así se podría premiar al trabajador más productivo y penalizar al que más ineficiente. En Dinamarca el despido es prácticamente gratis, pero cuando alguien se queda en el desempleo tiene una facilidad relativa para encontrar otro a los pocos días y, además, con unos salarios elevados. Un buen nivel de vida.

 

El único secreto para que crezcan los salarios es facilitar la creación de empleo. Cuantos menos desempleados haya, más crecerán sus sueldos porque si hay escasez de oferta de trabajo (gente disponible para currar), las empresas se verán obligadas a dar mejores sueldos y a competir por llevarse a los empleados. Es la Ley de la Oferta y la Demanda. Si las empresas quieren contratar a mucha gente, pero hay poca gente en el paro, los salarios suben por esa escasez de mano de obra disponible.

 

Y luego a las compañías les conviene aumentar el sueldo de los mejores empleados para que no se vayan y estén motivados para seguir engordando sus beneficios. La rotación de personal y la temporalidad son los mayores enemigos de toda mercantil innovadora, porque si los empleados no están motivados ni comprometidos, el rendimiento baja y el beneficio adelgaza.

 

Uno de los grandes objetivos de España es cambiar el chip y acabar las largas jornadas en la oficina, que dejan poco margen para compaginar la vida privada con la laboral. En países como Alemania se trabaja menos horas y se produce más. Si la gente aprovecha mejor las horas de curro y puede salir antes del trabajo para estar con su gente, y así ser más feliz, eso repercutirá en su productividad. A partir de ciertas horas en el puesto de trabajo, la productividad empieza a menguar por los rendimientos decrecientes. Las primeras horas la productividad es máxima, pero llega un punto en el cual va cuesta abajo.

 

El truco para acabar con la precariedad es mayor libertad económica, menos regulación e innovar nuestra mentalidad. Trabajar menos horas significa producir más y mejor. Menos regulaciones, menos barreras y más libertad para contratar y sacar a las personas del pozo del paro.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.