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Opinión |
Martes, 26 de Enero de 2016

¿Se puede votar todo?

El mal ejemplo de muchos políticos está generando puntualmente en los sistemas de participación nacionales pequeños intentos de líder que únicamente buscan imitar a sus mayores sin entender que estos actúan por intereses que no nos llegan a los oídos de los profanos. Cuando no se deja decidir a una comunidad, la que sea, tener más derechos que las demás es sencillamente por eso, porque si todos somos iguales no pueden unos tener más derechos que otros. Si existe una la ley o norma y no te gusta, pues ¡la cambias! Hay mecanismos para que si la mayoría lo quiere así sea.

 

Me considero demócrata a pesar de que muchos no sepan que otro nombre que tiene este sistema es la dictadura de las minorías. No obstante, a gran cantidad de políticos modernillos y sus imitadores se les llena la boca con frases como Asamblea, Proceso Participativo o elecciones. Todo vale si ha existido un grupo de gente que dice que ha votado algo, aunque no sepan lo que ha sido o si de verdad ha votado suficiente gente para consolidar una “mayoría competente”. Sobra decir que en muchos de los casos no es que no se tenga en cuenta el cuanto, sino que no se respeta si se tiene capacidad para decidir sobre ello.

 

¿Podemos votar en una asociación que no queremos pagar impuestos? Seguro que un buen demagogo podría convencer de que el resultado saliera en favor de no pagar… Pero nadie impediría que las declaraciones se fueran acumulando. ¿Podemos votar cerrar la empresa de enfrente que no me gusta? Pues sí, pero nadie luego le pondría el cascabel al gato. ¿Votamos si quiero tener 8 años en vez de más de 20? Pues claro, pero a ver cómo le explicas a toda la gente que ya te conoce que eres algo nuevo y que cuando hablaban de ti era una federación espiritual.

 

Primera gran conclusión que todos debemos aceptar y sobre la que hay que reflexionar cada vez que alguien use el argumento “lo hemos votado”. Espero que en las mentes de todo se produzcan las siguientes preguntas ¿Quiénes habéis votado? ¿Teníais competencia para ello? Y por supuesto ¿Tenía toda la gente toda la información?

 

Engañar a tus socios es una práctica peligrosa que transforma a quien propone la votación en pleno responsable de sus actos, sobretodo si hay desinformación. Algún aspirante a político bananero que directivo de su entidad piensa erróneamente que cuando todo el mundo en un sistema vota a favor sobre una irregularidad se reparten la pena si pasa algo. Pues no, los años me han hecho ver que seguramente le caiga un recargo por mala fe y dolo. Sobre todo en asociacionismo donde la responsabilidad no es limitada debemos tener esto en cuenta más que nunca.

 

Aunque los que siempre nos engañan por buenos esto solo nos interesa a nivel teórico y por tener buenas tertulias con gente de ciencias políticas. Para muchos este texto no le enseñará nada, pero me preocupa ver tanta gente que no lo tiene claro. “Votar no vale huevo” como decía esta magnífica campaña.

 

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