Las pérdidas impedirán a los productores atender pedidos de diversos productos en las próximas semanas
El frío registrado la pasada noche ha producido graves daños en las plantaciones de alcachofa, lechuga y brócoli del Valle de Guadalentín y Campo de Cartagena, y ha echado a perder el 100% de la fruta extratemprana en Cieza.Según confirma el presidente de Proexport, Juan Marín Bravo, “esta noche se han destruido importantes cantidades de alcachofa, la lechuga ha resultado muy dañada y se ha paralizado la producción de brócoli. Las temperaturas previstas para las próximas noches nos hacen presagiar que la situación va a empeorar en los próximos días”, confirma Marín.
“Tendremos un hueco de producción para las próximas semanas debido a las heladas registradas que nos va a dificultar atender las peticiones de todos nuestros clientes”, se lamentaba Juan Marín, ya que estos días los productores hortofrutícolas murcianos conseguían cerrar en Berlín, durante la feria Fruit Logística, buenos precios para unas exportaciones que ahora están en peligro debido a la situación meteorológica.
“La pasada noche hemos tenido heladas durante más de 12 horas en zonas del Campo de Cartagena y se prevé que está situación continúe durante las próximas cuatro o cinco noches. Estas heladas continuas provocan el retraso en las producciones así como la destrucción de las plantaciones más jóvenes”, explicaba el presidente de la sectorial de Lechuga Iceberg de Proexport, Javier Soto.
Además, la helada de la pasada noche ha echado a perder el 100% de la cosecha extratemprana y más del 30% de la temprana de fruta de hueso que se encontraba en plena floración en la zona de Cieza, y que ya había sido castigada por las heladas ocurridas el pasado fin de semana, según ha informado la Coordinadora de Organizaciones Agrarias, Coag.
De esta manera se perderán las frutas que habían de recogerse en los meses de abril y mayo -especialmente chatos, nectarinas, albaricoques y melocotón de carne roja- causando un gravísimos perjuicio a los agricultores, a las empresas de confección, en especial las cooperativas, y a las empresas auxiliares –cartonaje, transporte, etc.- así como a los ingresos generales de toda la comarca, tanto por la pérdida de miles de puestos de trabajo empleados en el aclareo de las flores y en la propia recolección, como por la bajada en el consumo que sin duda se apreciará en el comercio y el sector servicios de la ciudad.


